¿Qué espera el nuevo fiscal anticorrupción?
Eduardo Cipriano Manzanilla, nuevo fiscal anticorrupción de Jalisco, cumple hoy dos meses en el cargo sin pena ni gloria.
Trabajo tiene de sobra.
En su escritorio se empolvan, herencia de su antecesor Gerardo de la Cruz, al menos 31 denuncias presentadas por la Contraloría del Estado de Jalisco desde 2019 contra 13 dependencias de gobierno, según datos que obtuve por transparencia.
Los delitos denunciados implican un posible daño al erario que asciende a 6 mil 57 millones de pesos, monto equivalente al presupuesto asignado este año a la Secretaría de Seguridad estatal.
Una cifra sideral si consideramos que De la Cruz, anterior fiscal, recuperó apenas 24 mdp vía reparaciones del daño, prácticamente nada frente a lo que pudo redituar su figura de “zar anticorrupción” si hubiera hecho bien su trabajo.
Las denuncias de la Contraloría son contra 13 dependencias por posibles delitos como peculado, uso ilícito de atribuciones, ejercicio indebido, fraude y cohecho.
Las dependencias con más denuncias son el Hospital Civil de Guadalajara (6); el Ipejal (4); el OPD de Salud (5); la Secretaría de Seguridad del Estado (3); la Orquesta Filarmónica de Jalisco (3), la Secretaría de Educación (2) y la Secretaría del Trabajo (2).
Con una denuncia solamente aparecen también el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses; el C5 Escudo Jalisco; la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social; SITEUR, Fondo Jalisco de Fomento Empresarial y la Agencia Integral de Regulación de Emisiones.
En dos meses, la nueva fiscalía anticorrupción ha emitido apenas seis comunicados. Uno de ellos relacionado con la vinculación a proceso de Gabriel “N”, ex funcionario del Ipejal, por el presunto desvío de 344 mdp en Abengoa.
Sin embargo, Manzanilla guardó silencio cuando salieron a la luz las presuntas narconóminas de “El Mencho” y ante el caso del Rancho Izaguirre. Esos dos asuntos bastarían para mostrar voluntad y una dirección distinta a su gestión.
Hay otros pendientes en las gavetas de Manzanilla como Lady Siapa y los malos manejos en el organismo; y los 100 mdp de medicamento caduco señalados por la Auditoría estatal en Salud, por mencionar sólo dos.
Si Manzanilla no rompe la inercia de su antecesor, su paso por la Fiscalía Anticorrupción será recordado como otra simulación más de siete años que dura su gestión.
Jalisco necesita un verdadero “zar” que castigue y ataque la corrupción estructural para recuperar lo que nos pertenece a las y los jaliscienses.
jonathan.lomeli@informador.com.mx