Ideas

No hay futuro sin innovadores

Recientemente, la Presidenta tuvo un par de reuniones importantes que nos pueden explicar los dilemas económicos que enfrenta su administración.

La primera, celebrada el 17 de enero de este año, fue el encuentro que sostuvo con un grupo de ocho destacados economistas nada menos que en Palacio Nacional. El objetivo ostensible de la reunión fue el de analizar el rumbo de la economía mexicana, aunque en realidad se debió a que el Gobierno actual parece estar dándose cuenta de que su estrategia económica no está funcionando.

No habla mal de la Presidenta que haya convocado a economistas que no necesariamente están de acuerdo doctrinalmente con ella. Varios de los invitados siguen paradigmas digamos ortodoxos de la economía clásica y otros son seguidores del economista John Maynard Keynes. Lo que no hubo fueron economistas marxistas, lo cual puede aclarar algunas cosas.

De cualquier manera, los especialistas señalaron que el régimen se enfrenta a enormes desafíos: de la necesidad de recuperar la inversión pública y atraer más inversión privada, así como la de imaginar formas para una recuperación tras el aumento de la deuda.

¿Estamos ante el reconocimiento de un gran error que lleva afectando al país por más de siete años? Habrá que ver si se hacen cambios y qué tan rápido se pueden llevar a la práctica.

Más recientemente, el 27 de enero, la Presidenta sostuvo un diálogo con la gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, e integrantes de la Asociación de Bancos de México (ABM), también en Palacio Nacional.

De acuerdo con información disponible, la presidenta solicitó el apoyo de los banqueros con el fin de financiar planes de energía e infraestructura —como carreteras, puertos y aeropuertos— que se presentarán públicamente la próxima semana. De la misma manera se anunció que este mes se presentará un esquema de inversión pública para detonar el crecimiento económico.

Se habló también de la necesidad de continuar con la digitalización de la economía, de incrementar el crédito y de conducir a sectores de la economía informal a la formalidad. Asimismo, el sector bancario se comprometió a incrementar el crédito para que represente el 50% —en lugar del actual 35 por ciento— del PIB para finales de 2030. De ser cierto esto último, sería muy positivo que pudiera cumplirse el objetivo del Plan México, según el cual más del 30% de las Mipymes puedan tener acceso a servicios bancarios.

Es en este espíritu que yo he propuesto la creación del Instituto Nacional de Innovación y Emprendimiento Sostenible (INIES), cuyo propósito es inducir la creación de empresas, generar empleos de calidad y fomentar la innovación sostenible. La institución propuesta funcionaría como un facilitador que auxilie a los emprendedores a sortear las adversidades de los primeros años de operación para lograr el éxito.

La experiencia internacional —de Silicon Valley a Shenzhen— nos dice claramente que la innovación necesita de un ecosistema donde puedan florecer los espíritus libres e inventivos que puedan desarrollar exitosamente ideas disruptivas que mejoren nuestras vidas.

No me queda duda de que cualquier cambio de timón económico no tendrá éxito sin el cultivo del genio emprendedor mexicano. La Presidenta debería saberlo.

gdehoyoswalther@gmail.com

Twitter: @gdehoyoswalther

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