México, la política imposible
Coahuila es una Entidad clave en la producción automotriz y un exportador top de México. Es gobernado por el PRI, y es la única gubernatura donde no ha habido alternancia. Cualquier cosa que ocurra al revisar el T-MEC afecta a ese Estado.
Chihuahua es otra Entidad donde las exportaciones hacia Estados Unidos son un motor. Junto con Coahuila y Nuevo León representan un polo de desarrollo regional que puede leerse en clave de potencia exportadora. Ahí, en suelo chihuahuense, gobierna el PAN.
Tenemos Entidades que a nivel local se juegan mucho luego de que el Gobierno de Donald Trump decidiera no ratificar el T-MEC. Varias son gobernadas por partidos distintos a Morena, como Querétaro, Guanajuato y Aguascalientes que son panistas, y el mencionado Nuevo León, que junto con Jalisco está en manos de Movimiento Ciudadano.
Pocas decisiones resultan más delicadas para México que la resolución de la Casa Blanca de someter el T-MEC a revisiones anuales por diez años. En cualquier otro momento, los distintos grupos políticos estarían intentando, unos más otros menos, un debate sobre la ruta a seguir. En este momento eso está cancelado.
Este miércoles, el líder nacional del PRI Alejandro “Alito” Moreno fue ungido por tercera ocasión presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (Copppal). Al asumir el cargo dijo entre otras cosas lo siguiente: “Vengo aquí a romper con el cerco de la propaganda oficial, a denunciar con toda determinación, categoría, sin metáforas y sin titubeos la realidad que vive este narco gobierno en México, que hoy intentan ocultar. México se ha convertido en un narcoEstado”.
Por su parte, el PAN publicó la semana pasada el documento “111 soluciones para México”. Ahí se incluyen estas frases: “Frente al cartel de Morena que todo lo contamina y lo destruye…”; “queremos un país con orden y respeto a la ley, en donde se rompa el pacto de Morena y sus gobiernos con el crimen organizado”; “infinidad de políticos de Morena se han coludido con el crimen organizado, entregándole regiones enteras del país”.
Ese tipo de expresiones partidistas no se quedan en el debate rumbo a competencias electorales. Desde hace años se fueron colando a la primera línea de la política pública. En el Senado, por mencionar un espacio, la oposición tiene bastantes representantes que, bocaflojas, promovieron la etiqueta de narcopartido, narcogobierno o narcoestado.
De igual forma, la gobernadora de Chihuahua Maru Campos respondió al embate de la Federación y legisladores morenistas o en el partido, señalando que en Morena “han construido en estos años un absoluto narcogobierno”.
Movimiento Ciudadano ha sido más cauteloso al utilizar esa etiqueta; pero no se puede decir lo mismo del nuevo partido Somos México, o al menos no cuando eran una organización en búsqueda de su registro, el cual obtuvieron la semana pasada: en octubre uno de sus líderes, Emilio Álvarez Icaza, prometió: “Vamos a destinar nuestros esfuerzos a enfrentar a Morena, queremos hacer un proyecto de oposición y juntar toda la sinergia en el 27 para sacar a Morena donde gobierne, para sacar a lo que consideramos una delincuencia vestida de Gobierno”. El boletín de esa ocasión está titulado “Somos Mx enfrentará a Morena, partido emanado de la delincuencia organizada disfrazada de Gobierno”.
Por supuesto, desde el Gobierno federal se ha tachado de prácticamente todo a los opositores, hasta el punto de llamarles a cada rato y por variada causa traidores a la patria. Nada trivial.
¿Los Gobiernos emanados del PRI, PAN y MC se pueden sentar con la Presidenta Sheinbaum, y ésta con aquellos, para revisar la ruta luego del mazazo de Trump al T-MEC? ¿Existe diálogo posible si de un lado gritan “narcogobierno” y, del otro, “traidores a la patria”?
Hay que compartir la postura de Marcelo Ebrard de ver el vaso medio lleno, porque si Trump hubiera cancelado el T-MEC, ¿cómo haríamos para que la política se reinstalara, para que los distintos grupos partidistas aparcaran sus gravísimas acusaciones a fin de organizar un futuro posible si hoy la política en México es imposible?