Mentir con números
Es de estimarse que los que no pertenecemos al gobierno sufrimos alguna especie de retraso mental durísimo y así, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, alias El Guapo, hace diez años anunciaron que los homicidios dolosos estaban bajando y sigue la vida, y sigue la misma afirmación, de tal manera que yo he llegado a pensar en que vamos a necesitar importar asesinos ante la falta de ese delito. Por otro lado, pienso que las cifras, tal como las exponen, no son verdaderas, aunque no puedo dudar jamás de la honestidad de nuestros padres conscriptos, pero si en un pueblo hay un borracho y llegan dos borrachos nuevos, habrá aumentado el alcoholismo en un 200%; sin embargo, si muere alguno, tan sólo se perdería un 33.33% de los alcohólicos. Pero estamos tan hechos bolas que, a la mejor, es cierto. Además, los números de inversión para los bots, periodistas chayoteados y periodistas afiliados a la dizque izquierda han aumentado muchísimo, y según los bots, periodistas chayoteados y afiliados a la derecha, está fallando muchísimo.
Igual, todo lo que hace el gobierno, según sus patrocinadores y empleados, sale bien y todo lo que hacen los otros, según los otros, sale mal. Ahora estamos discutiendo una reforma electoral que, según algunos, va a ser buenísima y, según otros, malísima, y según yo, que soy aficionado a las tortillas recién hechas y palmeaditas, tengo una propuesta que ahorrará muchísimo dinero.
En lugar de presidenta de la República, la podemos declarar emperatriz del país, al cabo que ya vive en Palacio y tiene ahí su corte de admiradores, si bien es cierto que es media dispareja en sus afectos; por ejemplo, de la nada abraza a un soldado que está de guardia en Palacio y, a cambio de eso, a un admirador que en la calle quiso abrazarla lo mete al bote. O sea, no se sabe si es tope o jalón.
También suprimiríamos la Cámara de Diputados y Senadores, con lo cual se ahorraría un dineral y nos ahorraríamos tener que estar oyendo estupideces. Ahora que, si considera que son necesarios, podríamos nombrar senadores y diputados honorarios, esto es, que no cobren, que estén nada más a las caiditas, porque de hecho ahorita están con sueldo y con caiditas.
Y lo mismo podría ser en los estados: nombrar a los gobernadores duques de su respectivo estado e imagine usted a la gobernadora de Campeche de duquesa, con un color de pelo que no existe en la naturaleza, pero recibiendo pleitesía del peladaje. Yo mismo estoy dispuesto a rendir pleitesía a tan maravillosos gobernantes y, en vez de criticarlos, sonarían los aplausos permanentes de admiración y nos ahorraríamos los dinerales que se usan para elecciones. Total, ya se acabaron al INE, pues vamos gozando la festividad.
En fin, sería excelente que todos nosotros hiciéramos propuestas —porque la presidenta dijo que iba a oír a todos y todos somos todos—, de manera que haga llegar las suyas a la Presidencia.
@enrigue_zuloaga