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Jalisco y los drones que derribó EU

Dos hechos en apariencia aislados guardan una relación inquietante. El primero fue una acción militar de elevada precisión y tecnología bélica del Departamento de Defensa de Estados Unidos para derribar tres drones “hostiles” del crimen organizado en la frontera entre México y el país vecino.  

Los drones, según el comunicado oficial, eran utilizados en labores de espionaje para traficar migrantes.

En el ataque se utilizó un sistema láser multipropósito de alta energía (AMP-HEL, por sus siglas en inglés), según informó en un comunicado la Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur del Comando Norte de los Estados Unidos.

Esto significa que no se usaron municiones convencionales. Se trata de un sistema montado en un vehículo táctico que emite un haz de luz tan intenso que incendia y daña las aeronaves no tripuladas.

Esta fue la primera vez, según la agencia EFE, que se utilizó este sistema para neutralizar drones vinculados a los cárteles en la frontera entre México y Estados Unidos.

Tras la acción bélica de Estados Unidos, el Gobierno de México aclaró que los “drones con características comerciales” fueron abatidos en territorio soberano estadounidense, no mexicano.

Este episodio, aparentemente lejano, tiene relación con suelo jalisciense a partir de un segundo evento ocurrido también la semana pasada.

Me refiero a la detención en Jalisco y vinculación a proceso de ocho personas integrantes de una red de tráfico de migrantes que operaba en Ciudad Juárez con conexión en municipios jaliscienses, según informó la FGR.

Entre los detenidos está Ana N, alias “La Tía”, líder de la célula criminal que también se dedicaba al narcotráfico, secuestro y extorsión. En el operativo se les decomisó computadoras, 31 celulares, dos camionetas, un establecimiento comercial y dinero en efectivo.

La fiscalía federal informó que esta red transnacional tenía su sede en Albuquerque, Nuevo México. Medios refirieron que se trataba del denominado Cártel Nueva Empresa.

El nexo de este hecho con la acción militar estadounidense antidron en la frontera va más allá: la detención de “La Tía” y su banda derivó de una denuncia, según la propia FGR, del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

La política de combate a los cárteles y al tráfico ilegal de personas se traduce en una presión cada vez mayor para las autoridades mexicanas.

El riesgo es que esas intervenciones militares para combatir el “narcoterrorismo” crucen la frontera. Los drones del crimen organizado son el pretexto perfecto para esa injerencia.  

Y Jalisco, sede del cártel más poderoso del país, ocupa un lugar central en el asedio bélico, militar y de inteligencia de Estados Unidos. No hay que perderlo de vista.

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