Ante la imposibilidad de llegar a acuerdos con los diputados de oposición -sea por la incapacidad de sus operadores, por la terquedad e incapacidad de escucha de los diputados de oposición, por la cercanía de las elecciones o por una mezcla de las tres cosas- el gobernador Pablo Lemus decidió jugarse las cartas en la Ciudad de México, negociar directamente con el Gobierno federal y, atendiendo y entendiendo el nuevo centralismo de los Gobiernos de la llamada 4T, dejar que desde el centro se hagan cargo de los diputados locales de Morena.La reunión con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, ante la falta de respuesta de la Presidenta que no le tomaba ni la llamada, parecía una derrota para el gobernador de Jalisco. Sin embargo, Lemus nunca perdió la paciencia y la coyuntura le abrió el camino. La visita de la Presidenta a la Base Aérea de Zapopan para un evento intrascendente pero cargado de simbolismo por el cierre de filas del Ejército con la Presidenta, le dio la oportunidad de una reunión y la declaración que hacía falta. La gran apuesta de Morena y todos los precandidatos a las alcaldías de la zona metropolitana de Guadalajara, particularmente la capital, es explotar el problema de la calidad del agua como argumento electoral. Suena muy carroñero, pero todos los partidos y todos los candidatos lo son. En los nueve meses que faltan para la elección difícilmente se habrá resuelto el problema en su totalidad, pero es probable que mejore sustancialmente o al menos que deje de ser crítico. Si eso sucede, intentarán cambiar el discurso para decir que fue Morena (la Presidenta Sheinbaum) y no MC (el gobernador Lemus) quien resolvió el problema. Sería un error de los morenistas, porque en esa cancha el gobernador, que vive aquí y no tiene otro problema tan importante que atender, tiene todas las de ganar frente a una Presidenta que difícilmente se referirá al asunto del agua en Guadalajara más de tres veces antes de las elecciones y que no tiene en Jalisco su mejor rating (de hecho, Jalisco es el tercer estado donde la presidente tiene menos aceptación, 50.7, solo por encima de Morelos y Sinaloa donde está por debajo del 50 por ciento).Si la orden de aprobar las obras y el esquema de financiamiento viene del centro, diputados y regidores de Morena se van a tener que tragar las ansias y votar a favor. No es que a la Presidenta no le importe ganar Guadalajara, simplemente tiene otros problemas, como acelerar la inversión para mover la economía. Hasta ahora, al gobernador parece haberle salido bien la jugada de hacer el camino largo, darle la vuelta por el centro, para llegar al Congreso del Estado. Si ese es el derrotero, los candidatos de Morena van a tener que buscar argumentos más sólidos y originales para buscar el voto.