¿El principio del fin de Trump?
A los 231 millones de estadounidenses que no están de acuerdo con Donald Trump -solo 3 de cada 10 aceptan las formas de cómo maneja al país, según las últimas estadísticas-, a partir de esta semana debemos de agregar a casi 1,500 millones de católicos que hay en el mundo -de acuerdo con la estadística del Anuario Pontificio 2026- que seguramente rechazará al mandatario por la publicación en su red social Truth Social -que le ha dado la vuelta al mundo- de la imagen en la que se aprecia representado como Jesucristo.
Apenas el jueves pasado este mismo espacio lo titulamos “El ‘nuevo dios’”, haciendo referencia al artículo del escritor español José Luis Sastre publicado por el diario El País, en donde hablaba de la amenaza de Trump al pueblo de Irán, al decir que “Un hombre, un solo hombre, ha anunciado que una civilización entera va a morir de la manera más inminente, quizá convencido ya sin remedio de su papel de un nuevo dios que escribe sus evangelios en las redes sociales… ”, y este fin de semana nos sorprende con esa imagen, que el mismo mandatario reconoce estúpidamente, “Si, lo publique, y pensé que era yo haciéndome pasar por un médico”. (?)
Horas antes de la publicación de la imagen, Trump arremetió en contra del Papa León XIV por el mensaje de paz que el Sumo Pontífice había enviado respecto al conflicto de Medio Oriente, quien había dicho que era “... una ilusión de omnipotencia” la que aviva la guerra, lo que provocó la reacción desde la Casa Blanca: “... debería de dejar de complacer a la izquierda radical”, calificándolo como “... débil con el crimen y terrible en política exterior… Es una persona muy liberal… No soy fan del Papa León”, escribió Trump.
La respuesta del Papa a las críticas de su postura sobre la paz y a la publicación de la irreverente imagen fue muy clara y valiente, “No, no tengo miedo a la administración Trump, ni a proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es lo que creo que debe estar aquí, y por eso existe la Iglesia. No somos políticos, no vemos la política exterior desde la misma perspectiva, sino como constructores de paz. No creo que el mensaje del Evangelio deba ser tergiversado, como algunos lo están haciendo”.
Si bien es cierto que en las últimas semanas -sobre todo después del inicio del conflicto en Medio Oriente- se habla de que las “locuras” de Trump “no tienen límites” y que “ha perdido piso”, ahora con la publicación de su imagen como el “salvador” empiezan a tomar fuerza en los corredores del Capitolio las versiones de aplicar la herramienta de “frenos y contrapesos” para garantizar la responsabilidad de los funcionarios federales, que se le conoce como “impeachment”, y que se refiere al juicio político que permite remover -entre otros- hasta el presidente. La elección de noviembre -si es que no antes-, donde la configuración de poderes puede cambiar por el control de los partidos, puede ser el inicio de este tormentoso proceso.
Usted, ¿qué opina?