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El mito de la guerra contra el narcotráfico

El aparente éxito en el operativo desplegado por las fuerzas armadas mexicanas para detener al jefe del Cártel Nueva Generación (CNG), que terminó con la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, nos impide ver la terrible desgracia que ha sido para la sociedad el mito de la guerra contra el narcotráfico que ha desplegado el Estado mexicano desde hace dos décadas.

El que se abatiera al Mencho nos lleva nuevamente a la repetición de una estrategia que ha consistido solo en el intento de descabezar a los jefes de las organizaciones criminales, pero a la larga hemos asistido a que los grandes negocios del capitalismo ilegal siguen no solo vigentes, sino manejando cada vez más volúmenes de capital, más mano de obra bajo sus estructuras y un poder de fuego cada vez más grande, como quedó demostrado el domingo 22 de febrero cuando los mandos del CJNG desplegaron casi mil acciones de violencia en dos terceras partes de los estados del país.

La estrategia contra las drogas del Estado mexicano nos ha demostrado que los capos son prescindibles, pero el narcotráfico como negocio y como maquinaria de violencia sigue intacto. En definitiva, es un mito que el Estado mexicano despliegue una guerra contra el narcotráfico.

En conjunto, este mito ha sido sumamente desastroso para la sociedad mexicana. Solo basta ver las cifras que la violencia asociada a las distintas esferas del crimen organizado ha dejado para la población. Desde que Felipe Calderón Hinojosa declarara la supuesta guerra contra las drogas en diciembre de 2006, el país ha pagado una cifra extremadamente alta de asesinatos. Entre 2007 y 2024 en el país se han registrado 433,702 homicidios dolosos. En el sexenio de Calderón, cuando se empezaron a disparar las cifras, se cometieron 68,433 homicidios, con un aumento de 192 por ciento entre el primer y el último año de su sexenio.

Con el priista Enrique Peña Nieto, las cifras de homicidios bajaron los dos primeros años, pero se dispararon al final del sexenio para acumular 157,158 homicidios en el último año de su administración, con un aumento de 59 por ciento entre el primer y último año del sexenio. El gobierno de Andrés Manuel López Obrador fracasó estrepitosamente en su promesa de pacificar el país, con un incremento en los homicidios para llegar a los 208,111 homicidios dolosos.

Junto al aumento en los homicidios dolosos, una de las caras más dolorosas de este mito de la guerra contra el narcotráfico es que hizo de México el país con más desapariciones en el mundo, junto a Siria, con más de 132 mil personas desaparecidas. Y junto a las desapariciones, en México se ha extendido la ominosa práctica de los enterramientos clandestinos. En estos 20 años de la mítica guerra contra las drogas, se han encontrado miles de fosas clandestinas prácticamente por todo el territorio nacional.

Asociada a la crisis por desaparición de personas, en el país tenemos una de las crisis forenses más graves del mundo, con más de 72 mil cuerpos y restos humanos sin identificar. Es tal la crisis que expertos de la ONU estimaron que, al ritmo actual de trabajo de los sistemas forenses, tardaríamos unos 120 años en identificar los cuerpos dispuestos en las morgues de México. Toda una tragedia.

Junto a esta violencia que ha crecido exponencialmente en el país, en este periodo otro de los fenómenos asociados es que se ha creado una situación de soberanía en disputa donde vastas zonas del territorio nacional están bajo control de alguno de los decenas de cárteles de la droga y del Estado mexicano.

Asistimos al mismo tiempo a la penetración del crimen organizado dentro de las estructuras del Estado, en sus tres niveles y en los tres poderes públicos. Al final, si los cárteles de la droga se han mantenido y han prosperado es gracias a que estos no pueden operar sin la negligencia o franca complicidad de distintos órdenes de gobierno. Y si bien los partidos de oposición acusan al actual partido gobernante de complicidad con el narco, la realidad es que todos los partidos políticos en México han comido de la mano de las organizaciones dedicadas al capitalismo ilegal.

A pesar de estos fenómenos de violencia y corrupción ligados al funcionamiento de las organizaciones ligadas al capitalismo ilegal, lamentablemente muchos (especialmente jóvenes) admiran un modelo de vida ligado a la cultura de los cárteles de la droga. La historia nos ha enseñado que no basta descabezar un cártel para enfrentar al narcotráfico y la caída del Mencho, lamentablemente, no será la excepción.

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