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“El Mencho”, la tercera fue la vencida

Hace más de trece años, aquel fin de semana del 25 y 26 de agosto de 2012, fue el primer intento fallido de detener en Jalisco a Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Nueva Generación (CNG), quien ayer fue abatido en un operativo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que en su comunicado reconoció haber tenido colaboración informativa del Gobierno de los Estados Unidos.

Esta vez, al secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, sólo le tocó felicitar a las fuerzas armadas por esa operación militar en el municipio de Tapalpa.

Al igual que ayer, se registró en 2012 uno de los episodios de mayor violencia desatada por células del crimen organizado en la Zona Metropolitana y en 16 municipios de la Entidad.

Fue un sábado de terror y de agresión directa a la ciudadanía cuando después del secuestro de 36 unidades del transporte público y autos particulares, se padecieron 23 narco bloqueos en calles y carreteras del Estado, luego de un operativo federal realizado en el municipio de Tonaya. Al día siguiente hubo otros seis narcobloqueos. 

Era el final del sexenio de la “guerra contra el narco” del panista Felipe Calderón.

Dos años después, ya en la administración del presidente priista Enrique Peña Nieto, volvió a ocurrir otra jornada violenta, corregida y aumentada, en otro intento de detención del líder del CNG. Fue el viernes 1 de mayo de 2015. Hubo quema de bancos, gasolinerías y otros establecimientos comerciales, narcobloqueos con camiones y vehículos quemados en la ciudad y carreteras de Jalisco, que se desbordaron a Colima, Guanajuato y Aguascalientes. En el municipio de Villa Purificación, las milicias del CNG derribaron un helicóptero del Ejército causando la muerte de seis soldados y un agente investigador de la Fiscalía.

Desde ese momento, se convirtió también en el objetivo prioritario del Gobierno federal, según expresó el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, sin embargo, en el pasado sexenio de Andrés Manuel López Obrador no se dio ningún operativo para buscar su detención.

Ayer, las reacciones al abatimiento del líder criminal más poderoso de México, y de los casi 60 países en los que su organización delictiva tiene presencia, fueron inéditas y mostró su poderío al realizar narcobloqueos en al menos 15 Estados de la República, siendo Jalisco donde más agresiones se cometieron.

Este operativo militar no se puede entender sin toda la serie de presiones del gobierno de Donald Trump a las autoridades mexicanas, que habrá que ver qué tipo de colaboración ofrece para la guerra que se desatará dentro del CNG por los reacomodos y disputas por quién asume el liderazgo que por más de una década mantuvo Nemesio Oseguera.

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