Samuel García: todo queda en familia
Cuando se habla de empatar los cartones, de buscar un político de oposición que de alguna manera equilibre el descrédito que Rocha Moya ha generado a Morena, uno de los candidatos más tentadores es sin duda el gobernador emecista de Nuevo León, Samuel García. No solo es tentador por lo que significa el Estado, sino porque pocos gobernadores tienen la cola de Samuel, al menos en lo referente a escándalos de corrupción. Es decir, es probable que haya otros igual o más corruptos, no metería las manos al fuego por ninguno, pero nadie acumula tantas evidencias públicas de corrupción como el fosfo gobernador.
En los dos casos que han salido a la luz, Samuel García usa el mismo modelo: proveedores del Gobierno del Estado que triangulan dinero para terminar en las cuentas de una empresa donde el mismo gobernador es socio de su padre. No sé si es el padre el que involucra al hijo o el hijo al padre, en todo caso es claro que se trata de un negocio familiar y que hay enriquecimiento que no se explica por actividad empresarial (que no tiene) y un exorbitante gasto en redes que no corresponde a su sueldo y situación patrimonial.
La obsesión de García de mantener a su familia en el poder a través de su esposa Mariana es el principio del desastre político y muy probablemente el final de la aventura naranja en Nuevo León. Mariana Rodríguez, “la chabacana mayor” como se autodenomina en sus redes, es uno de los personajes más importantes del mundo político digital, pero eso no la hace ni una buena candidata, como quedó demostrado en la derrota en la contienda por la alcaldía de Monterrey, en 2024, donde la coalición PAN-PRI-PRD le pasó por encima en una elección muy fragmentada, ni mucho menos una buena política. Por más exitosa que sea en redes, la esposa del gobernador no solo cargará con su derrota reciente sino con el desgaste y los negativos de un gobernador polémico por naturaleza y gusto propio y, sobre todo, con escándalos de corrupción en sus espaldas.
No refrendar Nuevo León tras un solo periodo sería un fracaso para García y para Movimiento Ciudadano. A diferencia de Enrique Alfaro que, con todo y su estilo regañón, creó en Jalisco estructura y cuadros, unos mejores que otros, pero cuadros al fin, en el Estado norteño no sucedió así. Los naranjas neoleoneses han sido solo un vehículo más del descontento ciudadano (que en Nuevo León son capaces de todo, incluso de votar por El Bronco) y un derroche de comunicación en redes. Los dos buenos candidatos naranjas, Mariana Rodríguez y Luis Donaldo Colosio ya fueron derrotados, y el gobernador Samuel García es, él sí, un buen candidato, pero a ser perseguido por corrupción.