Sabíamos que iba a pasar; ¿el Gobierno sabe qué va a hacer?
Sabíamos que iba a pasar. El Gobierno de Estados Unidos había anunciado una y otra vez que vendrían por “El Mencho”. El Gobierno Federal sabía que más temprano que tarde tendría que detenerlo y el Gobierno de Jalisco estaba cierto que esto ocurriría. Yo en lo personal pensé que lo harían hasta después del Mundial para no generar la imagen de inseguridad en el país que hoy recorre el mundo. Alguien en México, o en Washington, pensó que el momento era ayer. La pregunta es si además de preparar el operativo el Gobierno federal pensó qué vendría después y si el Gobierno de Jalisco preparó una estrategia de contención de la violencia tras la inestabilidad esperada tras la detención y muerte del líder del cártel más importante del país.
El riesgo mayor es, por supuesto, el escenario de Sinaloa: un enfrentamiento entre fracciones del mismo cártel en la disputa por el liderazgo, pues si algo ha quedado claro es la capacidad de fuego y de logística que tienen los diferentes mandos. Mientras escribo, esto no hay información de si además de “El Mencho” fue detenido algún otro de los tres líderes importantes de la organización o si también van por ellos. El escenario futuro depende en gran medida de ello y de si hubo o no traición en la detención y muerte del legendario “señor de los gallos”.
No es la primera vez que Jalisco vive algo así. De hecho, sucedió tres veces antes y las tres con consecuencias funestas para la seguridad pública. La primera fue la detención de los líderes del cártel de Guadalajara, Caro Quintero, Ernesto Fonseca (1985) y particularmente la de Félix Gallardo (1989) que generó una inestabilidad y guerra por la plaza que duró muchos años, generó muchas muertes y actos violentos. El asesinato del Cardenal Posadas (1993) y el bombazo en Camino Real (1994) sucedieron en ese periodo. A principios del siglo XXI se instauró una nueva Pax Narca bajo el mando de Ignacio Coronel, embajador del cártel de Sinaloa y cuñado de “El Chapo”. El abatimiento de Coronel, también durante un intento de captura, generó un largo periodo de inestabilidad y violencia en el Estado.
Cuando Nava Valencia, conocido como “el Lobo” parecía quedarse con la plaza, viene la traición de “El Mencho” quien no solo lo entrega, sino que divide al cártel entre los llamados Torcidos, dirigidos por él, y la Resistencia, aliada con los Zetas. La lucha por el Estado que inició aquel 2010 fue el periodo más violento y sangriento que ha conocido Jalisco. Las camionetas llenas de cadáveres en los Arcos del Milenio y en Ixtlahuacán de los Membrillos, junto con el intento fallido de detención de “El Mencho” el 1 de mayo de 2015, con bloqueos y el derrumbe de un helicóptero militar, son los eventos dramáticos de ese periodo.
El riesgo de un incremento en la violencia en Jalisco y algunos Estados vecinos es el escenario más probable. Ante algo tan inminente quisiéramos pensar que tanto el Gobierno federal como el estatal se prepararon para contener la violencia que viene. Porque sí, como en Sinaloa, van a esperar que los grupos se agarren a balazos hasta que uno derrote a otro, estamos en serios problemas.