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Sheinbaum: la tormenta perfecta

Por si le hacía falta una mala noticia a la Presidenta Sheinbaum, ayer mismo, minutos antes de que saliera a leer el comunicado en defensa de Rubén Rocha y sus secuaces, el INEGI publicó el indicador oportuno de crecimiento económico. Nunca había sido más inoportuno este indicador, pues en plena crisis política se nos informa que la economía mexicana cayó 0.8 por ciento en el primer trimestre de 2026 en comparación con el último de 2025 y que en términos anuales el crecimiento es prácticamente nulo: 0.1 por ciento.

Por más que la Presidenta busca cautivar a las grandes empresas y convencerlos de que es el momento de invertir en México; por más que promete a los grandes capitales que la oficina de la presidencia será el sustituto de las instituciones desmanteladas (instituciones que, podemos coincidir, eran corruptas y estaban capturadas) y les ofrece derecho de picaporte en Palacio Nacional (eso que los morenistas en tiempos de Peña Nieto llamaban adecuadamente “capitalismo de cuates”), los datos de inversión siguen en picada.

Por si fuera poco, después del desayuno del Día del Niño, que para ella ha de haber sido más agrio que un limón michoacano, se dio a conocer otro dato: Pemex perdió en el primer trimestre del año casi 46 mil millones de pesos, 2 mil 500 millones más que el primer trimestre del año pasado. Pese al esfuerzo de la Secretaría de Hacienda por rescatar a la paraestatal y al plan que prometió que para el próximo año la petrolera sería autosuficiente, la sangría sigue.

Abril fue, sin duda, el peor mes para la Presidenta desde que llegó al poder hace un año y medio. El problema es que hacia adelante no pintan mucho mejor. La crisis de los agentes de la CIA en Chihuahua no parece estar desligado de la acusación a Rocha y compañía y ambos prefiguran un cambio de política de Estados Unidos respecto a la colaboración. Una tensión política con el vecino en el inicio de las negociaciones comerciales no parece ser el mejor ambiente ni un buen mensaje para los inversionistas. La inflación galopante en alimentos, particularmente en frutas y verduras (arriba de 20%) así como el alza en los precios de los combustibles derivado de la guerra en Irán parecen estar conformando un escenario de tormenta perfecta para los meses venideros.

Para la tormenta que se está formando, la Presidenta Sheinbaum no solo requerirá pericia para sortear el temporal sino un buen equipo para mantener el barco, y no lo tiene. Tan importante será deshacerse del lastre como generar confianza en que sabe lo que está haciendo.

La Mañanera de ayer, con una Presidenta nerviosa, leyendo un comunicado en lugar de solo comentarlo, evidenciando el enojo y el desconocimiento del procedimiento, no ayuda nada para sortear la mala temporada que se vislumbra en lo político y lo económico.

diego.petersen@informador.com.mx

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