¿Cuánto y por qué tan caro?
Para nadie es un secreto que los precios de los autos están por las nubes. Con medio millón de pesos compraban un vehículo premium - y no de entrada a la gama - hace poco más de 10 años. Hoy apenas se puede adquirir un compacto, de esos que con trabajo tienen un estéreo, digamos, decente. Pese a la indignación de la gran mayoría de nosotros, hay motivos para que estos precios sigan al alza y uno de ellos es el hecho de que los mexicanos seguimos comprando y mucho. Los récords de comercialización van rebasándose con el paso de los meses, aunque a veces de manera no oficial, principalmente porque BYD, la mayor se las chinas en México, no reporta sus ventas al INEGI. Pero hay más. El fenómeno no es exclusivo de nuestro país, pero sí es más grave aquí que, por ejemplo, en el país vecino del norte.
El automóvil, con 140 años recién cumplidos, nació para sustituir a los caballos y permitir que nos moviéramos sin depender de ellos ni maltratar a los animales. En la época del triciclo de Benz, era todo lo que hacían. No era para todos porque naturalmente las nuevas tecnologías no son baratas, pero sentó las bases para que otras marcas y países desarrollaran la idea y la implementaran.
El que lo hizo mejor fue Estados Unidos, con Henry Ford al establecer la línea de producción para la fabricación del Ford T, logrando con ello crear la clase media al duplicar el salario por hora a sus empleados, en comparación a lo que le pagaban los demás. Así, todo el mundo quería trabajar en Ford. Los otros tuvieron que seguir el ejemplo.
Poco a poco el auto fue ganando más equipo. Probablemente el primero fue un techo. Las formas fueron cambiando, los tamaños ampliándose y la industria entendió que había espacio para tipos distintos de “carruajes sin caballos”.
En la mitad del siglo pasado, con el fin de la Segunda Guerra Mundial, Europa comenzó a producir autos populares, principalmente Alemania, con el Vocho, que fue exitoso en toda la Tierra.
De populares a “premium”
Muchos otros países siguieron el ejemplo. Francia hizo el Citroën 2CV y el Renault 4. Italia hizo el 500. Inglaterra produjo el MINI Cooper. Japón creó los Kei Cars, que duran hasta la fecha y aún representan entre 35 y 40% del mercado, incluso cuando ese país está muy lejos de la pobreza que vivió hace tres cuartos de siglo.
Todos eran autos simples, transportación básica. MINI se volvió “fifí” al ser comprado por BMW. El 500 hoy lucha por recuperar espacio como eléctrico, pero difícilmente será exitoso fuera de Europa, de la misma manera que el Renault 4.
El New Beetle duró dos generaciones. De nuevo, solo los japoneses aprendieron y si la gente sigue comprando autos tan baratos no es porque no puedan pagar más, sino porque no necesitan.
Entre 2013 y 2023, el precio de los autos en Estados Unidos subió entre 30 y 60 por ciento. Un Corolla costaba 17 mil dólares, en 2013, y subió para 28 mil 10 años más tarde. En Europa el aumento fue mayor, cercano a 85 por ciento. En ambos casos, el auto pasó a ser híbrido. Tiene más seguridad, chasis más reforzado y la acción de sistemas electrónicos de asistencia a la conducción, las famosas ADAS. Mejorar la seguridad y aumentar la eficiencia energética ayudó a subir los precios. La inversión de las marcas para construir vehículos eléctricos también ayudó, haciendo que los de combustión interna tuvieran que financiar al desarrollo de los eléctricos que el público aún ni quiere, tanto que marcas como Honda y Ford ya desistieron de varios de sus proyectos en esa dirección y parece que General Motors también lo hará.
El detalle es que en México los precios subieron más que en esas regiones. Aquí el aumento llegó a 100% en algunos casos. Un Corolla de gasolina costaba 240 mil pesos, en 2014, y 450 mil, en 2023. No se hizo híbrido, aunque sí más seguro.
El tema es que la inflación en cada zona también cuenta y mucho para eso. Hace 10 años los autos en México eran más baratos que en Estados Unidos, hoy son más caros y a veces por un amplio margen. El tema es que los seguimos comprando. Mientras en Estados Unidos y Europa el mercado bajó, aquí creció. Y un mercado al alza no verá precios a la baja. Tal vez la culpa no es tuya, pero sí de tu vecino.