Cuando la devoción se mezcla con la política
Ayer, en un momento de distracción -o de mucha concentración- estando en misa y escuchando la Primera Lectura, mi mente viajó más allá de la devoción del momento y me trasladó mucho más allá del templo en donde estaba. El ministro lector en voz pausada leía Isaías 58, 7-10: “Esto dice el Señor. ‘Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no le des la espalda a tu propio hermano… Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía’”.
No sé por qué al escuchar esa parte de la lectura empecé a pensar en aquel personaje que todos los días llena nuestros espacios informativos, que mantiene en vilo al mundo entero y que con sus decisiones arrebatadas afecta prácticamente la paz y estabilidad de la humanidad.
Si, aquel personaje que no quiere “... compartir el pan con el hambriento” al convulsionar a la comunidad migrante -que es pilar fundamental en su desarrollo- de la nación más poderosa -económica y militarmente-, donde con indiscriminadas redadas ya han provocado la muerte de dos personas, que ni siquiera eran migrantes, con lo que les está dando “... la espalda a sus propios hermanos”; aquel personaje que “... oprime a los demás” y quiere impedir “... compartir el pan con el hambriento” con una política de aislamiento en Cuba, donde el gobierno es el responsable, no el pueblo cubano que sufre la consecuencias; aquel personaje que usa “... la palabra ofensiva” como parte de su “diálogo cotidiano” para luchar por sus intereses y lograr sus objetivos personales.
Dice la palabra de la Lectura que “... cuando compartas el pan con los hambrientos y sacies la necesidad humillado… tu oscuridad será como el mediodía”, por lo que no creo que este personaje nunca saldrá de las tinieblas en que se encuentra su confuso mundo.
Cómo es posible que este personaje pueda salir y ver la luz del “mediodía” con el legado de múltiples antecedentes nada positivos que a su paso por su vida pública y privada ha dejado; un personaje enfermo de poder, como lo demuestra sus imposiciones de que su nombre esté en edificios públicos - como el Centro de Artes Escénicas John F. Kennedy, la estación Penn State en Nueva York, el aeropuerto Dulles en Washington, etc.-, la colocación de estatuas de bronce con su figura que ha propuesto; su fotografía en todos los boletos de acceso de los parques nacionales; de querer “nacionalizar” el sistema de elecciones, para controlar los comicios; sus demandas millonarias en contra de universidades -como Harvard-, lo mismo que a sus instituciones gubernamentales, como el mismo Departamento de Justicia -por la “persecución de que ha sido objeto”, al Departamento de Tesoro y al Servicio de Impuestos Internos (IRS) -por las investigaciones en su contra y hacer públicas sus declaraciones de impuestos- y al diario The New York Times -por supuesta difamación-, entre otras cosas
Como dice la misma Lectura bíblica, “Cuando alejes de ti la opresión, el dedo acusador y la calumnia, te abrirá camino la justicia”, pero a este personaje -¿habrá necesidad de mencionar su nombre?- como dice la misma Palabra, “... la gloria del Señor cerrará tu marcha”.
Usted, ¿qué opina?