“Coyotes” en el Consulado: el negocio (II)
Los “coyotes” en torno al Centro de Atención al Solicitante (CAS) del Consulado de Estados Unidos en Avenida Unión y La Paz en Guadalajara operan un negocio de estafas a usuarios que rondaría los 1.6 mdp de pesos al mes.
En esta oficina consular se recolectan datos biométricos y fotografías de los solicitantes de visa previo a la entrevista consular. Cada día atienden a tres mil personas, pero este año el volumen aumentó a mil más debido a la justa mundialista de junio.
En un estimado de las autoridades consulares, en promedio un centenar de usuarios acuden sin el formulario DS-160 impreso, un requisito indispensable para el trámite junto con el pasaporte y la fotografía.
Los falsos gestores cobran 800 pesos o más por imprimirlo. Si cien usuarios al día recurren al “servicio”, esto genera un monto diario de 80 mil pesos que, multiplicado por los 20 días laborables del mes, nos da un ingreso de 1.6 mdp.
La cifra es conservadora, pues hay que considerar que también los cobros del “servicio” varían según la víctima y los “coyotes” controlan los estacionamientos de los alrededores por los que cobran 200 pesos.
Así mantienen una “nómina” de una docena de “gestores” que abordan a los usuarios a las afueras del CAS y unas oficinas con personal en Avenida Américas 231.
Los “coyotes” se disfrazan de “staff” del Consulado: usan ropa con el escudo de Estados Unidos y supuestas credenciales que les da formalidad al momento de abordar a sus víctimas como narré en mi columna: “‘Coyotes’ en el consulado: la historia (I)”.
En ninguno de los otros nueve CAS del país ubicados en ciudades como Juárez, Matamoros, Ciudad de México, Nogales o Tijuana, la “industria” de la estafa opera con tal grado de impunidad y control del espacio público como en Guadalajara.
Estos “gestores” también son violentos pues, según testimonios, han agredido a usuarios y a personal de seguridad de la oficina consular sin que intervenga la Policía de Guadalajara, que tiene asignada una patrulla permanente en el punto.
El problema se concentra en la oficina de avenida Unión y La Paz; en la sede oficial del Consulado en la Colonia Monraz, el inmueble segrega a los usuarios, lo que impide que “coyotes” los aborden.
En el CAS, en cambio, el solicitante de visa debe esperar sobre la banqueta antes de ingresar, lo que facilita el abordaje de los estafadores. En esa zona, al pertenecer a territorio mexicano, el Consulado está impedido para intervenir.
¿Por qué sólo en Guadalajara se presenta este problema? ¿Qué responsabilidad tienen las autoridades? ¿Para qué están los policías de la patrulla apostada afuera del CAS? ¿Qué se puede hacer?
De esto escribiré mañana.