¿A dónde quieren llegar?
Con el tema de la lucha contra el narcotráfico como eje central, la relación bilateral ya se convirtió en un “tiroteo” de declaraciones entre México y Estados Unidos. El problema es que el nivel de la conversación ha subido de “tono” y coloca al vínculo en uno de sus momentos más álgidos. La posición que ha asumido el gobierno mexicano con la petición de extradición de Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios sinaloenses es lo que ha venido a casi detonar esa “bomba de tiempo” en la relación.
El lunes, la Casa Blanca presentó la edición 2026 de la Estrategia Nacional Antidrogas, donde claramente establece que la ayuda a México, “... estará condicionada a resultados tangibles, incluyendo la adopción de medidas apropiadas para arrestar, enjuiciar y extraditar a los líderes de las Organizaciones Terroristas Extranjeras”, a la vez que se continuará con “... el intercambio de inteligencia, seguridad fronteriza y -ojo- apoyo a operaciones conjuntas”, mientras que Sara Carter, directora de la Oficina Nacional de la Política de Control de Drogas de Estados Unidos (ONDCP) -conocida como la Zar antidrogas-, quien ayer por cierto elogió la cooperación entre ambos países, al unísono advirtió que con su país y con Donald Trump, “... nadie se va a meter”, porque “... no cederá. Iremos tras los carteles, para que no operen con impunidad”, además de sentenciar que “... no solo eliminaremos a las cabezas de la serpiente. Vamos a remover sus fuentes de financiamiento. Vamos a golpearlos donde más les duele. Vamos a quitarles la alfombra que pisan y tendrán que luchar para sobrevivir”.
Y ayer, la presidente Claudia Sheinbaum, en su posición inamovible de proceder con la petición de extradición en contra de los inculpados, teniendo como escenario la conmemoración del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, envió un mensaje muy claro a Donald Trump, cuando dijo “A nuestros vecinos de Estados Unidos… Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos… Somos un pueblo que ama su libertad, su independencia, su soberanía y estamos dispuestos siempre a defenderla”. El posicionamiento de la mandataria tuvo eco en el mensaje del secretario de la Defensa Nacional, General Ricardo Trevilla, quien reivindicó el nacionalismo, la defensa de la soberanía y como nuestro país ha demostrado “... capacidad de resistencia ante potencias extranjeras”, y recordó cómo durante Revolución Mexicana “... el nacionalismo adquirió dimensión social más profunda… (y) este nacionalismo se expresó con particular intensidad durante la Segunda Guerra Mundial, etapa en la que el pueblo de México llevó la defensa de su soberanía más allá de nuestras fronteras”.
La pregunta es, con una petición de extradición de supuestos narcotraficantes -como muchas otras que ha habido- y con estos argumentos de respuesta, ¿a dónde quieren llegar?
Usted, ¿qué opina?