Violencia, el reto de Alfaro
Al igual que López Obrador en lo nacional, Alfaro recibirá el Gobierno de Jalisco en el peor momento de inseguridad y violencia. 2017 rompió récord de muertes violentas, con 1,582, esto es 4.33 diarios y una tasa de 20 por cada 100 mil habitantes. Pero 2018 viene peor, ha sido un año aún más violento y ya las autoridades no parecen tener la menor intención de mojarse no digamos para resolverlo, simplemente para que no siga empeorando.
Alfaro no podrá elegir: el problema más urgente que tendrá que enfrentar será el de la violencia, aunque no hable de ello. Por supuesto que tendrá que estar atento a las definiciones federales sobre el tema, saber cuáles son las políticas que se implantarán desde el Gobierno de López Obrador, pero lo que pase en Jalisco será responsabilidad suya.
Alfaro no podrá elegir: el problema más urgente que tendrá que enfrentar será el de la violencia, aunque no hable de ello
La primera definición que ha tomado en esta materia es la de separar nuevamente la secretaría de Seguridad de la Fiscalía. A juzgar por los resultados la decisión de Aristóteles Sandoval de juntar ambas instituciones bajo una misma cabeza no fue una buena idea, aunque hay quien dice que en medio de la crisis actual no es el mejor momento de separarlas. Esta última visión parte de que el problema tiene más que ver con la escisión y el enfrentamiento de los grupos de crimen organizado que con la ineficacia de las instituciones, mientras que el diagnóstico del equipo de Enrique Alfaro parte de que el problema central de la inseguridad es la falta de capacidad del Estado para hacer frente al crimen.
Una secretaría de seguridad fuerte y una fiscalía autónoma parecen ser las grandes apuestas de la administración alfarista. El combate a la inseguridad no se hace con armas sino con justicia, dijo el gobernador electo durante su campaña. López Obrador fue más allá y planteó que el problema de inseguridad es ante todo un problema de justicia social. Nadie puede estar en desacuerdo con ambos planteamientos, la pregunta es cómo llegamos a ellos, cuál es la ruta y qué tan larga es.
Ambos planteamientos son de mediano o largo plazo. En el inter el reto es contener al crimen organizado y eso requiere de policías fuertes y confiables, que hoy por hoy no las tenemos. Hace bien Alfaro en no hablar del tema, lo cual no quiere decir que no deba ocuparse en ello. Como dice el dicho, hay muchos problemas y el de verdad, y ese es la seguridad.
(diego.petersen@informador.com.mx)