Son más de los que nos dicen
El 18 de marzo del 2020 en México se reportó la primera víctima por el coronavirus. Un año y ocho días después - el jueves pasado- nuestro país superó las 200 mil muertes como consecuencia de la pandemia. Un día después -el viernes- la Secretaria de Salud informó que ningún estado en la República está en color rojo; 7 estan en naranja, 18 en amarillo y siete en verde, entre ellos Jalisco.
En la antesala de la Semana Santa, cuando las carreteras se saturan y los centros turísticos se abarrotan, viene la luz verde que puede ser el detonador de más fatalidades por la falta de medidas preventivas. Si con la pandemia encima -en la cúspide de la cresta- muchos no hicimos caso de los llamados preventivos, hoy con el color verde encendido muchos no vamos a acordarnos del riesgo que aún corremos cuando el virus no está controlado. Muchos países -como en Europa- han vuelto a cerrar cuando las cifras de contagios y decesos han aumentado. El riesgo está latente y aún peores pueden ser las consecuencias.
México es el tercer país con más muertes en el mundo después de Brasil y Estados Unidos. Pero la cifra de más de 200 mil puede ser ficticia y el total real pudiera ser el doble de la reportado por las autoridades sanitarias. La misma Secretaria de Salud en la actualizacion del pasado 15 de Marzo del Reporte de Exceso de Mortalidad (que es el indice de aumento temporal de la tasa de mortalidad que suele atribuirse a fenomenos ambientales) -https://coronavirus.gob.mx/exceso-de-mortalidad-en-mexico/- habla de 417,002 personas fallecidas en el periodo 2020/2021. Eso significa que en ese universo de exceso de muertos que superan la tasa regular de mortandad anual que hay en el país, son atribuibles -todos o un gran porcentaje- a la pandemia. Asi que la realidad es que las víctimas por el virus pueden ser el doble de los que nos informan.
Todo esto es consecuencia de esa falta de estrategia gubernamental para combatir a la crisis. Las primeras acciones del gobierno fueron ignorar las recomendaciones de los organismos internacionales y decir que “todo está bajo control. No nos va afectar”. Con el problema encina, la preocupación fue solamente de saber de la disponibilidad de camas, pero no de protocolos de prevención masivos. No se tomaron medidas epidemiológicas para contrarrestar el virus. Y con la vacunación, ha sido un desastre, dejando que cada estado se ‘rasque con sus uñas” en la aplicación de las pocas vacunas de las que se dispone.
Por eso México está sumido en la crisis, donde lo lamentable es la pérdida de vidas humanas y la incapacidad del gobierno. Dentro de la tempestad, sin tener controlado el problema, con el peligro latente y en medio del periodo vacacional más grande del país, dar luz verde parece falta de sentido común y nulo sentido de responsabilidad.
¿Usted, qué opina?.
daniel.rodriguez@dbhub.net