Ideas

Nuevo mapa nacional

La ola de López Obrador fue un tsunami.  Su victoria apabullante. Ganó en prácticamente todos los rincones del país. Con el tamaño de la victoria viene el tamaño de la responsabilidad.  El logro es absolutamente de Andrés Manuel López Obrador. Morena y sus bancadas le responderán a él.  En ambas cámaras estará muy cerca de los votos que requiere para reformar la Constitución.  Luego entonces, la sensatez, prudencia y responsabilidad del Presidente serán la clave del futuro de México.

De ahí la importancia de las palabras de AMLO a la mitad de los mexicanos que no votaron por él. “Que me tengan confianza. No los voy a defraudar. Quiero pasar a la historia como un buen Presidente”.

Ese contexto nacional toma tintes incluso más complejos a nivel local. Veamos Oaxaca: Alejandro Murat del PRI ganó en el 2016 y está apenas terminando su segundo año de Gobierno. ¿Cómo gobernar ahora en su estado, siendo que se convirtió en territorio de Morena?

Morena ganó las dos senadurías de mayoría y las 10 diputaciones federales; además, ganó 24 de los 25 diputados locales. El PRI ganó solo una diputación. De los 153 municipios Morena ganó 43, el PRI y sus aliados 41, PAN-PRD-MC 39; en las alcaldías es un estado divido en tres.  La capital la ganó Morena.

Es decir, Murat gobernará lo que le queda de su administración con legisladores federales, Congreso local y alcaldías de oposición, en su gran mayoría de Morena. Tendrá que cambiar su forma de hacer política. Dependiendo de su capacidad e inteligencia, será rehén de la oposición o impulsará con ellos una agenda de cambio. ¿Cuál agenda y cómo incidir en ella? No tendrá mucho margen, sobre todo ya que depende casi en 100% de los recursos del Gobierno federal.  Lo mismo, en mayor o menor magnitud, se repite en otros estados: Estado de México, Guerrero, Sonora, entre otros.  ¿Podrán los gobernadores ser un contrapeso institucional? Yo no lo creo. Morena los tiene agarrados por lo federal y lo local.

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