No las rápidas, pero llegan las pruebas
Finalmente el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) no acabó de determinar el grado de confiabilidad de las pruebas rápidas que quería aplicar el gobierno de Jalisco, pero sí autorizó más laboratorios para que en la entidad se puedan detectar más casos de coronavirus.
Así, de la mano de la Universidad de Guadalajara, el gobierno estatal lanzó ayer el Plan B de la aplicación masiva de pruebas, denominado estrategia Radar Jalisco, para aplicar, no los reactivos rápidos, sino 500 pruebas PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) al día en cuatro laboratorios (el estatal de Salud Pública y los recién certificados de los Hospitales Civiles de Guadalajara y del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, así como en unidades móviles) con una inversión de más de 47 millones de pesos para la ejecución de 12 mil pruebas.
Este anuncio es sin duda positivo, ya que además de que ayudará a que Jalisco siga un paso adelante en el combate al coronavirus, pone fin al debate que enfrentó al gobierno estatal y federal cuando se anunció hace tres semanas que se aplicarían en Jalisco 20 mil test rápidos a un ritmo de 600 diarios para dimensionar el tamaño de la pandemia.
El dejar esa apuesta, aún sin esperar el dictamen final de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para la autorización o no del plan inicial, hace ganar tiempo, y conjura el riesgo de que se inviertan los pocos recursos que se tienen en pruebas rápidas que, como advierte la FDA (Food and Drug Administration), no tienen su aval completo sino una “Autorización de Uso de Emergencia”, porque está comprobado que han dado registros de “falsos positivos” o de “falsos negativos”.
Se tomó, pues, la mejor alternativa, que contrasta con la estrategia nacional que mantiene a México como el país en el que menos pruebas de detección del virus se aplican por cada millón de habitantes.
Lo dicho, el reto ahora será lograr una aplicación lo más precisa posible para ubicar oportunamente a los infectados por el COVID-19, sobre todo de los portadores asintomáticos y a los más de ocho enfermos que hay por este nuevo virus por cada caso confirmado, para su pronto aislamiento que contribuya a disminuir la propagación de los contagios en la entidad ahora que estamos por entrar a la fase más crítica de la pandemia.
Ahí está el último reporte médico que habla de la catástrofe sanitaria que el coronavirus causó en Italia, donde no acaban de bajar el pico de casos y de fallecimientos, y que destaca como causa principal de que la epidemia se perpetúe el alto número de asintomáticos jóvenes y la urgente necesidad de detectarlos y aislarlos.
Esa es la ruta y, reiteramos, el reto.