Ideas

La casa nunca pierde

Sí, vimos los tweets. La Secretaria de Cultura del Gobierno de México así lo anunció: los museos abrirán sus puertas nuevamente (después de estar completamente cerrados por más de tres meses) a partir del 19 de agosto en horarios bastante lógicos conforme la situación. También asistió y lo hizo saber, al presentarse a la primera función en una de las salas en la Ciudad de México de Cinépolis, la cadena más importante de proyección cinematográfica en América Latina. Con todo, la Compañía Nacional de Danza y la Orquesta Sinfónica Nacional, aun sin fechas probables para presentaciones, no han vuelto al trabajo tal y como hicieren sus homólogas en otras capitales del mundo. El Sol parece no brillar para todos. Total, en promedio, de la mano de Claudia Sheinbaum actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la secretaria Frausto ha medido y ha empezado a soltar poco a poco el cerco de salud a los espacios culturales sea por interés genuino o económico.

En algunos lugares del mundo e incluso en nuestro país, las instituciones y espacios culturales no son meras formas de diplomacia con un mundo ajeno. No son sólo flores y cocteles donde departir y hablar de temas. No son la tensa espera de parte de los directores en turno de los teatros a ver a qué hora aparece el Gobernador o algún Presidente Municipal que en teoría confirmó a través de su “quinto de abordo” y que nomás no llega pero cuando lo hace, dice que estaba “topado de chamba”, como si ninguno otro de los asistentes trabajara. No son tampoco programas de mano donde imprimir los nombres de estas excelencias que nos duran seis años con títulos de cargos que no tienen nada que ver.

Resultaba tristemente predecible algunos meses atrás, como funcionarían las autoridades estatales y municipales de nuestro querido pero muy provinciano Estado al respecto de su forma de encarar la crisis y sobre todo, el regreso a la nueva normalidad. Hubiera resultado en aquel principio de la pandemia, desgraciadamente predecible e irrisorio que abriría primero un casino que un teatro, un museo, una sala de conciertos. Ahí está el valor de ellos, puesto en una industria millonaria que sí abre las puertas al cine internacional pero que no deja trabajar a los cineastas nacionales o locales. Y sobre todo en una industria, la del juego, que permite que miles de mentes inviertan su tiempo y su dinero en algo que de cierto sabemos reditúa en muy pocas manos y que puestos a reflexionar, en el tema de salud pública deja mucho que desear.

Ese es el gobierno que hoy tenemos, el que prefiere un casino en su mínima capacidad que un concierto de cámara con la misma estrategia. Hagan sus apuestas señores, aquí la casa siempre nunca pierde.

argeliagf@informador.com.mx

@argelinapanyvina

Temas

Sigue navegando