¿Jal-exit?
Las discrepancias en torno a la conveniencia o no de la aplicación de pruebas rápidas para la detección temprana de casos de coronavirus entre el gobierno federal que, al igual que la Organización Mundial de la Salud, duda de su confiabilidad, y el gobierno estatal que insiste en que no hay otro camino para dimensionar el tamaño de la pandemia en México, se agudizaron a tal grado que el gobernador Enrique Alfaro terminó el viernes pasado amagando con retirar a Jalisco del pacto fiscal.
Alfaro se sumó así a la lista de mandatarios de oposición como el de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, que en medio de la emergencia sanitaria han reclamado al gobierno de la autollamada cuarta transformación que se les devuelve muy poco de lo recaudado en impuestos, por lo que se deben revisar los términos de la relación fiscal entre estados y la Federación.
El gobernador hizo así suya la petición hecha la semana pasada por la iniciativa privada y dirigentes sindicales en el llamado Plan Jalisco para la protección del empleo y la reactivación económica, en el que le reclaman al gobierno de Andrés Manuel López Obrador prórrogas en el pago de impuestos, créditos a tasa cero de los bancos de desarrollo, y donde proponen también “convocar de manera urgente a una Convención Nacional Hacendaria para revisar y actualizar el Pacto Fiscal”.
Ahí señalan que Jalisco aporta cerca del siete por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) Nacional, pero recibe sólo 5.6 por ciento del total de aportaciones y participaciones de los estados y menos del dos por ciento de todo lo que se ejerce en el presupuesto nacional.
Al igual que lo hizo a principios de su gobierno que lanzó fuertes críticas al gobierno de AMLO por lo que consideraba un injusto trato presupuestal, así como por las figuras de los súper delegados que veían como una amenaza al federalismo, Alfaro volvió a subir el tono y expresó que en Jalisco “ya nos cansamos de los abusos de la Federación. Al “ya basta” sumó la advertencia de que se revisaba el Pacto Fiscal o se tomaban otras decisiones, ya que había una ruta legal clara para salir de ese acuerdo. “Ojalá no tengamos que llegar a eso”, dijo.
Al inicio de su sexenio, el enfrentamiento abierto contra el Presidente le salió muy caro a Alfaro, quien vio seriamente lesionada su popularidad. Hoy parece que los cálculos alfaristas, le dictan que hay que aprovechar el momento de debilidad presidencial por los desatinos en el manejo de la pandemia para recuperar terreno, aprovechando el nuevo posicionamiento nacional que le ha dado a Alfaro el oportuno, y más que promocionado, modelo Jalisco de combate al COVID-19.
Una riesgosa apuesta que seguramente tendrá respuesta del gobierno de la 4T en donde no ha caído nada bien esta nueva ofensiva.
jbarrera4r@gmail.com