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El primer y timidísimo reclamo de AMLO al narco

En su momento consigné aquí que en la llegada del gobierno de la autollamada cuarta transformación, el 1 de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ignoró olímpicamente en sus discursos de toma de posesión el problema del narcotráfico en México, una de las principales causas de la creciente violencia y la crisis de inseguridad con la que recibió al país, y que lejos de resolver como prometió se ha agravado como nunca.

En ninguno de aquellos mensajes hizo referencia a este flagelo de nuestra vida pública que es también producto de la corrupción, cuyo combate era y sigue siendo su principal bandera de gobierno, junto con la de la ayuda a los pobres.

AMLO superó la estéril estrategia del priista Enrique Peña Nieto de “desnarcotizar” el discurso presidencial y no mencionar a los mafiosos, ya que nunca los tocó ni con el pétalo de una rosa en sus largas conferencias mañaneras de todos los días, en las que embiste casi a diario a sus “adversarios”.

No lo hizo siquiera cuando el episodio negro del pasado 17 de octubre, conocido como el “culiacanazo”, cuando las milicias del cártel de Sinaloa doblaron al Estado mexicano al obligar a los militares a soltar a Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo, quien había sido capturado horas antes en un operativo castrense que tuvo que abortarse. Menos cuando, visiblemente molesto, el Presidente se les fue encima a las y los que lo criticaron por haber saludado, al pie de una flamante pick up Lobo blanca, a la nonagenaria María Consuelo Loera, madre de Joaquín “El Chapo” Guzmán, en marzo pasado, en su más reciente visita al municipio de Badiraguato, tierra natal del capo condenado a cadena perpetua por la justicia estadounidense.

Por eso ayer llamó mucho la atención que por primera vez en lo que va de su sexenio, el Presidente haya hecho la referencia más clara a los grupos de la delincuencia organizada. 

El reclamo fue más que tímido. Nada que ver con sus enérgicas y continuas condenas a los “conservadores”, pero vino al fin.

Fue el lunes pasado cuando les advirtió a los capos que andan repartiendo despensas con el pretexto de la pandemia del coronavirus que no crean que por eso se les va a “perdonar”.

“Aprovecho para decirle a los que están en las organizaciones que se dedican a la delincuencia, que he estado viendo que reparten despensas, eso no ayuda. Ayuda el que dejen sus baladronadas…. que no vengan a pensar que con una limosna ya están perdonados”, dijo.

Volvió a pedirles que “le bajen” porque aun con la crisis del COVID-19 el problema de los homicidios sigue creciendo, que “no le hagan daño a nadie, que no se sigan enfrentando” y que piensen en el “sufrimiento” de sus madres y la de sus víctimas, a las que había pedido el 1 de diciembre de 2018, que si sus hijos andaban en malos pasos, les dijeran que se aplacaran porque ya iban a tener apoyos.

Seguramente AMLO ya se convenció que aquel llamado a las madres de poco sirvió, como tampoco servirá el que les mandó el lunes a los capos, si no viene acompañado de una política clara y decidida contra el narco que no ha existido hasta hoy en el gobierno de la 4T, pese a las humillaciones que le han impuesto con toda impunidad. 

jbarrera4r@gmail.com

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