Ebrard y su ‘paso de la muerte’
Ayer en este mismo espacio establecimos que la propuesta de Marcelo Ebrard -en su primer día de ‘ventilar’ su candidatura- de crear una Secretaría de la Cuarta Transformación -en caso de obtener primero la nominación morenista y después ganar la elección presidencial- y la ‘atractiva’ invitación de que fuera el hijo del presidente -Andrés Manuel López Obrador Beltrán- quien la presidiera, parecía -hipotéticamente- que el ex canciller se transformaba en un auténtico charro de nuestra fiesta nacional, se metia al ‘lienzo’ político y hábilmente manganeaba con la soga para paliar al ‘animal’, para de esa manera someterlo y controlarlo a su discreción. Y advertimos que con tan atrevida propuesta había dos opciones, que con la soga podría someter ‘a la bestia’ o en caso de fallar, con la misma reata se la colocarían a el cuello y llevarían a Ebrard a su cadalso político.
Las reacciones a la aventurada proposición fueron contrarias a las intenciones del precandidato morenista. Andrés Manuel hijo en una carta fue tajante: “...prefiero mantenerme al margen y rechazar la misma para que no pueda ser utilizado a favor en contra ninguno de nuestros compañeros -las otras ‘corcholatas’-...tengo la firme decisión de seguir fiel a nuestro compromiso familiar de no intervenir o participar en política”.
Desde Palacio Nacional -en la mañanera- el mismo López Obrador fue directo al establecer que “mi familia, mis hijos, mi esposa Beatriz, no nos metemos en nada en este proceso”. ¿Será?
Y la de Ebrard -’con la cola entre las patas’-, consciente del error de tacto cometido en su primer día de acción proselitista, solo respondió que la reacción del ‘junior’ fue “muy razonable su posición, no podía tomar partido ahora”. Entonces, si era razonable la respuesta, ¿por qué Ebrard, con la experiencia política que ‘carga a sus espaldas’,cometió la pifia y quedó expuesto a tan lógicas respuestas y exhibido ante muchos sectores que lo ubicaban -hasta el lunes- como un precandidato con mayores posibilidades de poner una ‘distancia’ -no divorcio- con el oficialismo y se le veía como una opción de cambio en la contienda?
A la única conclusión que podemos llegar es que el ‘charro’ Marcelo, metido en el ‘lienzo’ no intentó la suerte de las manganas, sino que recurrió el evento más arriesgado de la Charrería, ‘el paso de la muerte’, con el riesgo de quedarse solo, montado a pelo y sin los charros que lo escoltan, con el peligro de caerse entre los caballos. ¿Usted, qué opina?
daniel.rodriguez@dbhub.net