Reformas imposibles: jalar la marca y hacer campaña
López Obrador anunció que enviará al Congreso 10 reformas constitucionales que, dijo, “igual y al final son 20”. Parece absurdo que el Presidente no tenga claridad en algo tan delicado como una Reforma Constitucional y que, a 15 días de enviarlas, no sepa cuántas iniciativas serán. No le importa porque sabe que no las van a aprobar porque no tiene las mayorías necesarias, ni la voluntad política para sentarse a construirlas. De lo que se trata es de jalar a marca, llevar los reflectores de la opinión pública a que se discuta lo que él quiere discutir. Salarios, pensiones, reforma judicial, Guardia Nacional, etcétera.
El Presidente sabe que entre menos se hable de las campañas los candidatos de oposición tienen menores probabilidades de crecer. Como las encuestas dicen que si la elección fuera el día de hoy, Claudia Sheinbaum arrasaría, de lo que se trata la campaña es que las cosas se muevan lo menos posible, que el escenario no cambie.
Para efectos electorales, en materia económica y social la batalla contra la llamada 4T está perdida. Los especialistas tendrán argumentos para encontrar debilidades en el manejo de las finanzas, particularmente de Pemex, y anticipar riesgos por el aumento de la deuda, pero eso no tendrá efecto alguno. Lo que la gran mayoría de los mexicanos ve es un salario al alza, un dólar fuerte, programas sociales que le benefician directa o indirectamente, y pleno empleo. Es cierto que hay inflación, pero bastante controlada. ¿Cuál es el incentivo para cambiar?
Las áreas donde el Gobierno obradorista ha hecho agua es en salud y seguridad. Cada vez que el Presidente habla de Dinamarca es un recuerdo de lo lejos que estamos de Costa Rica, y la famosa mega farmacia es un fracaso monumental. En seguridad el discurso oficial es que siguen bajando los asesinatos, y sí, porque crecieron los desaparecidos. De ahí la obsesión del Presidente contra la Comisión Nacional de Búsqueda y su afán por desintegrarla. Lo más delicado en materia de seguridad es la pérdida de territorios y las masacres que lo evidencian.
Si no podemos cambiar el mundo al menos cambiemos de tema, reza la máxima popular, y de eso justo se trata el paquete de reformas constitucionales, de que hablemos de buenos deseos, como las pensiones al cien por ciento o el salario que no pierde capacidad de compra. De un Poder Judicial idealizado, aunque en el fondo inviable, en el que los ciudadanos de a pie tengamos voz y voto. De un sistema ferroviario en manos del Estado y que llegue al último rincón del país.
El Presidente siente que ya tiene en la mano la elección presidencial. Lo que le preocupa y ocupa ahora es la de diputados y senadores. Las reformas imposibles son la campaña que él encabezará para que los votantes puedan imaginar cómo sería ese país quimérico con mayorías de Morena.
Sí, el Presidente está en campaña. Eso es ilegal, paro a él no le vengan con eso de que la ley es la ley.
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