Dinamarca en el horizonte
A El Informador, que vengan muchos años más
Todos los políticos tienen fama de mentirosos. Decir que todos mienten es un lugar común, una mentira. La fama de mentirosos de nuestros políticos tiene más que ver con el lenguaje ambiguo, con la falta de compromiso y por supuesto con promesas incumplidas. Nos dicen y prometen una cosa en campaña, cambian de posición cuando llegan al Gobierno (nos dejaron un cochinero, está peor de lo que pensábamos, es la frase más repetida en la política mexicana) y al final exigen que se valore el esfuerzo y nos quieren vender resultados pírricos que nada tienen que ver con lo prometido sino con la realidad.
Un caso verdaderamente atípico es el del Presidente López Obrador. A menos de un año de dejar la Presidencia sigue prometiendo cosas que sabe perfectamente que no van a suceder. Cuatro veces le ha puesto fecha al desembarco de Dinamarca, a la transformación del sistema de salud para que sea universal, gratuito y de alta calidad. Ayer dijo que ahora sí, en marzo de 2024 México tendrá el mejor sistema de salud del mundo. Lo dijo sin chistar, con absoluta seguridad a sabiendas de que es absolutamente falso, porque lo que no se puede no se puede y además es imposible, como diría el gran “Jamaicón” Villegas. Sí, es cierto, se tocó la cara y se le secó la boca, como cada vez que miente, pero no había la menor duda en su voz.
Los mexicanos sabemos que no es cierto, como sabíamos perfectamente que la promesa de acabar con el problema de inseguridad en seis meses con la creación de la Guardia Nacional era una quimera. Luego pidió seis meses más, y otros seis y finalmente un día decidió decir solamente que vamos mejorando y dejó de prometer. Reconvertir el sistema de salud en México requiere muchos años y muchísimo dinero. En el presupuesto del próximo año no hay un aumento significativo al rubro de salud y en los años anteriores hubo subejercicio presupuestal. Si bien no va el sistema de salud en marzo de 2024 será igual que el 2023, pero la probabilidad de que sea peor es muy alta.
Sin embargo, para el Presidente mentir no tienen costo. La magia de López Obrador está no en cumplir sino en mantener sus promesas. No ceja, no cede, no abandona la idea, aunque no esté haciendo absolutamente nada para que suceda. Los movimientos sociales se alimentan de utopías, no de resultados. Lo que algunos vemos como una mentira flagrante sus seguidores lo ven como una batalla constante.
Dinamarca no es un lugar de llegada, es sólo un punto en el horizonte.
diego.petersen@informador.com.mx