Autoridades desafiadas y rebasadas
Ni el Gobierno federal ni el estatal han podido dar muestras de tener una estrategia clara para enfrentar e ir disminuyendo el problema de la inseguridad y la violencia, que sigue siendo la principal preocupación de los ciudadanos y que tanto el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como el gobernador Enrique Alfaro, prometieron como candidatos que en esta materia lo harían mejor que los gobiernos que les antecedieron.
Lo ocurrido el fin de semana en Zamora y La Huacana, en Michoacán; y en Etzatlán y Lagos de Moreno, en Jalisco, es la demostración que el creciente poder corruptor y de fuego de las mafias está poniendo en jaque al Gobierno federal y a los locales, con desafíos, que de tan abiertos, parecen ya una burla.
No se puede pensar más que la claudicación por la impotencia policial de corporaciones municipales, estatales y federales, cuando se observan los videos donde una nutrida caravana de flamantes camionetas, ya rotuladas con las cuatro letras que forman las siglas del cártel y que vitorean con orgullo desbordado sus armadísimos sicarios, se preparan para irrumpir en Zamora a bordo de 30 unidades para atacar sin resistencia ninguna a policías municipales, matando a cuatro e hiriendo a siete, así como balacear domicilios de altos funcionarios municipales, el hospital regional y quemar vehículos. Esta descomposición y debilidad del Estado mexicano para hacer valer el monopolio de la fuerza que le otorgan los ciudadanos para garantizar el orden y su seguridad, quedó retratada de cuerpo entero con el sometimiento y la humillación de 11 militares a quienes un grupo delincuencial que dice ser de autodefensa desarmó en La Huacana, y no soltó hasta que les regresaron las armas que les habían sido decomisadas, entre ellas una lanzaproyectiles Barret, luego de una llamada por celular donde el “líder popular” maltrata y ofende a una mando militar al que culpa de haber dado las armas que les quitaron, a otro capo de la zona.
Pero lo más preocupante es que ante esta escalada del desafío narco, el Presidente haya dicho ayer que estas humillaciones “no les resta autoridad (a los soldados) les da más autoridad” y que la Secretaría de la Defensa Nacional considere que esos episodios demuestran que sus elementos “son respetuosos de los derechos humanos”.
La muerte en Etzatlán de José Jaime Luévanos y Edgar Andrés Flores, a manos de sicarios a los que les molestó que investigaran el caso de un desaparecido y la agresión a balazos al subdelegado de la Fiscalía estatal en Lagos de Moreno, José Lino Morales, que se suma a la aparición en serie de casas de seguridad en el Área Metropolitana donde “guardan” a decenas de secuestrados y cavan fosas clandestinas, agrava la crisis de inseguridad que también tiene rebasado al Gobierno estatal.
Así, no sólo crece la percepción de inseguridad, sino que muchos sectores de una población que se sienten en la indefensión, opta por que la proteja el líder de la plaza que somete a soldados y mata a policías estatales, sin que los gobiernos les pongan un alto y un castigo.
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