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Alfaro, dos años

Se cumplió ayer el primer tercio del sexenio del gobernador Enrique Alfaro. Sin duda el segundo año de su gobierno estuvo marcado por el tema de la pandemia del coronavirus que lo llevó a tomar decisiones polémicas como el endeudamiento de seis mil 200 millones de pesos, con el argumento de que era para cubrir los gastos imprevistos por la emergencia sanitaria y para financiar programas de reactivación económica. Hoy los principales cuestionamientos a ese nuevo crédito son que apenas se ha ejercido un 19 por ciento y que se haya dejado el resto para ejercerlo en año electoral.

Pese al tema del crédito, la pandemia del COVID-19 le dejó al gobernador innegables dividendos positivos por haber respondido de manera más ágil en la implementación de medidas ante la emergencia sanitaria que el gobierno federal, y aunque se hayan cometido bandazos y confusiones de comunicación, el balance es hasta hoy positivo y le sirvió no sólo para detener la caída de su popularidad que venía en franca picada desde el cierre de su primer año de gobierno y el inicio del 2020, sino que también le ayudó a reposicionarse como referente en el tema a nivel nacional.

En ese sentido, la pandemia dio pie también a que se tensara nuevamente la relación entre el gobierno del Estado y el gobierno de la autollamada cuarta transformación, por los constantes desencuentros que hubo en el manejo de la pandemia y por no haber recibido del gobierno federal ninguna partida extra por la crisis del coronavirus.

El tema de la relación del gobernador con el Presidente Andrés Manuel López Obrador es sin duda otro que destaca en este segundo año de gobierno. Si la situación se tensó por las diferencias de visión en el manejo de la pandemia, se acabó de romper cuando en junio pasado, luego de la marcha por el caso Giovanni que degeneró en agresiones a policías y desmanes, Alfaro culpó a los sótanos del poder de la Ciudad de México de esa violencia y le pidió al Presidente poner un alto. López Obrador le reclamó durante varios días desde la mañanera haberlo involucrado y atentado así contra la “investidura presidencial”. Este tema lo retomó recientemente el Presidente al descalificar una especie de expediente que le entregó el gobernador a López Obrador para demostrarle quién había estado detrás de aquellos hechos. La aparición de la llamada Alianza Federalista, que reclama la revisión de un nuevo pacto fiscal y que integran 10 gobernadores, entre ellos el de Jalisco, acabó de sellar ese distanciamiento que se abrió como nunca este 2020.

También en este segundo año de gobierno se terminó de diluir la principal bandera de campaña de Alfaro que era la refundación, de la que ya nadie, ni en el gobierno estatal, habla. No podemos cerrar este repaso del segundo año de gobierno de Alfaro sin consignar el grave y creciente problema de las desapariciones, las fosas clandestinas y los feminicidios que empañan cualquier reducción en otros indicadores de seguridad que se dieron este año. 

jbarrerar@gmail.com

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