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AMLO le dio la carta a Lomelí

El ex candidato de Morena, Carlos Lomelí, tiene motivos de sobra para tener exabruptos de gobernador paralelo. Él y todos los superdelegados o coordinadores estatales o representantes de Presidencia o como se vayan a llamar estos enviados del señor. Si van a representar al Gobierno federal en los estados, para vigilar el buen uso de los recursos y coordinar los programas, tal como informó el virtual Presidente electo Andrés Manuel López Obrador, entonces Lomelí entendió bien aunque eso esté muy mal y hasta sea ilegal.

López Obrador es el responsable de este mensaje retorcido, y el gobernador electo, Enrique Alfaro, hace muy bien en alzar la voz para defender el pacto federal y la autonomía política de los jaliscienses.

Alfaro advirtió que él no reconocerá (porque se lo manda la Constitución), una autoridad intermedia entre la Federación y el Estado. Pues claro. En todo caso, respetará sus tareas administrativas, pero nada de tolerar que tenga facultades de fiscalización y control político derivado de su control del gasto.

Y ya van tarde otros gobernadores. ¿A qué hora van a abrir la boca otras autoridades estatales para defender su autonomía?

Urge, aunque no todos los gobernadores tengan que lidiar con un personaje como el morenista Carlos Lomelí, al que le corrió prisa para advertir a entidades autónomas de un Estado soberano que ya no les va a dar dinero federal, que él coordinará a las 83 instancias federales que hay en Jalisco (incluida la PGR, claro, ni modo que no) y que él personalmente dará un reporte diario a las 6 de la mañana sobre la seguridad en el Estado.

O sea, un gobernador paralelo. La soberbia y la ignorancia de Carlos Lomelí hace quedar muy mal la propuesta de López Obrador, que tiene la buena intención (y la pésima forma) de acotar abusos locales con un mecanismo ilegal de control federal.

Lomelí, con sus exabruptos de autoridad paralela ya hizo brincar incluso los resortes constitucionales que son la letra chiquita de su posible designación

Lomelí, con sus exabruptos de autoridad paralela ya hizo brincar incluso los resortes constitucionales que son la letra chiquita de su posible designación. Pero tiene motivos. ¿Saben quién le dio la idea de que puede controlar al Gobierno estatal a través de las instancias federales? El Presidente electo. ¿O qué? Los coordinadores del Gobierno federal en los estados no tendrán voz y voto en las instancias federales de cada estado? ¿Entendió mal Lomelí? ¿No puede supervisar nada de la PGR y el IMSS, los millones de pesos de los programas sociales y el pago a los maestros? ¿No son esas sus cartas para ejercer presión y control sobre el Gobierno estatal?

La prisa de Lomelí está revelando, muy a tiempo, lo que los coordinadores de AMLO pueden hacer al pacto federal, por mucho que diga la Presidencia que sus facultades son respetuosas y de supervisión. Y Enrique Alfaro, por lo visto (y saludablemente) sin temor, está marcando la pauta de lo que será su relación con la Presidencia y su papel en el concierto federal. Los otros gobernadores no deben pensársela tanto; aún están a tiempo de evitar que AMLO les nombre autoridades paralelas.

(ivabelle@gmail.com / @ivabelle_a)

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