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No es caminar ni andar en bicicleta, pero esta actividad podría beneficiar la salud

Debido a los horarios o a la seguridad en las calles, no todas las personas pueden o quieren realizar las actividades tradicionales, por lo que esta práctica se ha vuelto popular

El estilo de vida actual, en el que muchas personas tienen un trabajo de tiempo completo o incluso varios empleos a lo largo del día, ha llevado a que busquen ejercicios que puedan realizar sin salir de casa, especialmente en los momentos de tiempo libre que tienen. Debido a los horarios o a la seguridad en las calles, no todas pueden o quieren salir a caminar kilómetros como suelen recomendar los especialistas en materia de salud, ni siempre es posible usar una bicicleta estática porque no se tiene una en casa o no hay espacio para colocarla. Ante este panorama, algunos estudios científicos han analizado una práctica que se ha vuelto popular en los últimos años: el yoga caliente, también conocido como hot yoga.

De acuerdo con un estudio publicado en PubMed Central (PMC), archivo científico de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, esta modalidad de yoga podría aportar ciertos beneficios para el bienestar físico y mental, aunque los especialistas señalan que aún se requieren más estudios para comprender sus efectos.

¿Qué es el yoga caliente?

El yoga caliente que menciona el estudio consiste en realizar posturas y ejercicios de respiración en espacios con temperaturas elevadas, generalmente arriba de los 25 y hasta los 40 grados Celsius. El calor provoca una mayor sudoración y puede favorecer la flexibilidad de músculos y articulaciones durante la práctica.

El documento señala que, de las variantes más conocidas, una es el Bikram yoga, que sigue una secuencia específica de 26 posturas y dos ejercicios de respiración dentro de un salón calentado a aproximadamente 40 °C.

Este tipo de práctica busca generar un esfuerzo físico más intenso que el yoga tradicional debido a las condiciones de temperatura.

Señala el texto que el yoga caliente podría ofrecer beneficios similares a otras formas de esta disciplina, relacionados con la salud física y el bienestar general.

Entre los efectos que han sido observados en algunos estudios se encuentran:

  • Mejoras en la flexibilidad y movilidad corporal.
  • Reducción del estrés y la ansiedad, gracias a la combinación de movimiento y respiración controlada.
  • Posibles beneficios cardiovasculares, especialmente en personas que llevan una vida sedentaria.
  • Mejoras en el bienestar general y en algunos casos de dolor crónico.

También se han observado cambios positivos en ciertos indicadores metabólicos, como la presión arterial o el control de la glucosa, aunque aclara que la evidencia científica aún es limitada.

Riesgos y precauciones al practicar el yoga caliente

Los investigadores también advierten que el calor intenso puede representar un reto extra para el organismo.

Entre los riesgos, que claramente existen, se encuentran:

  • Deshidratación debido a la sudoración intensa.
  • Mareos o agotamiento por calor si la temperatura del ambiente es muy alta.
  • Sobrecarga para el sistema cardiovascular en personas con ciertas condiciones médicas.

Ante esto último, los especialistas recomiendan hidratarse bien al practicarla, escuchar las señales del cuerpo y evitarla si existen problemas de salud que puedan agravarse con temperaturas altas.

Los investigadores coinciden en que se necesitan más estudios de calidad para determinar mejor los beneficios del yoga caliente y sus riesgos, así como para compararlo con otras formas de ejercicio tradicionales como caminar o utilizar la bicicleta.

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