El misterio de babear al dormir; ¿descanso o alerta médica?
Descubre los motivos detrás de la salivación nocturna, desde la relajación muscular en la fase REM hasta posibles trastornos respiratorios que requieren atención médica.
Encontrar la almohada húmeda por la mañana puede resultar incómodo, pero hoy la ciencia revela que este acto involuntario esconde información vital sobre la calidad del descanso. Comprender este fenómeno permite identificar si el cuerpo alcanza una relajación óptima o si existen problemas respiratorios subyacentes.
Durante la noche, el cuerpo experimenta cambios fisiológicos que escapan al control consciente. La producción de saliva continúa, aunque en menor cantidad, para mantener la boca y garganta lubricadas.
El responsable de este fenómeno es el sistema nervioso parasimpático, que toma el control durante el descanso. Este sistema induce una relajación generalizada que afecta a los músculos faciales.
La conexión con el sueño profundo
Cuando se entra en la fase REM (movimientos oculares rápidos), el tono muscular disminuye drásticamente. Esta atonía impide que el individuo actúe sus sueños, protegiéndolo de lesiones nocturnas.
En esta etapa de sueño profundo, los músculos bucales se relajan por completo. Si la persona duerme de lado o boca abajo, la gravedad actúa y la saliva escapa.
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Por ello, babear ocasionalmente suele indicar que se ha logrado un descanso reparador. Las glándulas salivales siguen funcionando mientras el mecanismo de deglución está temporalmente inactivo.
¿Cuándo deja de ser normal?
Sin embargo, especialistas en otorrinolaringología advierten que la salivación constante podría tener explicaciones menos benignas. La congestión nasal crónica es una causa frecuente de este exceso de fluidos.
Quienes padecen alergias, resfriados o desviación del tabique nasal deben respirar por la boca al dormir. Al mantener la cavidad abierta, la saliva fluye al exterior con facilidad.
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Otra condición médica es la apnea del sueño, un trastorno donde la respiración se interrumpe repetidamente. Estas personas suelen roncar, respirar por la boca y babear de forma abundante.
La Fundación Nacional del Sueño señala que ciertos medicamentos también alteran la producción de saliva. Algunos fármacos neurológicos tienen como efecto secundario la hipersalivación, conocida como sialorrea.
Soluciones y recomendaciones prácticas
Para reducir este inconveniente, el primer paso es modificar la postura al dormir. Descansar boca arriba facilita que la saliva fluya hacia la garganta, permitiendo tragarla por reflejo.
Mantener una buena higiene del sueño y un ambiente sin alérgenos mejora la respiración nasal. El uso de tiras nasales o humidificadores despeja las vías respiratorias antes de acostarse.
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Si el babeo se acompaña de ronquidos fuertes o ahogos nocturnos, es fundamental consultar a un médico. Un diagnóstico temprano descarta trastornos respiratorios y mejora la calidad de vida.
En definitiva, dejar saliva en la almohada es mayormente un efecto secundario del sueño profundo. Observar el cuerpo y sus señales nocturnas garantiza un descanso verdaderamente saludable.
Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor
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