Un día a bordo de Ponant: Más que un crucero, un destino
Hay viajes que se recuerdan por los lugares que se visitan, y otros por la experiencia que se vive
Hay viajes que se recuerdan por los lugares que se visitan, y otros por la experiencia completa que se vive al llegar hasta ellos. Ponant forma parte de estos últimos: Un concepto de crucero que convierte cada día en una aventura única, con el sello del lujo francés.
Ponant cambia la forma de viajar por mar al unir el estilo francés con recorridos diseñados para descubrir algunos de los lugares más impresionantes del mundo. No se trata sólo de navegar, sino de vivir una experiencia donde el lujo se combina con la aventura y el descubrimiento. Desde el primer momento se percibe que Ponant no es un crucero cualquiera, cada detalle, desde la comodidad de las cabinas hasta la atención de la tripulación, está pensado para que el viaje sea realmente inolvidable.
Un día típico comienza con desayunos frente a paisajes que cambian constantemente: Glaciares que parecen infinitos, playas tropicales de arena blanca o puertos históricos llenos de vida. Lo especial es que cada ruta está pensada para acercar a los viajeros a escenarios únicos. Las mañanas suelen dedicarse a explorar, ya sea en botes zodiac para llegar a playas o glaciares donde los barcos grandes no pueden entrar, o en excursiones culturales guiadas por expertos que conocen cada detalle de la región. Además, la tarifa incluye barra libre de bebidas durante toda la travesía, vinos, cerveza, champagne, destilados, refrescos, café y té disponible en bares y restaurantes. La idea es que cada desembarco se convierta en una oportunidad de descubrir lo que pocas personas han visto.
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La comida es otra parte central del viaje. Los chefs a bordo, en colaboración con Ducasse Conseil, la firma gastronómica de Alain Ducasse, se inspiran en la tradición francesa y en los ingredientes locales de cada destino para crear menús que cambian según la región visitada. Así, los pasajeros no solo conocen un lugar al recorrerlo, también lo prueban en cada platillo. La experiencia se completa con detalles exclusivos como caviar, pata negra, macarons de Pierre Hermé, quesos Bordier y chocolatería fina, además de demostraciones culinarias en vivo que hacen de cada día algo único.
Por la tarde, el barco se convierte en un espacio para relajarse y disfrutar. Hay quienes prefieren un masaje en el spa, un rato en la alberca climatizada o un momento de descanso en los lounges con vista al mar. Otros aprovechan las conferencias y charlas que ofrecen especialistas en historia, medio ambiente y cultura, lo que añade un valor extra a la experiencia: no solo se viaja, también se aprende.
Cuando llega la noche, la experiencia continúa con cenas de lujo y actividades para disfrutar en un ambiente reducido, lejos del ruido de los cruceros masivos. Los pasajeros comparten momentos más personales, con música, espectáculos o simplemente la tranquilidad de cenar bajo las estrellas. El tamaño de las embarcaciones permite un trato personalizado, lo que hace que cada pasajero se sienta realmente atendido.
En cada detalle, Ponant demuestra que no es solo un crucero. Es un destino en sí mismo, pensado para quienes buscan explorar el mundo con comodidad, lujo y autenticidad. Más que llevarte de un puerto a otro, Ponant convierte cada día en una experiencia transformadora que queda grabada en la memoria.
Con información de Ponant.
XM