Vive el Mundial fuera de la cancha
La película “México 86” y las exposiciones del Museo JAPI muestran cómo la Copa del Mundo rebasa el deporte para convertirse en memoria, arte y experiencia colectiva
A semanas de que el balón vuelva a rodar en territorio mexicano, el Mundial aparece no sólo como espectáculo deportivo, sino como una maquinaria de memoria cultural. La conversación sobre futbol en México ya no sucede únicamente en estadios o pantallas: también vive en la pantalla, en los museos, en la música y en los relatos que revisitan el pasado para entender el presente. El Mundial, especialmente en un país que lo ha organizado tres veces, es una experiencia social antes que deportiva; una mezcla de euforia colectiva, política, identidad y entretenimiento.
En ese cruce entre nostalgia y crítica emerge la película “México 86”, protagonizada por Diego Luna y dirigida por Gabriel Ripstein. La cinta no pretende únicamente recordar uno de los capítulos más celebrados del futbol mexicano; propone mirar el país que rodeó aquella fiesta deportiva. México, apenas un año antes del torneo, había sido sacudido por el terremoto de 1985, una tragedia que transformó la relación entre ciudadanía y gobierno.
En palabras del propio Luna, hablar de 1986 significa hablar de su infancia: “Es un México que tengo muy grabado y vivo en mi memoria, tenía apenas seis años cuando pasó el terremoto. Hablar de ‘México 86’ es hablar de mi primer acercamiento al futbol. Una relación que empezó ahí y no ha terminado todavía”, dijo Luna.
El filme se vuelve interesante porque toma al futbol como un “pretexto narrativo”. El Mundial aparece como escenario para observar un país políticamente tensionado, todavía gobernado por el viejo aparato del PRI, donde la población comenzaba a sentir el desgaste de un sistema institucional incapaz de responder plenamente a la emergencia social. En ese sentido, el balón no es protagonista absoluto: funciona como espejo de una transformación colectiva.
Sin embargo, la memoria deportiva no se construye únicamente desde el cine. En Guadalajara -ciudad que fue sede de los Mundiales de 1970 y 1986, y este año recibirá nuevamente la conversación futbolera desde espacios culturales- el Museo JAPI - Jalisco Paseo Interactivo propone una lectura distinta: convertir el futbol en patrimonio visual, histórico y simbólico.
Ahí, las exposiciones temporales “Jalisco 70” y “Campo Común” dialogan con algo fundamental: el Mundial no sólo se juega, también se interpreta. Ambas muestras tendrán su inauguración mañana 28 de mayo.
En particular, “Jalisco 70” recupera 50 fotografías del archivo de Miguel Rodríguez Juárez para reconstruir una Guadalajara en transformación.
La ciudad acababa de superar el millón de habitantes, absorbía el crecimiento acelerado de décadas anteriores y, de pronto, recibía al Brasil campeón del mundo. El futbol aparece aquí como detonador urbano: una ciudad aprende a verse a sí misma cuando el mundo la observa.
Las imágenes tomadas por quien fuera fotógrafo del Gobierno de Jalisco no retratan únicamente estadios o aficionados; muestran una vida cotidiana donde artistas, calles, rostros y edificios hablan de una modernidad emergente. La exposición sugiere que los Mundiales dejan huellas más allá de los trofeos: transforman imaginarios urbanos.
En contraste, “Campo Común” se mueve hacia el presente y toma distancia del entusiasmo romántico. Reúne obra de 22 artistas contemporáneos para explorar el futbol como espacio simbólico y político. El partido deja de ser entretenimiento puro para convertirse en metáfora de poder, vulnerabilidad, comunidad e identidad. Su curaduría, organizada en núcleos inspirados en posiciones futbolísticas -portería, defensa, mediocampo y delantera-, recuerda que el juego puede leerse como representación social: todos ocupan un lugar, todos responden a reglas, todos participan de una tensión permanente entre cooperación y competencia.
El deporte, entonces, se vuelve arte porque genera significado y el arte se vuelve entretenimiento cuando permite reconocernos en emociones compartidas.
Cabe señalar que tras la inauguración de las exposiciones en JAPI, una orquesta interpretará piezas clásicas y contemporáneas para cerrar una noche dedicada al futbol.
Sin duda, en este diálogo entre cine, fotografía, pintura y música, el Mundial deja de ser un simple calendario deportivo. La película de Luna reconstruye el México emocional de 1986; el museo revisita el Guadalajara de 1970, mientras la cancha se expande hacia el escenario y el archivo.
Quizá por eso, a 40 años del Mundial de 1986 y a pocos días de otra inauguración mundialista, vale preguntarse qué permanece después del silbatazo final. No sólo goles memorables o estampas de aficionados, sino recuerdos compartidos: la ciudad transformada, la conversación política y la emoción familiar frente al televisor.
Una historia basada en hechos reales
Haber conseguido el Mundial de 1986 es uno de los mayores hitos del futbol mexicano, gran parte de la población aún desconoce cómo el país logró convencer a la FIFA de otorgarle la organización de la Copa del Mundo, después de que el máximo organismo de dicho deporte le retirara la sede a Colombia por la grave crisis económica y el recrudecimiento del conflicto armado.
Por ello, el director del largometraje “México 86”, Gabriel Ripstein, decidió contar los entresijos para que México alojara su segundo Mundial, con una historia basada en hechos reales, pero protagonizada por el personaje ficticio de Martín de la Torre, que encarna Diego Luna.
En la cinta se ven las triquiñuelas que Martín de la Torre hace junto con Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Televisa (interpretado por Daniel Giménez Cacho) para conseguir el objetivo.
Con “México 86”, Luna vuelve al cine mexicano con una historia de futbol, como hizo en su momento con “Rudo y Cursi” (2008) junto a su colega Gael García Bernal, pero esta vez en un momento diferente de su carrera, tras haber logrado el reconocimiento por su participación en producciones internacionales, como “Andor”.
“México 86” es el retrato que Ripstein hace de un país “aún no globalizado” en el que todavía los partidos eran “accesibles” para todos los bolsillos y en el que los aficionados acudían a “comprar sus boletos el mismo día”.
“El futbol cambió a partir del 86 y se convirtió en esta cosa gigantesca, donde probablemente el alcance global es exorbitantemente mayor de lo que era entonces, aunque también conlleva cierta inaccesibilidad”, lamenta el cineasta, que se suma así a las críticas al Mundial expresadas por García Bernal, quien cuestionó en un discurso en pasado Festival de Cannes “la reputación de la FIFA”.
Agéndalo
Noche de Museos en JAPI
- Inauguración de las exposiciones “Jalisco 70” y “Campo Común”, en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo JAPI -ubicado en Avenida Central Guillermo González Camarena 750, Residencial Poniente, Zapopan-, el 28 de mayo, a las 20:00 horas. Entrada libre.
- Concierto de la Compañía de Coro y Orquesta del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, en el Museo JAPI, el 28 de mayo, a las 20:30 horas. Entrada libre
Para ver en pantalla
- “México 86”, estreno el 5 de junio en Netflix.
CT