Luisa Huertas, una vida en escena
La actriz regresa a Guadalajara, ciudad clave en su vida, para recibir el Mayahuel de Plata, en un homenaje del FICG que reconoce una trayectoria marcada por la fuerza de sus personajes y una presencia esencial en el cine mexicano
Entre recuerdos entrañables y una historia personal ligada a Guadalajara, la actriz Luisa Huertas regresará a la Perla Tapatía para ser homenajeada con el Mayahuel de Plata al Cine Mexicano, durante la gala inaugural de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
En entrevista con EL INFORMADOR, la actriz comparte la emoción de recibir este homenaje que reconoce más de cinco décadas de trayectoria dentro del gremio, un galardón considerado entre los más prestigiosos de la industria cinematográfica mexicana.
“Es un honor para empezar y una gran satisfacción. Imagínate un festival con la historia, con el significado que tiene para nuestro país. Que el FICG reconozca mi trayectoria es muy emocionante; es un gran honor y estoy profundamente agradecida de que así sea, porque yo conozco a todas las personas que han pasado por ahí y que han tenido este mismo reconocimiento, entre ellos gente talentosa, pero también gente entrañable que he querido mucho, que quise mucho, algunos ya se fueron… Estoy muy contenta”, comenta con evidente emoción.
Con el homenaje del Mayahuel de Plata al Cine Mexicano, la actriz suma un reconocimiento más a su trayectoria, luego de haber recibido el Premio Ariel a Mejor Actriz en 2025 por su papel de Socorro en la cinta “No nos moverán”, consolidándose como una de las intérpretes más destacadas del cine mexicano.
Mujeres fuertes marcan su carrera
Sin duda, Luisa Huertas ha construido una trayectoria marcada por la interpretación de mujeres fuertes, muchas de ellas figuras reales que han dejado huella en la historia de México y que, como ella misma reconoce, han definido su camino profesional.
Ejemplo de ello es su encarnación de Rosario Castellanos como Rosario Embajadora en la obra “Prendida de las lámparas”; así como Rita, en “La mujer que cayó del cielo” y recientemente, Socorro, en “No nos moverán”.
“Sin duda, las mujeres que marcaron mi historia son la Celestina y ahora María Moliner o Rosario Castellanos (en el teatro). En cine, pues yo creo que desde que comencé con ‘Tómalo como quieras’, pues de alguna manera definí por dónde me quería ir en esta industria. Además, no puedo dejar de pensar en el precioso papel de Pilar en ‘Mentiras piadosas’ de Ripstein; en ‘El crimen del padre Amaro’, en ese personaje que me encantó hacer, terrible… esta vieja beata malvada, pero que yo defiendo; y bueno, ‘No nos moverán’ siento que marcó mi carrera”.
De manera más específica, Huertas hace un comparativo de dos papeles que, sin duda, han definido su carrera: dio vida a mujeres fuertes en contextos sociales complicados.
En primera instancia, señala que en “La mujer que cayó del cielo” interpreta a Rita, en una historia verídica de una mujer rarámuri que es arrestada en Estados Unidos. Ya en la cárcel, sin hablar inglés, conociendo poco español y sin nadie que entendiera su lengua, las autoridades consideran que está enferma mentalmente y la trasladan a un hospital psiquiátrico.
Por otro lado, hace hincapié en Socorro, en “No nos moverán”. En esta película interpreta a una abogada obsesionada por encontrar al soldado que asesinó a su hermano durante la masacre estudiantil del 2 de octubre, de 1968, en Tlatelolco.
En ese sentido, Huertas considera que uno de los mayores riesgos que ha enfrentado durante los más de 50 años de su carrera ha sido decir “no” a algunos proyectos.
“Sin duda se puede considerar como un riesgo decir no a algunos proyectos, porque no coinciden con el tipo de cine o de teatro que yo quiero hacer. Yo sé que no todo va a ser igual, por supuesto, pero sí me interesa mucho el contenido del proyecto en el que voy a estar, del proyecto al que me voy a entregar. Eso es lo que más me interesa en un momento dado”.
Cabe señalar que califica esas respuestas negativas como un riesgo inminente, ya que a menudo provocan ofensa, generando reacciones como: “‘Ay, no… Con esta señora yo no quiero saber nada…’. Ahí radica el verdadero peligro”, finaliza.
Mujeres reescriben el cine
Huertas considera que la creciente presencia femenina es uno de los cambios más significativos en el cine mexicano reciente. Para la actriz, la mirada de guionistas y directoras ha sido esencial para resaltar, con gran sensibilidad, diversas temáticas.
“Para mí el cambio más significativo de las últimas épocas, porque yo creo que el gran talento que hay en el cine mexicano viene desde hace muchísimo, pero la gran diferencia que noto de unos años para acá es la presencia femenina. Es maravilloso ver cómo se han multiplicado las guionistas, las directoras, las sonidistas”, señala.
Además, añade: “Sin afán de diferenciar, pues hay hombres muy sensibles al alma femenina, reconozco que las mujeres han logrado resaltar ciertos temas con una sensibilidad única. Es fundamental que esto ya esté sucediendo en nuestro país”.
Pese a celebrar estos avances, Huertas admite que el camino hacia la equidad total aún es largo. “Antes, el trabajo de las mujeres solía limitarse al vestuario o al diseño de arte; hoy, aunque todavía falta camino por recorrer, ya hay directoras y una presencia femenina real en todos los ámbitos del cine”, señala la actriz.
Huertas: cine y honor
Luisa Huertas recibirá el Mayahuel de Plata al Cine Mexicano en la edición 41 del FICG, que se celebrará del 17 al 25 de abril de 2026. El encuentro reunirá a cineastas, profesionales de la industria audiovisual y grandes figuras del espectáculo.
Como parte del homenaje, se presentará un libro dedicado a su trayectoria, con la presencia de la propia actriz y del productor, director, investigador y promotor Roberto Fiesco. El evento se llevará a cabo el sábado 18 de abril a las 17:30 horas, en la Sala 2 del Conjunto Santander.
Además, se llevarán a cabo funciones especiales en su honor con películas como “No nos moverán” (2024), “Sin remitente” (1995) y “El crimen del padre Amaro” (2002).
Volver a Guadalajara
De cara a su regreso a la ciudad para recibir el homenaje, Luisa Huertas habla de Guadalajara como un lugar profundamente ligado a su historia personal. No solo evoca su arquitectura y su riqueza cultural, sino también los afectos que ha construido a lo largo de los años.
“Vuelvo a Guadalajara, una ciudad que guarda mucha de mi historia en distintos niveles. Me encanta estar ahí: amo las tortas ahogadas, el Teatro Degollado, y, sobre todo, las amistades tan queridas que tengo, ahora ampliadas con este equipo maravilloso. También tengo alumnos muy cercanos allá… así que estoy muy contenta de volver”, comparte.
El escenario la llama
Como miembro de la Compañía Nacional de Teatro, Luisa Huertas baja temporalmente de la pantalla grande para subirse a los escenarios y continuar sus actuaciones en diversas piezas teatrales de gran tamaño, como es el caso de “El Diccionario”, una obra de Manuel Calzada Pérez, bajo la dirección de Enrique Singer y que ella protagoniza. Actualmente se presenta en el Teatro Julio Castillo, de la Ciudad de México y estará disponible hasta el próximo 28 de abril de este año.
“En este momento estoy haciendo una obra que se llama ‘El Diccionario’, aunque ahora participo solo una vez a la semana, ya no una temporada completa. Es una obra que este año cumple 10 años de estarse representando. Una obra maravillosa sobre María Moliner”, detalla Huertas.
En paralelo, Huertas continúa de gira con la obra “Prendida de las lámparas”, pieza que rinde tributo a la vida y obra de Rosario Castellanos a propósito del centenario de su natalicio.
Aunado a lo anterior, suma que en este momento está enfocada “en este proyecto y en la dirección del CeuVoz (Centro de Estudios para el Uso de la Voz), la escuela que encabezo”.