Tecnología
Retan a escépticos con tratamiento diabetes
Alfred Mann, ha ayudado a promover el desarrollo de marcapasos cardíacos, bombas de insulina y tencología para restaurar el oído y la vista
BOSTON, EU.- Hace medio siglo, Alfred Mann conformó una compañía cuyas celdas solares ahora alimentan a la mayoría de los satélites que circundan la Tierra.
Desde entonces, ha ayudado a promover el desarrollo de marcapasos cardíacos, bombas de insulina y tecnología implantable diseñada para restaurar el oído y la vista.
No obstante en una conferencia en Nueva York, escépticos inversionistas dejaron el recinto cuando Mann, de 83 años, trató de persuadirlos de que su dispositivo para inhalar insulina, Afresa, revolucionará el tratamiento de la diabetes.
Mann, quien fundó MannKind Corp para desarrollar el producto, dice que Afresa es una insulina más efectiva y de acción rápida que productos inyectables como Humalog de Eli Lilly & Co y NovoLog de Novo Nordisk.
Y los estudios muestran que no contiene el mismo riesgo de aumento de peso.
Pero el fracaso de otros productos de insulina por inhalación ha generado dudas en cuanto a la capacidad de la compañía de tener éxito.
Sólo uno de seis analistas consultados por Reuters recomendó comprar acciones de MannKind y, a partir del 15 de septiembre, casi un 20 por ciento de los títulos de la compañía en el mercado estaban siendo vendidos "cortas" por inversores que apostaban a que el proyecto caería.
El martes, las acciones cayeron un máximo de 29 por ciento, llegando a cotizarse a 6,52 dólares después de que la compañía dijera que no esperaba firmar un acuerdo con un acaudalado socio de márketing hasta que se apruebe Afresa.
Previamente, la compañía con sede en Valencia, California, había dicho que esperaba firmar un acuerdo para fines de este año.
"Tenemos suficiente dinero en el banco para que sigamos en actividad hasta bien entrado el primer trimestre del 2011, de modo que no hay pánico", dijo Mann en una entrevista.
"Queremos cerrar el acuerdo adecuado al precio correcto", agregó.
Mann, un multi millonario que vive en Las Vegas pero que también tiene una casa en Los Angeles, está constantemente promocionando su proyecto en reuniones de médicos y conferencias de inversores.
El empresario invirtió 925 millones de dólares de su propio dinero en la compañía, incluyendo una línea de crédito de 350 millones de dólares, para ayudarla a permanecer a flote.
"Hace seis meses, el consenso era que esta compañía iba a quedar en bancarrota", dijo Larry Feinberg, quien dirige Oracle Investment Management Inc, un fondo de cobertura médica de mil millones de dólares que posee cerca de 2 millones de acciones de MannKind.
SOMBRA DE EXUBERA
El escepticismo entre los inversores se debe mayormente al espectacular fracaso del dispositivo para inhalar insulina de Pfizer Inc, Exubera, que fue aprobado en el 2006 y se esperaba que generara ventas anuales por 2 mil millones de dólares.
Pero el inhalador era grande y abultado y los pacientes se veían alienados por la necesidad de evaluaciones periódicas de sus funciones pulmonares. En los primeros nueve meses del 2007, Exubera a duras penas generó 12 millones de dólares en ventas, llevando a que Pfizer abandonara el producto.
Unos meses más tarde, Lilly y Novo Nordisk de Dinamarca abandonaron sus programas de insulina inhalada, y poco después de eso, ensayos clínicos revelaron una posible, aunque no confirmada, conexión entre Exubera y un cáncer de pulmón.
"La insulina es un factor, de modo que cada vez que inhalas grandes cantidades debe generar una preocupación", dijo el doctor Satish Garg, profesor de la Universidad de Colorado y editor en jefe de la publicación Diabetes Technology & Therapeutics.
Garg se ha desempeñado como consultor de MannKind, Lilly y Novo Nordisk pero no posee acciones de las compañías.
"No creo que Afresa se apruebe sin el requerimiento de que los pacientes se sometan a evaluaciones de sus funciones pulmonares", sostuvo Garg.
Mann dice que no hay razones para evaluaciones de las funciones pulmonares ya que los ensayos clínicos mostraron que el fármaco no repercutía sobre el tejido del órgano en absoluto.
"Lo único negativo que hemos visto en términos clínicos es que algunas personas que no están acostumbradas a aspirar polvo experimentan una ligera tos", indicó.
De todos modos, Exubera tiene una mala imagen.
"Será una batalla cuesta arriba para que ellos combatan ese escepticismo y separen su producto de Exubera en las mentes de médicos y pacientes", dijo Thomas Russo, un analista de Robert W. Baird.
Mann está de acuerdo con eso, y dice que la compañía probablemente recomiende que los fumadores, quienes tienen pulmones más porosos que los no fumadores, no usen Afresa.
"No queremos que un fumador con cáncer afirme que nosotros lo causamos", señaló Mann.
HISTORIA ANTIGUA
Mann ya ha luchado con este tipo de turbulencia, y los inversores que apostaron en su contra en el pasado a menudo vivieron para arrepentirse.
Desde mediados de los 80', por ejemplo, preocupaciones por la seguridad hicieron que Lilly, Novo Nordisk y Baxter International Inc dejaran el mercado de bombas de insulina, dispositivos que suministran insulina a pacientes con diabetes tipo 1 por medio de un tubo plástico subcutáneo.
Mann, quien había presentado su primera bomba de insulina en 1983, siguió adelante.
Dos años más tarde, creó MiniMed Technologies Ltd para desarrollar productos adicionales. Al mismo tiempo vendió su negocio de marcapasos cardíacos, Pacesetter Systems, a Siemens de Alemania por 150 millones de dólares.
Pocos mantuvieron muchas esperanzas por MiniMed. En sus primeros días sus acciones se vendieron a menos de 2 dólares cada una. Pero la compañía fue un éxito enorme, y para cuando Mann vendió MiniMed a Medtronic Inc por unos 4 mil millones de dólares en el 2001, sus títulos habían alcanzado los 192 dólares, excluyendo acciones divididas.
Algunos inversores creen que podría darse un escenario similar con MannKind.
"Al no es alguien a quien querrías tener en contra. El sigue haciendo su camino y desafiando la adversidad", dijo Feinberg de Oracle.
Tampoco es que Mann nunca haya fracasado.
Eclipse Aviation Corp, un pionero en el mercado para aviones muy livianos que Mann ayudó a financiar, solicitó protección contra la quiebra, y un parche para la piel con una bomba de insulina desarrollado por MiniMed nunca vio la luz del día bajo Medtronic.
Sin embargo él nunca deja de inventar. Sus compañías además están desarrollando productos para reestablecer la vista y ayudar a personas paralíticas a recuperar el movimiento.
En cuanto a su puro potencial de ventas, no obstante, probablemente nada derrote a Afresa, un producto del tamaño de un teléfono celular que según Mann posiblemente sea sucedido en breve por un dispositivo del tamaño de un silbato conocido por ahora como el Dreamboat.
Está previsto que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) decida sobre Afresa a mediados de enero. Si lo aprueba, algunos analistas esperan que genere ventas multimillonarias.
"Pienso que potencialmente este es el producto más significativo en la historia de la farmacéutica. La gente en Wall Street no entiende realmente de qué se trata", expresó Mann.
Desde entonces, ha ayudado a promover el desarrollo de marcapasos cardíacos, bombas de insulina y tecnología implantable diseñada para restaurar el oído y la vista.
No obstante en una conferencia en Nueva York, escépticos inversionistas dejaron el recinto cuando Mann, de 83 años, trató de persuadirlos de que su dispositivo para inhalar insulina, Afresa, revolucionará el tratamiento de la diabetes.
Mann, quien fundó MannKind Corp para desarrollar el producto, dice que Afresa es una insulina más efectiva y de acción rápida que productos inyectables como Humalog de Eli Lilly & Co y NovoLog de Novo Nordisk.
Y los estudios muestran que no contiene el mismo riesgo de aumento de peso.
Pero el fracaso de otros productos de insulina por inhalación ha generado dudas en cuanto a la capacidad de la compañía de tener éxito.
Sólo uno de seis analistas consultados por Reuters recomendó comprar acciones de MannKind y, a partir del 15 de septiembre, casi un 20 por ciento de los títulos de la compañía en el mercado estaban siendo vendidos "cortas" por inversores que apostaban a que el proyecto caería.
El martes, las acciones cayeron un máximo de 29 por ciento, llegando a cotizarse a 6,52 dólares después de que la compañía dijera que no esperaba firmar un acuerdo con un acaudalado socio de márketing hasta que se apruebe Afresa.
Previamente, la compañía con sede en Valencia, California, había dicho que esperaba firmar un acuerdo para fines de este año.
"Tenemos suficiente dinero en el banco para que sigamos en actividad hasta bien entrado el primer trimestre del 2011, de modo que no hay pánico", dijo Mann en una entrevista.
"Queremos cerrar el acuerdo adecuado al precio correcto", agregó.
Mann, un multi millonario que vive en Las Vegas pero que también tiene una casa en Los Angeles, está constantemente promocionando su proyecto en reuniones de médicos y conferencias de inversores.
El empresario invirtió 925 millones de dólares de su propio dinero en la compañía, incluyendo una línea de crédito de 350 millones de dólares, para ayudarla a permanecer a flote.
"Hace seis meses, el consenso era que esta compañía iba a quedar en bancarrota", dijo Larry Feinberg, quien dirige Oracle Investment Management Inc, un fondo de cobertura médica de mil millones de dólares que posee cerca de 2 millones de acciones de MannKind.
SOMBRA DE EXUBERA
El escepticismo entre los inversores se debe mayormente al espectacular fracaso del dispositivo para inhalar insulina de Pfizer Inc, Exubera, que fue aprobado en el 2006 y se esperaba que generara ventas anuales por 2 mil millones de dólares.
Pero el inhalador era grande y abultado y los pacientes se veían alienados por la necesidad de evaluaciones periódicas de sus funciones pulmonares. En los primeros nueve meses del 2007, Exubera a duras penas generó 12 millones de dólares en ventas, llevando a que Pfizer abandonara el producto.
Unos meses más tarde, Lilly y Novo Nordisk de Dinamarca abandonaron sus programas de insulina inhalada, y poco después de eso, ensayos clínicos revelaron una posible, aunque no confirmada, conexión entre Exubera y un cáncer de pulmón.
"La insulina es un factor, de modo que cada vez que inhalas grandes cantidades debe generar una preocupación", dijo el doctor Satish Garg, profesor de la Universidad de Colorado y editor en jefe de la publicación Diabetes Technology & Therapeutics.
Garg se ha desempeñado como consultor de MannKind, Lilly y Novo Nordisk pero no posee acciones de las compañías.
"No creo que Afresa se apruebe sin el requerimiento de que los pacientes se sometan a evaluaciones de sus funciones pulmonares", sostuvo Garg.
Mann dice que no hay razones para evaluaciones de las funciones pulmonares ya que los ensayos clínicos mostraron que el fármaco no repercutía sobre el tejido del órgano en absoluto.
"Lo único negativo que hemos visto en términos clínicos es que algunas personas que no están acostumbradas a aspirar polvo experimentan una ligera tos", indicó.
De todos modos, Exubera tiene una mala imagen.
"Será una batalla cuesta arriba para que ellos combatan ese escepticismo y separen su producto de Exubera en las mentes de médicos y pacientes", dijo Thomas Russo, un analista de Robert W. Baird.
Mann está de acuerdo con eso, y dice que la compañía probablemente recomiende que los fumadores, quienes tienen pulmones más porosos que los no fumadores, no usen Afresa.
"No queremos que un fumador con cáncer afirme que nosotros lo causamos", señaló Mann.
HISTORIA ANTIGUA
Mann ya ha luchado con este tipo de turbulencia, y los inversores que apostaron en su contra en el pasado a menudo vivieron para arrepentirse.
Desde mediados de los 80', por ejemplo, preocupaciones por la seguridad hicieron que Lilly, Novo Nordisk y Baxter International Inc dejaran el mercado de bombas de insulina, dispositivos que suministran insulina a pacientes con diabetes tipo 1 por medio de un tubo plástico subcutáneo.
Mann, quien había presentado su primera bomba de insulina en 1983, siguió adelante.
Dos años más tarde, creó MiniMed Technologies Ltd para desarrollar productos adicionales. Al mismo tiempo vendió su negocio de marcapasos cardíacos, Pacesetter Systems, a Siemens de Alemania por 150 millones de dólares.
Pocos mantuvieron muchas esperanzas por MiniMed. En sus primeros días sus acciones se vendieron a menos de 2 dólares cada una. Pero la compañía fue un éxito enorme, y para cuando Mann vendió MiniMed a Medtronic Inc por unos 4 mil millones de dólares en el 2001, sus títulos habían alcanzado los 192 dólares, excluyendo acciones divididas.
Algunos inversores creen que podría darse un escenario similar con MannKind.
"Al no es alguien a quien querrías tener en contra. El sigue haciendo su camino y desafiando la adversidad", dijo Feinberg de Oracle.
Tampoco es que Mann nunca haya fracasado.
Eclipse Aviation Corp, un pionero en el mercado para aviones muy livianos que Mann ayudó a financiar, solicitó protección contra la quiebra, y un parche para la piel con una bomba de insulina desarrollado por MiniMed nunca vio la luz del día bajo Medtronic.
Sin embargo él nunca deja de inventar. Sus compañías además están desarrollando productos para reestablecer la vista y ayudar a personas paralíticas a recuperar el movimiento.
En cuanto a su puro potencial de ventas, no obstante, probablemente nada derrote a Afresa, un producto del tamaño de un teléfono celular que según Mann posiblemente sea sucedido en breve por un dispositivo del tamaño de un silbato conocido por ahora como el Dreamboat.
Está previsto que la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) decida sobre Afresa a mediados de enero. Si lo aprueba, algunos analistas esperan que genere ventas multimillonarias.
"Pienso que potencialmente este es el producto más significativo en la historia de la farmacéutica. La gente en Wall Street no entiende realmente de qué se trata", expresó Mann.