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Ya llega el Reino de Dios
Es verdaderamente lamentable que en un país donde tantos valores han germinado a través de los siglos, hoy estemos presenciando duelo y muerte
El anhelo más grande de Jesús, al venir a este mundo, fue instaurar un espacio donde fuera posible vivir el primigenio designio de Dios al crear a los seres humanos.
Eso es lo que nuestro Señor Jesucristo vino a enseñarnos, a vivir como “hijos de Dios”, pero no le entendimos y seguimos viviendo como en una selva.
Es verdaderamente lamentable que en un país donde tantos valores han germinado a través de los siglos, hoy estemos presenciando duelo y muerte ocasionados por la violencia en todos los ámbitos de nuestra patria.
Celebramos con bombo y platillos la independencia y la libertad, y actualmente estamos secuestrados por hilos invisibles de las mafias de la droga y el terrorismo.
Tal parece que se ha perdido el respeto a la vida, y el más elemental respeto que se debe a cada ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios.
Ya no es posible ver noticiarios sin que la televisión nos salpique de sangre; ya no hay lágrimas suficientes en los ojos de las madres, para llorar la pérdida de sus hijos.
Y nosotros, ¿qué hacemos? Tan sólo mirar a otro lado para ignorar lo que está sucediendo.
Estamos presenciando los efectos de una ausencia de valores morales en la educación elemental de nuestra juventud.
No se apaga el fuego con más fuego, ni la violencia con más violencia.
Por eso esta página quiere hacer una propuesta, para que juntos iniciemos una cruzada de PAZ para nuestro México tan sufrido. Podemos hacerlo conjuntamente, si unimos esfuerzos de mente y de corazón en una oración que sin duda llegará al cielo y nos dará respuesta.
El Evangelio nos dice; el Reino de Dios está cerca, pero necesitamos hacerle espacio.
Hay personas que se han hecho el propósito de guardar 30 segundos de silencio a determinada hora del día, por ejemplo a medio día, y hacer una oración desde la propia fe.
Unidos en una oración así, insistente y fuerte, sin duda lograremos lo que pedimos.
Sugiero una oración sencilla, que cada uno podrá modificar según la propia intuición:
- Señor, dale paz a mi corazón, para que pueda transmitir la paz en mi entorno.
- Dios mío, concede a nuestra Patria tranquilidad y prosperidad.
- Señor, ayúdanos a realizar lo bueno que pides, para vivir la felicidad que Tú nos quieres dar.
- Danos una vida tranquila, empeñada en hacer el bien y en comunicar solamente lo bueno.
Estas son tan sólo sugerencias que cada persona puede reelaborar según su propia intuición.
La paz que deseamos ver en nuestro entorno, tenemos que cultivarla primeramente desde nuestro corazón; sólo así podremos vivir felices, hacer felices a los que nos rodean y construir una sociedad donde se refleja el anhelo que todos llevamos en el corazón, que es el mismo anhelo de Dios porque es precisamente Dios quien lo ha sembrado allí.
María Belén Sánchez fsp
Eso es lo que nuestro Señor Jesucristo vino a enseñarnos, a vivir como “hijos de Dios”, pero no le entendimos y seguimos viviendo como en una selva.
Es verdaderamente lamentable que en un país donde tantos valores han germinado a través de los siglos, hoy estemos presenciando duelo y muerte ocasionados por la violencia en todos los ámbitos de nuestra patria.
Celebramos con bombo y platillos la independencia y la libertad, y actualmente estamos secuestrados por hilos invisibles de las mafias de la droga y el terrorismo.
Tal parece que se ha perdido el respeto a la vida, y el más elemental respeto que se debe a cada ser humano hecho a imagen y semejanza de Dios.
Ya no es posible ver noticiarios sin que la televisión nos salpique de sangre; ya no hay lágrimas suficientes en los ojos de las madres, para llorar la pérdida de sus hijos.
Y nosotros, ¿qué hacemos? Tan sólo mirar a otro lado para ignorar lo que está sucediendo.
Estamos presenciando los efectos de una ausencia de valores morales en la educación elemental de nuestra juventud.
No se apaga el fuego con más fuego, ni la violencia con más violencia.
Por eso esta página quiere hacer una propuesta, para que juntos iniciemos una cruzada de PAZ para nuestro México tan sufrido. Podemos hacerlo conjuntamente, si unimos esfuerzos de mente y de corazón en una oración que sin duda llegará al cielo y nos dará respuesta.
El Evangelio nos dice; el Reino de Dios está cerca, pero necesitamos hacerle espacio.
Hay personas que se han hecho el propósito de guardar 30 segundos de silencio a determinada hora del día, por ejemplo a medio día, y hacer una oración desde la propia fe.
Unidos en una oración así, insistente y fuerte, sin duda lograremos lo que pedimos.
Sugiero una oración sencilla, que cada uno podrá modificar según la propia intuición:
- Señor, dale paz a mi corazón, para que pueda transmitir la paz en mi entorno.
- Dios mío, concede a nuestra Patria tranquilidad y prosperidad.
- Señor, ayúdanos a realizar lo bueno que pides, para vivir la felicidad que Tú nos quieres dar.
- Danos una vida tranquila, empeñada en hacer el bien y en comunicar solamente lo bueno.
Estas son tan sólo sugerencias que cada persona puede reelaborar según su propia intuición.
La paz que deseamos ver en nuestro entorno, tenemos que cultivarla primeramente desde nuestro corazón; sólo así podremos vivir felices, hacer felices a los que nos rodean y construir una sociedad donde se refleja el anhelo que todos llevamos en el corazón, que es el mismo anhelo de Dios porque es precisamente Dios quien lo ha sembrado allí.
María Belén Sánchez fsp