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Viaje con amigos, ¿sí o no?
Viajar con un 'alma gemela' puede ser toda una odisea
CIUDAD DE MÉXICO (18/MAY/2014).- El dinero está en la bolsa, la ruta está lista y el viaje que tanto anhelaste es una realidad. La ventura promete ser larga y la idea de explorar el mundo en solitario no te apetece, así que, ¿por qué no invitar a tu mejor amigo(a)? Se conocen, saben sus horarios, sus límites, sus buenos momentos y los malos.
Pero siempre hay que tomar en cuenta una serie de factores para lo que se supone es un viaje de puro placer, no se convierta involuntariamente en una pesadilla de grandes proporciones. O en otras palabras, convertir una bonita amistad en una amarga pesadilla.
A continuación, una pequeña lista de elementos para tomar en cuenta antes de salir de viaje con un amigo.
¿Tienen objetivos comunes?
La primera pregunta que te debes hacer es si los dos quieren disfrutar de cosas similares en su destino. El viaje que emprendes, ¿vas a conocer museos y lugares históricos, mientras tu amigo va en plan de ligue? ¿Quieres ir a hacer caminatas o salir de fiesta mientras que tu acompañante piensa en tirarse en una palapa? Descubre con qué objetivo viaja tu compañero o compañera de ruta y qué es lo que espera experimentar.
¿Cuánto dinero quieren gastar?
Parece una pregunta bastante obvia, pero ojo, porque es muy importante que tengan claro cuánto van a gastar, y en qué. Asegúrate de que tu compañero o compañera de viaje tenga un presupuesto parecido en mente al que tu tienes. El problema puede venir cuando en el viaje te baste con comprar unos tacos de pata o lengua, mientra tu acompañante busque trufas o vino francés.
¿Se conocen en situaciones de tensión?
Todas las personas tenemos reacciones distintas cuando estamos ante una situación que nos sorprende, que es nueva, o donde no tenemos en control de lo que pasa. Pero, ¿Sabes cómo se va a comportar tu acompañante? ¿Se cierra por completo ante los problemas? ¿Se pone a la defensiva? ¿Está dispuesto a disfrutar de experiencias distintas? ¿Se conocen en situaciones incómodas, y saben como se comportan?
¿Cómo se llevan con la puntualidad?
“Sincronizar los relojes” no es una frase de película. Si quedas con tu acompañante para verse a las 08:00 horas, y llega 30 minutos tarde, siempre, tendrán problemas, sobre todo cuando el viaje es en avión, o están haciendo fila para entrar a una atracción o un edificio. Con un itinerario apretado, más vale que los dos tengan claro que el tiempo vale oro, sobre todo cuando involucra al de dos personas.
¿Es capaz de decirle adiós a la rutina?
De poco sirve si están disfrutando de la belleza de Tapalpa o de París, si la mente de tu acompañante, y por lo tanto sus conversaciones gira sobre cómo le va en la oficina o que su perrito tiene una uña enterrada. Esto va a terminar matando el espíritu de viaje, y convirtiendo una actividad única en un paseo más.
¿Te vuelve loco tu compañero?
Y no, no es el “loco” de romance, sino el loco de desesperación. ¿Hace ruido al comer, o come con la boca abierta? ¿Ronca? ¿Es desordenado? ¿Olvidó el desodorante y van a sudar mucho? Si eso te molestó en su rutina diaria alguna vez, mejor alistate para lo peor.
¿Eres paciente?
Para algunas personas, la paciencia se lleva en la piel. Otras, nacieron sin ellas. Algunos aguantan mejor 45 minutos para que les sirvan la comida, otras comienzan a morderse los dedos. ¿Te aguantas? ¿Se aguanta tu amigo? ¿Y si el avión va con demora, como se pone? Todo esto lo deben de tomar en cuenta.
Pero siempre hay que tomar en cuenta una serie de factores para lo que se supone es un viaje de puro placer, no se convierta involuntariamente en una pesadilla de grandes proporciones. O en otras palabras, convertir una bonita amistad en una amarga pesadilla.
A continuación, una pequeña lista de elementos para tomar en cuenta antes de salir de viaje con un amigo.
¿Tienen objetivos comunes?
La primera pregunta que te debes hacer es si los dos quieren disfrutar de cosas similares en su destino. El viaje que emprendes, ¿vas a conocer museos y lugares históricos, mientras tu amigo va en plan de ligue? ¿Quieres ir a hacer caminatas o salir de fiesta mientras que tu acompañante piensa en tirarse en una palapa? Descubre con qué objetivo viaja tu compañero o compañera de ruta y qué es lo que espera experimentar.
¿Cuánto dinero quieren gastar?
Parece una pregunta bastante obvia, pero ojo, porque es muy importante que tengan claro cuánto van a gastar, y en qué. Asegúrate de que tu compañero o compañera de viaje tenga un presupuesto parecido en mente al que tu tienes. El problema puede venir cuando en el viaje te baste con comprar unos tacos de pata o lengua, mientra tu acompañante busque trufas o vino francés.
¿Se conocen en situaciones de tensión?
Todas las personas tenemos reacciones distintas cuando estamos ante una situación que nos sorprende, que es nueva, o donde no tenemos en control de lo que pasa. Pero, ¿Sabes cómo se va a comportar tu acompañante? ¿Se cierra por completo ante los problemas? ¿Se pone a la defensiva? ¿Está dispuesto a disfrutar de experiencias distintas? ¿Se conocen en situaciones incómodas, y saben como se comportan?
¿Cómo se llevan con la puntualidad?
“Sincronizar los relojes” no es una frase de película. Si quedas con tu acompañante para verse a las 08:00 horas, y llega 30 minutos tarde, siempre, tendrán problemas, sobre todo cuando el viaje es en avión, o están haciendo fila para entrar a una atracción o un edificio. Con un itinerario apretado, más vale que los dos tengan claro que el tiempo vale oro, sobre todo cuando involucra al de dos personas.
¿Es capaz de decirle adiós a la rutina?
De poco sirve si están disfrutando de la belleza de Tapalpa o de París, si la mente de tu acompañante, y por lo tanto sus conversaciones gira sobre cómo le va en la oficina o que su perrito tiene una uña enterrada. Esto va a terminar matando el espíritu de viaje, y convirtiendo una actividad única en un paseo más.
¿Te vuelve loco tu compañero?
Y no, no es el “loco” de romance, sino el loco de desesperación. ¿Hace ruido al comer, o come con la boca abierta? ¿Ronca? ¿Es desordenado? ¿Olvidó el desodorante y van a sudar mucho? Si eso te molestó en su rutina diaria alguna vez, mejor alistate para lo peor.
¿Eres paciente?
Para algunas personas, la paciencia se lleva en la piel. Otras, nacieron sin ellas. Algunos aguantan mejor 45 minutos para que les sirvan la comida, otras comienzan a morderse los dedos. ¿Te aguantas? ¿Se aguanta tu amigo? ¿Y si el avión va con demora, como se pone? Todo esto lo deben de tomar en cuenta.