Suplementos

Valores para la vida

Desde el más grande hasta el más chiquito, todos pueden colaborar

     Estamos ya en el cuarto domingo de Adviento, y conforme nos acercamos a las fiestas de Navidad, sin duda llegan momentos en los cuales todo se complica, todo se vuelve un lío y nos atropellamos unos a otros. Son tantas y tantas las cosas que hay que preparar, tantos los detalles que traemos entre manos, que el tiempo parece no alcanzarnos para todo.

     Por ese y otros motivos es bueno que, especialmente en este tiempo, despertemos el sentido de generosidad.

     ¿A qué te puedo ayudar? Desde el más grande hasta el más chiquito, todos pueden colaborar, poniendo cada uno su parte y procurando sobre todo no estorbar. Con la colaboración de todos se hará más liviano el trabajo y habrá  menos cansancio.

     Pero sin duda va a ser más provechoso despertar la generosidad en nombre de Jesús, porque al final de cuentas Él es el invitado principal a esta fiesta, ya que sin Jesús todo es inútil, no hay Navidad.

     Se trata de hacer todas las actividades en su nombre y para Él; esto es lo que dará un sentido muy diferente a la colaboración en la familia y a la ayuda que demos a quien está más sobrecargado de trabajo.

     Si mentalmente nos trasladáramos en el tiempo y la distancia a la época en la cual vivía la Virgen Santísima con San José, y más tarde en compañía de Jesús, bien podemos imaginarnos cuál sería su actitud de mutua ayuda y cómo reinaría la comprensión entre ellos.

     Por eso también es bueno hacer de vez en cuando un alto para elevar una oración y decir, con las palabras o con el pensamiento, que todo cuanto hacemos es en nombre de Jesús y de María Santísima, y les pedimos que reciban como ofrenda hecha a su persona todo lo que hacemos por nuestros familiares, sean papá, mamá, abuelos o hermanos.

     Por otra parte, en la familia es muy oportuno tener presente que no son las palabras ásperas, los regaños o gritos de quien manda, lo que despierta actitudes hermosas de generosidad y apoyo. Son los ejemplos vivos los que hablan con más elocuencia, lo que los pequeños ven es lo que aprenden, y no tanto lo que oyen o lo que les dicen.

     No hay que olvidarlo: se logra más con generosidad, con amor y buenas palabras, que con violencia y mal humor. Ya desde antaño la sabiduría popular afirmaba que “se atrapan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre”.

     Por eso, si una persona quiere educar a sus hijos en la generosidad, ya está dicho: pedir lo que es necesario, con buenas maneras y con amor, siempre teniendo en cuenta que primero se les ha dado el debido buen ejemplo.

     Esto de la generosidad también cuenta a la hora de repartir los pequeños o grandes regalos: quien más sabe dar, más alegría recibe, pero quien se encostra en el egoísmo o la envidia, se pierde lo más hermoso.

     Por lo tanto, generosidad para colaborar, para ayudar, para dar y... para amar, sobre todo al Niño Jesús, que viene una vez más a nuestra vida para hacernos mejores y más felices.

ORACION
GRACIAS, SEÑOR

Gracias, Señor, por la alegría
de sentir tu presencia palpitando en la vida.

Gracias porque nos comunicamos
la paz que tú posees, don eterno y divino.

Gracias por ese amor inmenso
que derramas con abundancia
por este nuestro mundo.

Gracias por el pan que sacia nuestra hambre:
por la Eucaristía que tú nos das.

Gracias por ser Padre de todos,
para que siendo hermanos no esté ninguno solo.

Gracias también por la tristeza
que nos haces probar en los momentos
en que nos alejamos de tu amor.

Gracias por tu perdón y por tu vida,
con que nos llamas a vivir en Ti.

Gracias, en fin, porque la muerte
nos abre paso a tu mansión
para viviren tu Resurrección.

NAVIDAD

En el silencio de una noche oscura,
hace ya muchos años el Salvador nacía...

Una estrella brilló en el firmamento
y todo el universo con su luz resplandeció.

Por eso en el silencio de mi noche
voy buscando anhelante,
sigo esperando en silencio
una luz de amanecer,
una estrella que brille,
una luz que me diga:

¡Ya está aquí tu Salvador!

¿Dónde nace Jesús?

En un pesebre,
en la paja y el frío,
en el silencio
y en la oscuridad...

Nace y vive callado,
sin gritar ni exigir,
dando un ejemplo tranquilo ydelicado
de cómo hay que amar.

Jesús es la Palabra
que nace en el silencio,
después de haberla oído
nada será ya igual.

Jesús es el camino
para encontrar a Dios,
y en Él nos encontramos
porque con Él vivimos
en la fraternidad.

María Belén Sáchez Bustos  fsp
maria@hotmail.com

Temas

Sigue navegando