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Usos y costumbres de la vida social tapatía
Una historia de amor al estilo “gatsby” entre Firuláis y una de las bellezas de la época...
En todas las antiguas ciudades, como la nuestra, existe la creencia que cada una de ellas posee un “alma” propia, sí, una especie de alma como la poseemos los humanos, pero conformada por espíritus, seres y personajes reales que le dan precisamente el carácter a un lugar... y que sin proponer sólo siquiera, no pasaron inadvertidos ni para los de otras generaciones, ni tampoco para las actuales o futuras. Por alguna extraña razón -quizá al ser considerados, en su momento, transgresores o simplemente diferentes- al quererlos olvidar... su presencia se vuelve más fuerte y se quedan de alguna forma registrados en la memoria colectiva por generaciones... Pues bien, precisamente a este género perteneció un GRAN SEÑOR en toda la extensión de la palabra... que si bien ya murió, permanece más vigente que muchos vivos... Nos referimos específicamente a FEDERICO OCHOA OCHOA, más conocido por el mote de FIRULÁIS... un aristócrata en sentido real y figurado, hijo de una prominente familia de hacendados del Sur de Jalisco, los famosos OCHOA, cuyos descendientes aún brillan y figuran en todos ámbitos (por ejemplo, LORENA OCHOA, la golfista numero uno del mundo). Pero no vamos -en esta ocasión- a realizar una exhaustiva biografía de nuestro personaje central, sólo señalaremos que nace en 1907 y se cobija bajo una atmósfera netamente acomodada en medio de una sociedad netamente porfirista, como su educación y costumbres se lo imponían... viajando a Europa por largas temporadas, tanto de recreo como en plan de estudios, como todo “señorito” de la época... llevando una vida azarosa y como de “película”, espléndido con los amigos y hasta con los enemigos... fiestero, divertido y ocurrente como pocos... provocando lo mismo admiración que envidias a su paso... ¿un alma libre, en el tiempo y lugar equivocados? No duda en volverse lo mismo futbolista (un deporte, entonces una novedad traída de Europa al Club Atlas), que torero, animador, galán de moda, hablando perfecto inglés con acento de Eaton, que francés con impecable pronunciación. Viajero en grandes trasatlánticos como un señor... no se detenía en invitar a los amigos de juventud a largos viajes (los mismos que después le tacharían de lo peor), estupendo conversador, ocurrente como buen tapatío de los de “antes”... espontáneo y con una joie de vivre que es algo que lo hacía francamente singular... A sus escasos 20 años decide volverse actor, hoy nadie se asusta por ello pero en la época de los años veinte no era nada bien visto que un destacado miembro de la élite tapatía la hiciera de “comparsa”.
Justo en la misma etapa a que nos referimos debuta en sociedad una chica del grupo de las que brillaban y figuraban en esa Guadalajara provincial y, de la que FEDERICO se prenda con sólo verla en un paseo dominical en la tradicional “salida de misa”; aparentemente la llamaban GRETA, como la actriz estrella de Ninotchka por ser tan parecida a aquella, pero siendo -aparentemente- de carácter muy sumisa y muy callada... los irónicos tapatíos de entonces -como ahora- le empiezan a apodar “La GRETA pero sin GARBO”...en vez de la GARBO, con aquel carácter fuerte y decidido de que carecía la GRETA “local”.
Investigando a fondo y utilizando sus contactos sociales en una ciudad que él dominaba a la perfección, le informan que es una chica de 17 años y “se llama ANA MARÍA pero le dicen NINI de cariño, suele ir todos los sábados por las tardes al Country Club” (el primero que existió en avenida Vallarta, hoy convertido en Centro Magno), según le confirma un buen amigo al joven galán... FEDERICO de por si “muy echado pa’delante” hace gala de su simpatía y apostura, y comienza a hacerse notar con la mentada NINI, o sea la chica sin GARBO. Hasta que en un famoso baile en aquel viejo Country Club, se decide a entablar ya una conversación y ésta le acepta bailar; ya de ahí surge una amistad que se tradujo en un romance, de aquellos de “manita sudada” y miradas almibaradas. Eso sí, muchas veces “chaperoneados” por otra joven y atractiva pareja, como lo eran GUILLERMO SILVA y LUPITA CORCUERA RIBA, pareja que se convertiría en un sólido y bonito matrimonio. FEDERICO ya metido un poco más de lleno como actor... y de hecho ya saliendo como “novio”, le dice a la encantadora NINI: “NINI, sabiendo que no te gusta el ambiente de los actores... ¿te casarías conmigo a pesar de ser actor?” Ella le responde, algo así como: “O el teatro o yo”. A lo que FEDERICO reconsidera, aunque con pesar y le dice: “Tienes razón NINI... nuestro romance ha sido tan bonito y te amo como a nadie, que Dios quiera que nada nos separe... ni siquiera el teatro”. Ella respondió: “Gracias FEDERICO, así lo espero yo”.
Pasan unos días, y en una fiesta en casa de una amiga común, la después exquisita diseñadora textil, PLAN CASTELLANOS, y ya cuando el romance marchaba viento en popa...vuelven a tocar el tema del matrimonio... y ella le dice: “Mira FEDERICO no sabes como ahora sí comprendo tu gusto por la actuación... (él de pronto ve estrellas de felicidad) y entonces la bella chica -ahora sí con mucho GARBO- le suelta una lacerante respuesta: “Tan comprendo tanto tu gusto, que mira...mejor NO dejes el teatro por mi”. De pronto se para y se marcha...
Él de pronto la detiene y le dice: “NINI, ojalá no te suene cursi pero te quisiera pedir un favor”. Ella asintió: “A ver, ¿si dime?”, él pidió: “¿Me dejarías contemplarte por última vez, para no olvidar jamás la imagen de tu rostro?” Testigos afirman que se quedaron mirando el uno al otro fijamente un largo rato, y se le oyó murmurar a FEDERICO algo así como... “Siempre te amaré, hasta el final de mis días”. Ella un poco más fría, pero no se contuvo y entre labios se le oyó decir apenas... casi como un sollozo... “I will always love you too”... Y no se volvieron a ver jamás. Así termina la historia de amor del célebre FEDERICO “el loco” OCHOA…(que al poco tiempo le comenzarían a apodar “FIRULÁIS”) con la bellísima y muy conocida NINI CARROLL PALOMAR... del clan de bellas hermanas como lo fueron LOLA, MARGARITA, CONCHITA y ALICE CARROLL Y PALOMAR... de quienes desciende “medio Guadalajara”.
Ya pasados los años NINI casó con GUILLERMO STRUCK BULNES y tuvo descendencia repartida entre México, D.F. y esta ciudad. Se cuenta que a partir de ahí (¿verdad o mentira?) que nuestro héroe se tira al vicio y la perdición y dizque dilapida su fortuna... muere así FEDERICO OCHOA el gran aristócrata del campo... y nace la leyenda de FIRULÁIS… como se le conoció hasta el final de sus días... Se queda en la ruina... ejerce de humilde chofer de casa rica entre encopetedas señoras de la Capital... y que habían sido amigas de la familia de FEDERICO... no se amilana ante nada... nada lo detiene... trabajando en lo que surgiera... así descubre su vocación por la mímica y el arte de hacer reír a los pequeños... al convertirse en un simple payaso... quizá en memoria de aquel “clown” RICARDO BELL, que hizo las delicias de los niños de entonces... Si como dicen que “la infancia es destino” aquí nos queda muy claro este tema... pues quizá sus mejores recuerdos los evocaba viendo a MR. BELL el payaso de su época de niñez.
Después se crean toda clase de chismes... que si era un borrachín… que si fumaba marihuana... que era un perdedor... que lo que ganaba lo repartía entre los pobres más pobres que él... ¿verdad o mentira?
Sea lo que fuera... su fama y leyenda... aunque a las “blancas y castas” conciencias tapatías les pareciera poca cosa... éste crecía y crecía como ser humano... y FELIZ a su manera... pero FELIZ y sin apegos... ¿Cuál fue su gran pecado a los ojos de la DOBLE MORAL TAPATÍA, TAN JUZGONA? tan simple, como que no le perdonaron que UNO de los NUESTROS... transgrediera las estúpidas reglas sociales… (tan vigentes entonces como hoy). Lo recordamos perfectamente, caminando cansado y desaliñado por los Portales del Centro, ataviado con su desarrapado traje de payaso... pero eso sí... siempre con una gran sonrisa en la boca y nunca pidiendo limosnas... como un gran señor... Una tarde de tantas y acostumbrado a verlo por años en la esquina de las avenidas Juárez y 16 de Septiembre... nos pareció extraña su ausencia... al preguntar en un kiosko de revistas nos dijeron que ya no lo veríamos más... había pasado de esta vida a la otra, acaso feliz… no lo sé... pero seguramente sí ¡con una gran sonrisa!
Entre los menesterosos que duermen y se resguardan contra el frío en los muros y viejos portales del Centro, se corre el rumor que de cuando en cuando creen verlo como un fantasma arrastrando su silla de ruedas.... como una fugaz aparición y silbando Sonny Boy... una vieja melodía americana muy en boga en los locos años veinte… y que el entonces apuesto y joven FEDERICO, al ser su melodía favorita, silbaba al pasar frente a casa de su novia... Dicen y aseguran que la realidad supera a la ficción ¿será cierto?
Justo en la misma etapa a que nos referimos debuta en sociedad una chica del grupo de las que brillaban y figuraban en esa Guadalajara provincial y, de la que FEDERICO se prenda con sólo verla en un paseo dominical en la tradicional “salida de misa”; aparentemente la llamaban GRETA, como la actriz estrella de Ninotchka por ser tan parecida a aquella, pero siendo -aparentemente- de carácter muy sumisa y muy callada... los irónicos tapatíos de entonces -como ahora- le empiezan a apodar “La GRETA pero sin GARBO”...en vez de la GARBO, con aquel carácter fuerte y decidido de que carecía la GRETA “local”.
Investigando a fondo y utilizando sus contactos sociales en una ciudad que él dominaba a la perfección, le informan que es una chica de 17 años y “se llama ANA MARÍA pero le dicen NINI de cariño, suele ir todos los sábados por las tardes al Country Club” (el primero que existió en avenida Vallarta, hoy convertido en Centro Magno), según le confirma un buen amigo al joven galán... FEDERICO de por si “muy echado pa’delante” hace gala de su simpatía y apostura, y comienza a hacerse notar con la mentada NINI, o sea la chica sin GARBO. Hasta que en un famoso baile en aquel viejo Country Club, se decide a entablar ya una conversación y ésta le acepta bailar; ya de ahí surge una amistad que se tradujo en un romance, de aquellos de “manita sudada” y miradas almibaradas. Eso sí, muchas veces “chaperoneados” por otra joven y atractiva pareja, como lo eran GUILLERMO SILVA y LUPITA CORCUERA RIBA, pareja que se convertiría en un sólido y bonito matrimonio. FEDERICO ya metido un poco más de lleno como actor... y de hecho ya saliendo como “novio”, le dice a la encantadora NINI: “NINI, sabiendo que no te gusta el ambiente de los actores... ¿te casarías conmigo a pesar de ser actor?” Ella le responde, algo así como: “O el teatro o yo”. A lo que FEDERICO reconsidera, aunque con pesar y le dice: “Tienes razón NINI... nuestro romance ha sido tan bonito y te amo como a nadie, que Dios quiera que nada nos separe... ni siquiera el teatro”. Ella respondió: “Gracias FEDERICO, así lo espero yo”.
Pasan unos días, y en una fiesta en casa de una amiga común, la después exquisita diseñadora textil, PLAN CASTELLANOS, y ya cuando el romance marchaba viento en popa...vuelven a tocar el tema del matrimonio... y ella le dice: “Mira FEDERICO no sabes como ahora sí comprendo tu gusto por la actuación... (él de pronto ve estrellas de felicidad) y entonces la bella chica -ahora sí con mucho GARBO- le suelta una lacerante respuesta: “Tan comprendo tanto tu gusto, que mira...mejor NO dejes el teatro por mi”. De pronto se para y se marcha...
Él de pronto la detiene y le dice: “NINI, ojalá no te suene cursi pero te quisiera pedir un favor”. Ella asintió: “A ver, ¿si dime?”, él pidió: “¿Me dejarías contemplarte por última vez, para no olvidar jamás la imagen de tu rostro?” Testigos afirman que se quedaron mirando el uno al otro fijamente un largo rato, y se le oyó murmurar a FEDERICO algo así como... “Siempre te amaré, hasta el final de mis días”. Ella un poco más fría, pero no se contuvo y entre labios se le oyó decir apenas... casi como un sollozo... “I will always love you too”... Y no se volvieron a ver jamás. Así termina la historia de amor del célebre FEDERICO “el loco” OCHOA…(que al poco tiempo le comenzarían a apodar “FIRULÁIS”) con la bellísima y muy conocida NINI CARROLL PALOMAR... del clan de bellas hermanas como lo fueron LOLA, MARGARITA, CONCHITA y ALICE CARROLL Y PALOMAR... de quienes desciende “medio Guadalajara”.
Ya pasados los años NINI casó con GUILLERMO STRUCK BULNES y tuvo descendencia repartida entre México, D.F. y esta ciudad. Se cuenta que a partir de ahí (¿verdad o mentira?) que nuestro héroe se tira al vicio y la perdición y dizque dilapida su fortuna... muere así FEDERICO OCHOA el gran aristócrata del campo... y nace la leyenda de FIRULÁIS… como se le conoció hasta el final de sus días... Se queda en la ruina... ejerce de humilde chofer de casa rica entre encopetedas señoras de la Capital... y que habían sido amigas de la familia de FEDERICO... no se amilana ante nada... nada lo detiene... trabajando en lo que surgiera... así descubre su vocación por la mímica y el arte de hacer reír a los pequeños... al convertirse en un simple payaso... quizá en memoria de aquel “clown” RICARDO BELL, que hizo las delicias de los niños de entonces... Si como dicen que “la infancia es destino” aquí nos queda muy claro este tema... pues quizá sus mejores recuerdos los evocaba viendo a MR. BELL el payaso de su época de niñez.
Después se crean toda clase de chismes... que si era un borrachín… que si fumaba marihuana... que era un perdedor... que lo que ganaba lo repartía entre los pobres más pobres que él... ¿verdad o mentira?
Sea lo que fuera... su fama y leyenda... aunque a las “blancas y castas” conciencias tapatías les pareciera poca cosa... éste crecía y crecía como ser humano... y FELIZ a su manera... pero FELIZ y sin apegos... ¿Cuál fue su gran pecado a los ojos de la DOBLE MORAL TAPATÍA, TAN JUZGONA? tan simple, como que no le perdonaron que UNO de los NUESTROS... transgrediera las estúpidas reglas sociales… (tan vigentes entonces como hoy). Lo recordamos perfectamente, caminando cansado y desaliñado por los Portales del Centro, ataviado con su desarrapado traje de payaso... pero eso sí... siempre con una gran sonrisa en la boca y nunca pidiendo limosnas... como un gran señor... Una tarde de tantas y acostumbrado a verlo por años en la esquina de las avenidas Juárez y 16 de Septiembre... nos pareció extraña su ausencia... al preguntar en un kiosko de revistas nos dijeron que ya no lo veríamos más... había pasado de esta vida a la otra, acaso feliz… no lo sé... pero seguramente sí ¡con una gran sonrisa!
Entre los menesterosos que duermen y se resguardan contra el frío en los muros y viejos portales del Centro, se corre el rumor que de cuando en cuando creen verlo como un fantasma arrastrando su silla de ruedas.... como una fugaz aparición y silbando Sonny Boy... una vieja melodía americana muy en boga en los locos años veinte… y que el entonces apuesto y joven FEDERICO, al ser su melodía favorita, silbaba al pasar frente a casa de su novia... Dicen y aseguran que la realidad supera a la ficción ¿será cierto?