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Una ciudad que cede sus vacantes laborales
por: mónica contreras, martha díaz y cecilia ruiz velasco
Tranquilidad, estabilidad económica, igualdad de oportunidades y una vida asegurada son algunos de los factores que definen a éste tan sonado “sueño americano”, norteamericano... Siempre pensamos en nuestros compatriotas… a diario vemos en las noticias a millones de mexicanos que por minuto intentan cruzar a los Estados Unidos, atravesando desiertos y arriesgando sus vidas en busca de esas promesas que les cambiarán la vida, sin embargo ¿seremos los únicos que pensamos en esta opción? Y sobre todo ¿qué pasará con nuestro país que minuto a minuto pierde a sus habitantes?
Mientras unos se van... otros llegan
Los lugares vacíos están siendo ocupados. Actualmente el mundo se está viendo envuelto en una crisis económica que está movilizando el flujo migratorio; países como Brasil, se apuntan a la larga lista de soñadores que siembran sus esperanzas en esa promesa de un mundo ideal sin importar -y en algunas ocasiones aprovechando- los obstáculos que se les atraviesan en el camino.
Gracias a la globalización, las influencias y costumbres de otros países se están convirtiendo en oportunidades comerciales para muchos empresarios. Específicamente en Guadalajara, los restaurantes, bares y negocios adoptan menús y decoraciones de los extranjeros para ganar ventaja competitiva en el mercado, y qué mejor gancho que el contar con personal de piso y administrativo originarios del Estado para ganar clientela. Son éstas las grandes oportunidades que se presentan para estos inmigrantes brasileños que cruzan por nuestro país hacia su destino y a la vez son estos los factores que los motivan a quedarse por las grandes remuneraciones económicas que éstas conllevan, entonces ¿no que no hay trabajo en México?
Un caso brasileño
Cada caso es distinto, y al igual que nuestros emigrantes mexicanos, existen las historias de fracaso y de éxito, tal es el caso de Antonio Carlos Domínguez Bebiano, originario de Brasil y residente en nuestra ciudad desde hace aproximadamente seis años y medio quien a los 23 años, casado, con tres hijos y con una escasa capacidad económica, recibió la oportunidad de trabajar en nuestro país obteniendo a sus actuales 46 años la presidencia de la empresa Sidel del corporativo Tetrapack. Antonio es un hombre trabajador que gracias a sus estudios ha logrado salir adelante; con el paso de los años ha luchado por entender y sobre todo por integrar a su vida y a la de su familia, una cultura tan distinta a la de él, como lo es la mexicana.
No todo ha sido tan fácil, pareciera que el hecho de ser extranjero abre las puertas del mundo laboral en México. Sin embargo, la discriminación que caracteriza a nuestro país ha abarcado a todos por igual. “La vida siempre nos tiene muchas sorpresas preparadas. Perdí a mi padre, pero hoy en cambio, tengo a hijos maravillosos y una esposa encantadora. Mis dos hijas tienen una capacidad especial para caminar, pero cada día me sorprenden más por sus ganas de vivir, seguir adelante, y hacer que en el mundo ya no haya discriminación. Yo tenía mucho miedo al pensar que les costaría trabajo adaptarse a un lugar nuevo, pero me sorprendieron demasiado”. Estas son las palabras del presidente de Sidel ante su experiencia en México. Al parecer, el espíritu brasileño ha impulsado a esta familia no solo a sobrevivir sino a destacar en un país donde sus habitantes huyen al no existir las condiciones laborales necesarias para sobrevivir… ¿De donde salieron estos puestos?... ¿por qué no los vimos antes?
El choque cultural es uno de los puntos más interesantes a tratar, en los diversos casos que se analizaron, encontramos en común que lejos de que estos individuos tengan que dejar atrás su cultura para destacar en su nueva residencia, han sido una herramienta a favor: Parece que se confía más en las habilidades y dotes extranjeras que en las construidas por nosotros mismos.
¿Discriminación o mercadotecnia?
Mucho se habla de la discriminación que los americanos tienen hacia los mexicanos que llegan a sus ciudades, nos quejamos de los malos tratos que les brindan e incluso de su exclusión ante ciertos puestos, sin embargo, el mismo fenómeno se está haciendo presente en nuestra población, en poco tiempo se verá reflejado en nuestro país una mezcla de culturas de distintos lugares gracias a las nuevas estrategias de los empresarios. La belleza, simpatía y extravagancia de los y las brasileñas han sido no solo bien aprovechadas sino explotados por empresarios que han sabido aprovechar ese malinchismo que en muchas ocasiones nos caracteriza como ciudadanos.
El dueño de un restaurante muy famoso en el área metropolitana de Guadalajara, cuyo nombre nos reservamos, es el claro ejemplo de un hombre brasileño que llegó a Guadalajara ya con una carrera de futbolista y que al retirarse deseó permanecer en la ciudad y abrir un restaurante para ayudar, como él dice, a decenas de connacionales suyos que se encontraban buscando una oportunidad. En su intento, contrató e invitó desde meseros hasta bailarinas a integrarse al restaurante, utilizó sus tradiciones para vestir al lugar, lo cual finalmente lo posicionó en uno de los lugares favoritos para los consumidores. Además de presentar comida típica de Brasil como espadas de carne, sea filete o sirloin, pasando por la famosa bebida brasileña “campiriña” a base de kachaza muy similar a lo que en México es el aguardiente.
Sus esfuerzos han creado un lugar en el que la cultura mexicana existe solo por la actitud de los asistentes; las paredes, la música, los muebles, los platillos, los trabajadores, la atención a los clientes y todo lo que habita el lugar, son de procedencia brasileña, lo cual por el momento en menor cantidad se ve comparado por lo que pasa en Texas donde existen muchos lugares impregnados por la cultura mexicana, por lo que nos preguntamos ¿Quién vive el shock cultural, inmigrantes o residentes?
Por otro lado, no sólo la industria restaurantera se ha visto beneficiada por estos inmigrantes, el área “deportiva” en todos sus sentidos se ha convertido en un nicho importante de trabajo. Sus grandes virtudes artísticas engalanan los programas de televisión mexicana y los shows artísticos como los circos, de igual manera encabezan disciplinas como el capoeira, esto sin mencionar la gran ventaja competitiva que algunas bailarinas han brindado a los centros nocturnos de clientela masculina. Muchos empresarios de esta industria descubrieron que la atracción visual de este mercado apunta hacia lo extranjero, la belleza mexicana se ha visto desplazada y minimizada por los grandes atributos de estas mujeres que llegaron a ocupar los escenarios, lo cual se ve reflejado en toda la publicidad analizada al respecto durante la investigación.
Más casos
Carlos Bahia, entrenador de capoeira en una universidad reconocida de la ciudad, llegó a México en 1998 solicitando trabajo en una empresa de organización de eventos y en busca de un capital para llegar a los Estados Unidos. Su éxito fue nulo y gracias a sus contactos familiares se trasladó a Guadalajara en busca de su actual puesto. “Este deporte ha tomado mucha popularidad, semestre con semestre los chavos se inscriben porque les gusta mucho, (…) es un arte marcial muy completo originario de Sao Paulo y considero que su importancia radica en que es la única disciplina 100% brasileña”. Esto, sumado a los restaurantes, modelos y bailarinas, aumenta el nicho de mercado para estos visitantes brasileños.
Futuro impacto
Como observamos, son muchas las historias que modifican sus objetivos iniciales, muchos pensaríamos o preguntaríamos ¿por qué a México? La respuesta es: Los nuevos espacios laborales que no se abren a nuestros ciudadanos por el malinchismo que nos caracteriza. Según información oficial proporcionada en línea virtual por el cónsul brasileño en México, Jesús Guerrero Santos, en junio del 2008 “la comunidad de brasileños en Jalisco se encuentra constituida aproximadamente por 350 personas, número que se ha ido incrementando (…) En cuanto a relaciones comerciales, Brasil representa para México el primer socio comercial en la región América Latina, con un 26% del destino del comercio exterior. Así mismo, Brasil cuenta con inversiones en las principales ciudades de nuestro país” (noviembre 2008).
La relación es estrecha y mientras los nuestros se van en busca de nuevos horizontes, otros llegan a ocupar los vacantes que se supone quedarían libres para ellos. En poco tiempo, seguramente será lo más normal compartir nuestra ciudad no solo con brasileños sino con inmigrantes de todas partes del mundo que en camino hacia los Estados Unidos, se posicionan en puestos que pudiesen ser tomados por los mismos mexicanos, lo que nos deja con la siguiente reflexión ¿existen o no vacantes laborales en nuestro país?
Mientras unos se van... otros llegan
Los lugares vacíos están siendo ocupados. Actualmente el mundo se está viendo envuelto en una crisis económica que está movilizando el flujo migratorio; países como Brasil, se apuntan a la larga lista de soñadores que siembran sus esperanzas en esa promesa de un mundo ideal sin importar -y en algunas ocasiones aprovechando- los obstáculos que se les atraviesan en el camino.
Gracias a la globalización, las influencias y costumbres de otros países se están convirtiendo en oportunidades comerciales para muchos empresarios. Específicamente en Guadalajara, los restaurantes, bares y negocios adoptan menús y decoraciones de los extranjeros para ganar ventaja competitiva en el mercado, y qué mejor gancho que el contar con personal de piso y administrativo originarios del Estado para ganar clientela. Son éstas las grandes oportunidades que se presentan para estos inmigrantes brasileños que cruzan por nuestro país hacia su destino y a la vez son estos los factores que los motivan a quedarse por las grandes remuneraciones económicas que éstas conllevan, entonces ¿no que no hay trabajo en México?
Un caso brasileño
Cada caso es distinto, y al igual que nuestros emigrantes mexicanos, existen las historias de fracaso y de éxito, tal es el caso de Antonio Carlos Domínguez Bebiano, originario de Brasil y residente en nuestra ciudad desde hace aproximadamente seis años y medio quien a los 23 años, casado, con tres hijos y con una escasa capacidad económica, recibió la oportunidad de trabajar en nuestro país obteniendo a sus actuales 46 años la presidencia de la empresa Sidel del corporativo Tetrapack. Antonio es un hombre trabajador que gracias a sus estudios ha logrado salir adelante; con el paso de los años ha luchado por entender y sobre todo por integrar a su vida y a la de su familia, una cultura tan distinta a la de él, como lo es la mexicana.
No todo ha sido tan fácil, pareciera que el hecho de ser extranjero abre las puertas del mundo laboral en México. Sin embargo, la discriminación que caracteriza a nuestro país ha abarcado a todos por igual. “La vida siempre nos tiene muchas sorpresas preparadas. Perdí a mi padre, pero hoy en cambio, tengo a hijos maravillosos y una esposa encantadora. Mis dos hijas tienen una capacidad especial para caminar, pero cada día me sorprenden más por sus ganas de vivir, seguir adelante, y hacer que en el mundo ya no haya discriminación. Yo tenía mucho miedo al pensar que les costaría trabajo adaptarse a un lugar nuevo, pero me sorprendieron demasiado”. Estas son las palabras del presidente de Sidel ante su experiencia en México. Al parecer, el espíritu brasileño ha impulsado a esta familia no solo a sobrevivir sino a destacar en un país donde sus habitantes huyen al no existir las condiciones laborales necesarias para sobrevivir… ¿De donde salieron estos puestos?... ¿por qué no los vimos antes?
El choque cultural es uno de los puntos más interesantes a tratar, en los diversos casos que se analizaron, encontramos en común que lejos de que estos individuos tengan que dejar atrás su cultura para destacar en su nueva residencia, han sido una herramienta a favor: Parece que se confía más en las habilidades y dotes extranjeras que en las construidas por nosotros mismos.
¿Discriminación o mercadotecnia?
Mucho se habla de la discriminación que los americanos tienen hacia los mexicanos que llegan a sus ciudades, nos quejamos de los malos tratos que les brindan e incluso de su exclusión ante ciertos puestos, sin embargo, el mismo fenómeno se está haciendo presente en nuestra población, en poco tiempo se verá reflejado en nuestro país una mezcla de culturas de distintos lugares gracias a las nuevas estrategias de los empresarios. La belleza, simpatía y extravagancia de los y las brasileñas han sido no solo bien aprovechadas sino explotados por empresarios que han sabido aprovechar ese malinchismo que en muchas ocasiones nos caracteriza como ciudadanos.
El dueño de un restaurante muy famoso en el área metropolitana de Guadalajara, cuyo nombre nos reservamos, es el claro ejemplo de un hombre brasileño que llegó a Guadalajara ya con una carrera de futbolista y que al retirarse deseó permanecer en la ciudad y abrir un restaurante para ayudar, como él dice, a decenas de connacionales suyos que se encontraban buscando una oportunidad. En su intento, contrató e invitó desde meseros hasta bailarinas a integrarse al restaurante, utilizó sus tradiciones para vestir al lugar, lo cual finalmente lo posicionó en uno de los lugares favoritos para los consumidores. Además de presentar comida típica de Brasil como espadas de carne, sea filete o sirloin, pasando por la famosa bebida brasileña “campiriña” a base de kachaza muy similar a lo que en México es el aguardiente.
Sus esfuerzos han creado un lugar en el que la cultura mexicana existe solo por la actitud de los asistentes; las paredes, la música, los muebles, los platillos, los trabajadores, la atención a los clientes y todo lo que habita el lugar, son de procedencia brasileña, lo cual por el momento en menor cantidad se ve comparado por lo que pasa en Texas donde existen muchos lugares impregnados por la cultura mexicana, por lo que nos preguntamos ¿Quién vive el shock cultural, inmigrantes o residentes?
Por otro lado, no sólo la industria restaurantera se ha visto beneficiada por estos inmigrantes, el área “deportiva” en todos sus sentidos se ha convertido en un nicho importante de trabajo. Sus grandes virtudes artísticas engalanan los programas de televisión mexicana y los shows artísticos como los circos, de igual manera encabezan disciplinas como el capoeira, esto sin mencionar la gran ventaja competitiva que algunas bailarinas han brindado a los centros nocturnos de clientela masculina. Muchos empresarios de esta industria descubrieron que la atracción visual de este mercado apunta hacia lo extranjero, la belleza mexicana se ha visto desplazada y minimizada por los grandes atributos de estas mujeres que llegaron a ocupar los escenarios, lo cual se ve reflejado en toda la publicidad analizada al respecto durante la investigación.
Más casos
Carlos Bahia, entrenador de capoeira en una universidad reconocida de la ciudad, llegó a México en 1998 solicitando trabajo en una empresa de organización de eventos y en busca de un capital para llegar a los Estados Unidos. Su éxito fue nulo y gracias a sus contactos familiares se trasladó a Guadalajara en busca de su actual puesto. “Este deporte ha tomado mucha popularidad, semestre con semestre los chavos se inscriben porque les gusta mucho, (…) es un arte marcial muy completo originario de Sao Paulo y considero que su importancia radica en que es la única disciplina 100% brasileña”. Esto, sumado a los restaurantes, modelos y bailarinas, aumenta el nicho de mercado para estos visitantes brasileños.
Futuro impacto
Como observamos, son muchas las historias que modifican sus objetivos iniciales, muchos pensaríamos o preguntaríamos ¿por qué a México? La respuesta es: Los nuevos espacios laborales que no se abren a nuestros ciudadanos por el malinchismo que nos caracteriza. Según información oficial proporcionada en línea virtual por el cónsul brasileño en México, Jesús Guerrero Santos, en junio del 2008 “la comunidad de brasileños en Jalisco se encuentra constituida aproximadamente por 350 personas, número que se ha ido incrementando (…) En cuanto a relaciones comerciales, Brasil representa para México el primer socio comercial en la región América Latina, con un 26% del destino del comercio exterior. Así mismo, Brasil cuenta con inversiones en las principales ciudades de nuestro país” (noviembre 2008).
La relación es estrecha y mientras los nuestros se van en busca de nuevos horizontes, otros llegan a ocupar los vacantes que se supone quedarían libres para ellos. En poco tiempo, seguramente será lo más normal compartir nuestra ciudad no solo con brasileños sino con inmigrantes de todas partes del mundo que en camino hacia los Estados Unidos, se posicionan en puestos que pudiesen ser tomados por los mismos mexicanos, lo que nos deja con la siguiente reflexión ¿existen o no vacantes laborales en nuestro país?