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Un rinconcito de magia y aventura

Bosques cubiertos de niebla y gente servicial habitan este típico pueblo

OAXACA (31/JUL/2011).- Hay que tomarse una hora y media de camino para enclavarse en la Sierra Norte de Oaxaca y conocer un Pueblo Mágico, Capulálpam de Méndez, ahí donde las casitas conservan, en perfectas condiciones, sus paredes de adobe.

1) Su belleza. Sus techos de teja, la cantera amarilla en sus construcciones principales –como el templo de San Mateo–, calles empinadas y empedradas, y casas perfectamente alineadas hechas de adobe le valen a Capulálpam para que uno se anime a dar un paseo a pie. Paisajes rurales que se enmarcan en una fotografía, sobre todo cuando cae la tarde y la neblina desciende en momentos, impidiendo completamente la visibilidad.

2) Técnicas ancestrales. El pueblo cuenta con un Centro Medicinal Tradicional que ofrece remedios de herbolaria y medicamentos elaborados con plantas de la región. Además, los visitantes pueden tener un masaje, una limpia, un baño de temazcal o una “sobada” por un costo de 150 pesos. Abre de 10:00 a 17:00 horas. Se ubica a un costado del templo de San Mateo.

3) La banda. Si hay algo que es primordial conocer, es su banda municipal infantil, conformada por niños de seis a 18 años. Ellos, sábados y domingos, se encargan de hacer sonar sus trompetas y tamboras para iniciar un ambiente de fiesta en el pueblo. A mediodía los habitantes los siguen en su peregrinar por las calles del pueblo hasta llegar al templo. Aquí se desarrollan danzas típicas. Ser espectador no tiene costo.

4) De verdes paisajes. Volar sobre el bosque es posible en el centro recreativo Los Molinos. Se renta una bicicleta para llegar a la primera torre de una tirolesa. Te enganchan al cable y te deslizas a una altura de 40 metros sobre los pinos y los cedros. Del otro lado, se cruza un puente colgante. Y después, a escalar algunas rocas para continuar por cinco tirolesas más.

5) Los moles. Como en todo el Estado de Oaxaca, lo típico son sus siete moles, pero en Capulálpam tienen uno especial: el chichilo. En la mayoría de sus fonditas del Centro Histórico y en el mercado lo venden. Está elaborado con varios chiles y chícharo, se acompaña con carne de pollo o cerdo, a la vez se puede tomar un atole de piloncillo. Costo: 30 pesos.

6) Lo típico. Destaca el bordado en manta, blusas, huipiles, manteles, servilletas y otras piezas decoradas con llamativos colores. También se producen objetos de madera tallada como floreros, portalápices y servilleteros, los talleres de orfebrería son muy famosos en la región. Éstos últimos se pueden recorrer para ver al artesano en acción.

7) Formas caprichosas. La Cueva del Arroyo se localiza a 15 minutos del pueblo, un taxi te lleva por 50 pesos. La filtración del agua ha dado como resultado formaciones rocosas que se aprecian en un recorrido subterráneo de dos horas. Se puede practicar rappel. Los prestadores de servicios se localizan en los alrededores de las cuevas. Un paseo tiene un costo aproximado de 80 pesos por persona.

8) Los alrededores. En el paraje Los Sabinos se encuentra el mirador natural “El Calvario”. Se accede en cuatrimotos y al llegar a la cúspide se pueden observar aves, como el pájaro carpintero y gorriones, además de diferentes especies de orquídeas. Un recorrido ecoturístico por la zona cuesta 100 pesos por persona.

9) Arte resguardado. Dentro del templo de San Mateo se encuentran 14 retablos. Se presume que fueron traídos de otras iglesias. Unos son de madera y otros están engalanados con láminas de oro de 24 quilates, cada uno dedicado a una divinidad.

10) Dónde dormir. En el Centro Ecoturístico de Capulálpam. Son 10 cabañas que cobran 170 pesos por noche, por persona, y se pueden alojar hasta ocho en cada una. Todas cuentan con baño, agua caliente, regadera y chimenea. Para reservaciones: 01 (951) 539 2168.

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