Suplementos
Un clavado en la historia militar
El Museo del Ejército y la Fuerza Aérea exhibe mil 755 piezas en un edificio de principios del siglo pasado
GUADALAJARA, JALISCO (23/MAR/2014).- A las 10:00 horas, la bandera cuya asta mide 33 metros está erguida y quieta. El sábado no hay acto cívico ni viento que la inmuten. Su sombra solemne no impide que los visitantes bajen desenfadadamente de los camiones de recorridos turísticos con niños corriendo emocionados. Ingresan portando un semblante relajado, vistiendo camisas de flores y chanclas con calcetines. Los soldados, no obstante, siempre están bien peinados y de uniforme.
De martes a domingo, el Museo del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos exhibe mil 755 piezas distribuidas en 23 salas: armas, documentos, uniformes, banderas, fotografías, esculturas y aviones. Algunos objetos son tan antiguos como las culturas precolombinas que habitaron estos territorios por primera vez.
El Cuartel Colorado es un edificio porfirista inaugurado en 1903. Pintado en color beige, parece una antigua casona de grandes ventanales. Tiene tres cuerpos, uno central que sobresale a los otros dos, con dos garitas flanqueando la entrada. En la parte superior lo corona el frontispicio en forma de águila con las alas extendidas.
Alguna vez fungió como prisión, como lugar de alojamiento de tropas y como escuela militar. Ahora está convertido en el Museo del Ejército, aunque por sus muros también pasó la historia de la Revolución Mexicana.
Conflagración
La historia de la humanidad no se entiende sin la guerra: su evolución estratégica, la transformación de las armas y el espíritu inquebrantable de sus combatientes. Los distintos ejércitos que le han dado patria a México explican gran parte de su carácter: desde las complejas escuelas militares de la civilización azteca, pasando por las tragedias de la Independencia, los pendientes de la Revolución hasta la actual lucha militarizada contra las mafias del narcotráfico.
El museo depende de la V Región Militar de la Secretaría de la Defensa Naciona, y en promedio, recibe cerca de 11 mil visitas al mes, y pese a que lleva funcionando ininterrumpidamente desde su inauguración oficial en 1999, todavía hace falta que más tapatíos lo reconozcan.
“Nos coordinamos con representantes de la Vía RecreActiva, instalamos una mampara e invitamos a la gente a que venga. Mucha de la gente que pasa por ahí no sabe que hay un museo, que es entrada libre”, cuenta el director del lugar, el teniente Jesús Zúñiga.
Para todos
En la primera sala se ofrece un recorrido por el lábaro patrio a través de réplicas de banderas virreinales, del famoso estandarte de la Virgen de Guadalupe que tomó el cura Hidalgo, de una curiosa bandera revolucionaria con el retrato de Francisco I. Madero y de la que llevó el Escuadrón 201 cuando participó en la Segunda Guerra Mundial, entre otras.
La mayor parte de los movimientos bélicos más importantes del país están representados: los guerreros prehispánicos y sus pieles de jaguar, las pistolas con las que llegaron los conquistadores españoles, los héroes de la Independencia, los uniformes de la Guerra de Reforma, las máscaras mortuorias de la Revolución… así hasta la creación de los cuerpos tanto del Ejército como de la Fuerza Aérea.
“De hecho estamos en una fase de modernización en unas salas donde se podrá apreciar la conformación de cada una de las etapas del Ejército, de su evolución y sus tiempos actuales”, anota el teniente Zúñiga.
Una de las salas más particulares es la de Armamento Internacional, donde se exhiben piezas de diferentes culturas y épocas. Entre ellas están unos rifles de chispa chinos del Siglo XIV, sables japoneses, cascos persas y dagas indús. La mayor parte del acervo proviene de una colección privada que tenía Porfirio Díaz.
“Es una de las colecciones que él poseía, por lo cual pasó a ser posesión de bienes del Ejército y es ahora motivo de exhibición. Tiene un gran valor histórico y monetario, y se exhibe junto con otras piezas. Él era aficionado a coleccionar piezas de otros países”.
En el patio trasero están montadas réplicas de cruentos armatostes medievales donde se muestra el salto de las armas mecánicas a las de fuego. También hay algunos aviones que se utilizaron para el entrenamiento de los pilotos de la Fuerza Aérea, incluyendo uno que se acaba de jubilar en 2012 y otro que fue tripulado por el Escuadrón 201.
Las salas de la Fuerza Aérea son la última parada si la visita se hace en orden cronológico. Entre maquinaria, documentos e interesantes anécdotas, en este espacio se narra detalladamente el progreso técnico de la aviación militar mexicana hasta llegar a las formas de entrenamiento de hoy en día. Uno de los objetos más interesantes es el avión que construyó el aviador autodidacta Miguel Carrillo Ayala con el motor de un automóvil Ford modelo 1930.
En el Museo del Ejército caben tanto las grandes banderas como las pequeñas insignias que se usan en la jerarquía militar para distinguir los rangos de los soldados. El nivel de detalle de la visita está a merced del visitante: se puede pasar por ahí tan sólo unos minutos o quedarse toda la tarde, con o sin la ayuda de un guía.
SABER MÁS
Para llegar
Museo del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos
Entrada libre / Servicios de visitas guiadas
Calle Valentín Gómez Farías 600, Sector Reforma, Guadalajara, Jalisco
Martes a sábado de las 10:00 a las 18:00 horas.
Domingos y días festivos de las 10:00 a las 16:00 horas.
Contacto: 36 18 39 74.
TOMA NOTA
Puertas abiertas
Las autoridades castrenses están en pláticas con la Secretaría de Educación para calendarizar más visitas de escuelas y darle más difusión al recinto. Sin embargo no se necesita ser un escolar para pasar el día en el museo, y bien vale la pena tomarse la molestia de ir por puro ocio.
De martes a domingo, el Museo del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos exhibe mil 755 piezas distribuidas en 23 salas: armas, documentos, uniformes, banderas, fotografías, esculturas y aviones. Algunos objetos son tan antiguos como las culturas precolombinas que habitaron estos territorios por primera vez.
El Cuartel Colorado es un edificio porfirista inaugurado en 1903. Pintado en color beige, parece una antigua casona de grandes ventanales. Tiene tres cuerpos, uno central que sobresale a los otros dos, con dos garitas flanqueando la entrada. En la parte superior lo corona el frontispicio en forma de águila con las alas extendidas.
Alguna vez fungió como prisión, como lugar de alojamiento de tropas y como escuela militar. Ahora está convertido en el Museo del Ejército, aunque por sus muros también pasó la historia de la Revolución Mexicana.
Conflagración
La historia de la humanidad no se entiende sin la guerra: su evolución estratégica, la transformación de las armas y el espíritu inquebrantable de sus combatientes. Los distintos ejércitos que le han dado patria a México explican gran parte de su carácter: desde las complejas escuelas militares de la civilización azteca, pasando por las tragedias de la Independencia, los pendientes de la Revolución hasta la actual lucha militarizada contra las mafias del narcotráfico.
El museo depende de la V Región Militar de la Secretaría de la Defensa Naciona, y en promedio, recibe cerca de 11 mil visitas al mes, y pese a que lleva funcionando ininterrumpidamente desde su inauguración oficial en 1999, todavía hace falta que más tapatíos lo reconozcan.
“Nos coordinamos con representantes de la Vía RecreActiva, instalamos una mampara e invitamos a la gente a que venga. Mucha de la gente que pasa por ahí no sabe que hay un museo, que es entrada libre”, cuenta el director del lugar, el teniente Jesús Zúñiga.
Para todos
En la primera sala se ofrece un recorrido por el lábaro patrio a través de réplicas de banderas virreinales, del famoso estandarte de la Virgen de Guadalupe que tomó el cura Hidalgo, de una curiosa bandera revolucionaria con el retrato de Francisco I. Madero y de la que llevó el Escuadrón 201 cuando participó en la Segunda Guerra Mundial, entre otras.
La mayor parte de los movimientos bélicos más importantes del país están representados: los guerreros prehispánicos y sus pieles de jaguar, las pistolas con las que llegaron los conquistadores españoles, los héroes de la Independencia, los uniformes de la Guerra de Reforma, las máscaras mortuorias de la Revolución… así hasta la creación de los cuerpos tanto del Ejército como de la Fuerza Aérea.
“De hecho estamos en una fase de modernización en unas salas donde se podrá apreciar la conformación de cada una de las etapas del Ejército, de su evolución y sus tiempos actuales”, anota el teniente Zúñiga.
Una de las salas más particulares es la de Armamento Internacional, donde se exhiben piezas de diferentes culturas y épocas. Entre ellas están unos rifles de chispa chinos del Siglo XIV, sables japoneses, cascos persas y dagas indús. La mayor parte del acervo proviene de una colección privada que tenía Porfirio Díaz.
“Es una de las colecciones que él poseía, por lo cual pasó a ser posesión de bienes del Ejército y es ahora motivo de exhibición. Tiene un gran valor histórico y monetario, y se exhibe junto con otras piezas. Él era aficionado a coleccionar piezas de otros países”.
En el patio trasero están montadas réplicas de cruentos armatostes medievales donde se muestra el salto de las armas mecánicas a las de fuego. También hay algunos aviones que se utilizaron para el entrenamiento de los pilotos de la Fuerza Aérea, incluyendo uno que se acaba de jubilar en 2012 y otro que fue tripulado por el Escuadrón 201.
Las salas de la Fuerza Aérea son la última parada si la visita se hace en orden cronológico. Entre maquinaria, documentos e interesantes anécdotas, en este espacio se narra detalladamente el progreso técnico de la aviación militar mexicana hasta llegar a las formas de entrenamiento de hoy en día. Uno de los objetos más interesantes es el avión que construyó el aviador autodidacta Miguel Carrillo Ayala con el motor de un automóvil Ford modelo 1930.
En el Museo del Ejército caben tanto las grandes banderas como las pequeñas insignias que se usan en la jerarquía militar para distinguir los rangos de los soldados. El nivel de detalle de la visita está a merced del visitante: se puede pasar por ahí tan sólo unos minutos o quedarse toda la tarde, con o sin la ayuda de un guía.
SABER MÁS
Para llegar
Museo del Ejército y la Fuerza Aérea Mexicanos
Entrada libre / Servicios de visitas guiadas
Calle Valentín Gómez Farías 600, Sector Reforma, Guadalajara, Jalisco
Martes a sábado de las 10:00 a las 18:00 horas.
Domingos y días festivos de las 10:00 a las 16:00 horas.
Contacto: 36 18 39 74.
TOMA NOTA
Puertas abiertas
Las autoridades castrenses están en pláticas con la Secretaría de Educación para calendarizar más visitas de escuelas y darle más difusión al recinto. Sin embargo no se necesita ser un escolar para pasar el día en el museo, y bien vale la pena tomarse la molestia de ir por puro ocio.