Suplementos
Un clavado en las aguas de Chignahuapan
El Pueblo Mágico ofrece una variedad de atracciones turísticas a sus visitantes, entre arquitectónicas y naturales
GUADALAJARA, JALISCO (05/MAY/2013).- A Chignahuapan se va para admirar su peculiar arquitectura mientras se respira la historia; para envolverse en su misticismo, adentrarse en sus riquezas naturales y disfrutar una estancia rodeada de gente cálida.
El Pueblo Mágico está ubicado en la parte Norte del Estado de Puebla; ahí donde inicia la Sierra Madre Oriental, y por tanto, las temperaturas frías y la abundante neblina.
Su nombre viene del náhuatl y significa “sobre las nueve aguas”, ya que a través del municipio –uno de los más extensos del estado– corren varios ríos y arroyos, brotan aguas termales de las montañas y, en las inmediaciones de la ciudad, se localizan la laguna de Chignahuapan y las cascadas de Quetzalapan.
Seguramente por esta abundancia acuífera, la región fue dominada por los totonacas desde el siglo VII, quienes no por ello dejaron de convivir con pueblos nahuas, otomíes y tepehuas a lo largo de varias centurias. Más tarde, durante la Conquista, se estableció allí un jefe chichimeca que lo convirtió en sitio de rendición de culto al dios de la lluvia, Mixcóatl, pero poco después llegaron los franciscanos con sus doctrinas de evangelización.
Fueron estos frailes quienes construyeron, en el siglo XVI, la Parroquia de Santiago Apóstol, una iglesia de estilo barroco indígena, que es uno de los sitios imperdibles para los visitantes de Chignahuapan.
Ubicado en la Plaza de la Constitución, en el centro de la ciudad, este templo y las coloridas figuras que adornan su fachada, son testimonio del sincretismo religioso presente desde la llegada de los colonizadores, así como del espíritu rebelde de los indios que labraron en sus muros ángeles de piel oscura, y serpientes emplumadas en honor a Quetzalcóatl.
En el interior de la parroquia hay varios retablos y un altorrelieve de Santiago Apóstol montado sobre su caballo. Y a pesar de los esfuerzos de los evangelizadores, fue al animal al que los indios decidieron rendirle culto, pues creían que los relámpagos de las tormentas eran producidos por el friccionar de sus casquetes. En la actualidad, cada 25 de julio se celebra en este templo la fiesta patronal del municipio.
Al centro de la Plaza de Armas se localiza el también colorido kiosco de Chignahuapan, una construcción única en el país por estar hecha 100% de madera y con un estilo mudéjar: una mezcla de elementos de arte cristiano con ornamentación árabe. Su extravagancia aumenta con la elevación de aproximadamente tres metros sobre el piso, y con la existencia de una fuente a la que el kiosco sirve de techo. Alrededor de la estructura que data de principios del siglo XX, se suelen reunir a conversar los habitantes del pueblo.
Hay otro par de templos representativos de esta localidad que cuenta con poco más de 20 mil habitantes. El primero es la Basílica de la Inmaculada Concepción, en cuyo interior puede admirarse una escultura monumental de la Virgen María, tallada en madera de cedro, que con 14 metros de altura es la obra de arte bajo techo más grande de toda América Latina.
En contraste está el Santuario del Honguito, llamado así porque ahí se conserva un pequeño hongo petrificado encontrado en 1880, donde los fieles aseguran ver –con la necesidad de una lupa– la imagen de un Cristo crucificado.
Las aguas de Chignahuapan
Ya sean en las aguas termales emanadas de manantial, en la temperatura fresca de la laguna o contemplando la caída vertiginosa de las cascadas, el visitante de Chignahuapan seguramente estará en contacto con el agua en sus distintas manifestaciones.
Para llegar hasta la zona de Tenextla, donde se localiza el balneario de aguas sulfurosas, puede utilizarse el transporte público desde el centro del pueblo.
Los baños termales se encuentran en medio de una zona boscosa, donde también está el hotel Aguas Termales de Chignahuapan desde 1934. Dentro de sus instalaciones hay albercas al aire libre y albercas techadas; unas individuales y otras familiares, cuya temperatura oscila entre los 25 y los 38 grados centígrados; a diferencia de los 51 grados iniciales con los que brota el agua del manantial.
La laguna de Chignahuapan, también conocida como laguna de Almoloya, es un acuífero formado por nueve ojos de agua, donde está permitido pescar, pasear en lancha y darse un chapuzón, aunque su mayor utilidad, sin duda, es proporcionar el agua potable a todo el municipio. Muchos lugareños eligen este apacible sitio para pasar un día en contacto con la naturaleza, ya que se localiza a escasos cinco minutos de la ciudad.
También la parte alta de las cascadas de Quetzalpan, se presta para organizar un día de campo entre amigos o con la familia, y al mismo tiempo contemplar la caída del agua a más de 200 metros de altura. El sitio rodeado de vegetación boscosa, está localizado al noreste, a unos ocho kilómetros de distancia del centro urbano.
Como en alguna época esta caída de agua sirvió para la generación de energía eléctrica de Chignahuapan y otras comunidades, es posible bajar al pie de la cascada a través de una larga escalera de 365 escalones, mientras que los más aventureros eligen descender por las paredes de roca a través del rappel extremo.
Con sentido navideño
Una de las actividades económicas más importantes en Chignahuapan, es la fabricación de esferas navideñas, una tradición iniciada a principios del siglo XX por el señor Rafael Méndez.
Hoy en día existen más de 200 talleres que al año producen cerca de 70 millones de esferas, las cuales se distribuyen en varios estados mexicanos.
Cada año, en la semana del 2 de noviembre, se celebra la feria nacional del árbol y la esfera y Chignahuapan se llena de colores, alegría y magia, una razón más para que sitio de México sea considerado un Pueblo Mágico.
TOMA NOTA
¿Cómo llegar?
Toma la carretera a Morelia, luego incorpórate a la carretera hacia Atlacomulco; después la de Ecatepec de Morelos y cuatro kilómetros después gira hacia Tulalcingo. En 39 kilómetros más, siguiendo las indicaciones del camino llegarás a Chignahuapan.
El Pueblo Mágico está ubicado en la parte Norte del Estado de Puebla; ahí donde inicia la Sierra Madre Oriental, y por tanto, las temperaturas frías y la abundante neblina.
Su nombre viene del náhuatl y significa “sobre las nueve aguas”, ya que a través del municipio –uno de los más extensos del estado– corren varios ríos y arroyos, brotan aguas termales de las montañas y, en las inmediaciones de la ciudad, se localizan la laguna de Chignahuapan y las cascadas de Quetzalapan.
Seguramente por esta abundancia acuífera, la región fue dominada por los totonacas desde el siglo VII, quienes no por ello dejaron de convivir con pueblos nahuas, otomíes y tepehuas a lo largo de varias centurias. Más tarde, durante la Conquista, se estableció allí un jefe chichimeca que lo convirtió en sitio de rendición de culto al dios de la lluvia, Mixcóatl, pero poco después llegaron los franciscanos con sus doctrinas de evangelización.
Fueron estos frailes quienes construyeron, en el siglo XVI, la Parroquia de Santiago Apóstol, una iglesia de estilo barroco indígena, que es uno de los sitios imperdibles para los visitantes de Chignahuapan.
Ubicado en la Plaza de la Constitución, en el centro de la ciudad, este templo y las coloridas figuras que adornan su fachada, son testimonio del sincretismo religioso presente desde la llegada de los colonizadores, así como del espíritu rebelde de los indios que labraron en sus muros ángeles de piel oscura, y serpientes emplumadas en honor a Quetzalcóatl.
En el interior de la parroquia hay varios retablos y un altorrelieve de Santiago Apóstol montado sobre su caballo. Y a pesar de los esfuerzos de los evangelizadores, fue al animal al que los indios decidieron rendirle culto, pues creían que los relámpagos de las tormentas eran producidos por el friccionar de sus casquetes. En la actualidad, cada 25 de julio se celebra en este templo la fiesta patronal del municipio.
Al centro de la Plaza de Armas se localiza el también colorido kiosco de Chignahuapan, una construcción única en el país por estar hecha 100% de madera y con un estilo mudéjar: una mezcla de elementos de arte cristiano con ornamentación árabe. Su extravagancia aumenta con la elevación de aproximadamente tres metros sobre el piso, y con la existencia de una fuente a la que el kiosco sirve de techo. Alrededor de la estructura que data de principios del siglo XX, se suelen reunir a conversar los habitantes del pueblo.
Hay otro par de templos representativos de esta localidad que cuenta con poco más de 20 mil habitantes. El primero es la Basílica de la Inmaculada Concepción, en cuyo interior puede admirarse una escultura monumental de la Virgen María, tallada en madera de cedro, que con 14 metros de altura es la obra de arte bajo techo más grande de toda América Latina.
En contraste está el Santuario del Honguito, llamado así porque ahí se conserva un pequeño hongo petrificado encontrado en 1880, donde los fieles aseguran ver –con la necesidad de una lupa– la imagen de un Cristo crucificado.
Las aguas de Chignahuapan
Ya sean en las aguas termales emanadas de manantial, en la temperatura fresca de la laguna o contemplando la caída vertiginosa de las cascadas, el visitante de Chignahuapan seguramente estará en contacto con el agua en sus distintas manifestaciones.
Para llegar hasta la zona de Tenextla, donde se localiza el balneario de aguas sulfurosas, puede utilizarse el transporte público desde el centro del pueblo.
Los baños termales se encuentran en medio de una zona boscosa, donde también está el hotel Aguas Termales de Chignahuapan desde 1934. Dentro de sus instalaciones hay albercas al aire libre y albercas techadas; unas individuales y otras familiares, cuya temperatura oscila entre los 25 y los 38 grados centígrados; a diferencia de los 51 grados iniciales con los que brota el agua del manantial.
La laguna de Chignahuapan, también conocida como laguna de Almoloya, es un acuífero formado por nueve ojos de agua, donde está permitido pescar, pasear en lancha y darse un chapuzón, aunque su mayor utilidad, sin duda, es proporcionar el agua potable a todo el municipio. Muchos lugareños eligen este apacible sitio para pasar un día en contacto con la naturaleza, ya que se localiza a escasos cinco minutos de la ciudad.
También la parte alta de las cascadas de Quetzalpan, se presta para organizar un día de campo entre amigos o con la familia, y al mismo tiempo contemplar la caída del agua a más de 200 metros de altura. El sitio rodeado de vegetación boscosa, está localizado al noreste, a unos ocho kilómetros de distancia del centro urbano.
Como en alguna época esta caída de agua sirvió para la generación de energía eléctrica de Chignahuapan y otras comunidades, es posible bajar al pie de la cascada a través de una larga escalera de 365 escalones, mientras que los más aventureros eligen descender por las paredes de roca a través del rappel extremo.
Con sentido navideño
Una de las actividades económicas más importantes en Chignahuapan, es la fabricación de esferas navideñas, una tradición iniciada a principios del siglo XX por el señor Rafael Méndez.
Hoy en día existen más de 200 talleres que al año producen cerca de 70 millones de esferas, las cuales se distribuyen en varios estados mexicanos.
Cada año, en la semana del 2 de noviembre, se celebra la feria nacional del árbol y la esfera y Chignahuapan se llena de colores, alegría y magia, una razón más para que sitio de México sea considerado un Pueblo Mágico.
TOMA NOTA
¿Cómo llegar?
Toma la carretera a Morelia, luego incorpórate a la carretera hacia Atlacomulco; después la de Ecatepec de Morelos y cuatro kilómetros después gira hacia Tulalcingo. En 39 kilómetros más, siguiendo las indicaciones del camino llegarás a Chignahuapan.