Suplementos
Tlacotalpan, más que un patrimonio marino
Servicios, infraestructura, buen ambiente y una vista espectacular se combinan en las playas de la zona
GUADALAJARA, JALISCO (30/MAR/2014).- ¿Qué hacer en Veracruz? ¿Qué comer, qué ver, a dónde ir? La respuesta es sencilla: Tlacotalpan. Llegar a esta ciudad es sinónimo de diversión y relajación. Eso sí, habrá que destinar al menos tres días enteros para conocer hasta el último centímetro de esta localidad de fama nacional no solo por su legado culinario especializado en las riquezas del mar, sino que su folclor recae en la decena de carnavales costeros que durante todo el año se emprenden con espíritu pueblerino y el toque fresco de la playa y las embarcaciones.
Tlacotalpan es de esas localidades que permiten caminar con calma a través de sus modestos malecones y principales calles turísticas que reflejan el jolgorio colonial que aún se mantiene mediante su arquitectura barroca y neoclásica, así como el colorido de sus palapas al pie de la arena amarillenta al filo del Golfo de México.
Desde los primeros pasos, este punto presume de una armoniosa estampa adoquinada en su suelo que permite una estadía fresca a pesar de que el Sol esté en su mayor apogeo cenital. Tlacotalpan es ideal para aquellos paseantes que buscan tranquilidad, paseos culturales y un poco de fandango y danzón, pero también se ofrece una faceta dinámica para quienes prefieren los deportes acuáticos y netamente ecológicos, mediante calbalgatas, recorridos ciclistas y pesca profesional. Pero sí de fiesta se trata, también está la sección noctuna con clubs de baile, bares y cafés con diversos conceptos de música electrónica y uno que otro performance experimental.
Tlacotalpan es llamada como la Perla de Papaloapan, y en su andar diario el turista puede toparse con una clásica arquitectura mediante sus múltiples portales distribuidas en los principales accesos de la localidad, además de enormes columnas y arcos que dibujan al municipio con una atmósfera bohemia, principalmente, cuando el ocaso del día da la bienvenida a la Luna.
Aunque este sitio es considerado como uno de los más representativos del territorio veracruzano y sus tradiciones caribeñas encarnan el patriotismo mexicano, lo cierto es que Tlacotalpan ofrece una amplia gama mestiza ante la gran influencia española que también se distingue en la comida.
Con el itinerario listo
En Tlacoltapan es casi una obligación emprender un paseo en lancha en el Río Papaloapan, que para quienes gustan de fotografiar todo, esta experiencia será un epicentro de belleza natural y fauna endémica de la región, en especial, si lo que se busca es congelar en la memoria verdozos y azulados richuelos y juego a la vida silvestre que despunta por hermosos ejemplares de de cocodrilo, largatijas y aves de largo vuelo como las blancas garzas.
Si el tiempo es corto, un recorrido breve por el Centro Histórico será la solución. En el corazón de la localidad se puede visitar la Plaza Zaragoza que está resguardada por aceras decoradas de mármol y un quinteto de jardines, ideales para disfrutar de los actos musicales de son jarocho. También están el Templo de la Candelaria que es sede máxima de la celebración más importante de Tlacotalpan, además de ser acogedora de la Casa de la Cultura Agustín Lara y el atractivo templo de San Cristóbal, que cuenta con un peculiar reloj inglés que data 1886.
Es justamente el Centro Histórico de Tlacotalpan uno de los lugares a descubrir hasta en su último rincón, no por nada la UNESCO decidió declarar a esta zona como Patrimonio Cultural de la Humanidad a finales de la década del noventa.
Si de arte se trata, aquí mismo se levanta la Plaza Hidalgo, uno de los mejores sitios para enclavarse en la cultura local. A escasos metros cuenta con el Museo Salvador Ferrando, que comparte al público lienzos del distinguido artista que le da nombre, así como una seríe de obras creadas por el talento regional, además de antiguas piezas que relatan como era la vida cotidiana de los antiguos habitantes.
Inmediato se localiza la Plaza de Doña Martha, el punto exacto en donde se fundó Tlacotalpan, según recuerdan las leyendas y crónicas de la ciudad, a mediados del siglo XVI; es aquí otro espacio de vital importancia para dar marcha, cada año, al encuentro de jaraneros y decimeros con motivo de iniciar las verbenas populares en honor al día de la Candelaria, a finales de enero.
Para las compras, los camellones artesanales están más que dispuestos a presumir del talento rupestre y manual de los parroquianos. Importante es el conocer la Casa Artesanal “Rafaela Murillo”, en donde se ofertan modernos artículos de decoración y colección pero con la esencia tradicional del espíritu pesquero, por ejemplo, mecedoras de madera, la ropa tejida y de encaje.
Pescados para llevar
Ir a Tlacotalpan y no comer un clásico pescado asado a la brasas, es como no haber conocer el alma del municipio. Para consentir al paladar, los restaurantes de primer nivel y las fondas populares son las expertas en deleitar con lo mejor de los platillos ribereños. Por ejemplo, el caldo de mariscos, acompañados por un arroz a la tumbada y el mondongo. Para los gustosos del dulce fresco, ogligación es el degustar las tradicionales naranjas rellenas de coco.
No hay nada mejor que saciar al apetito mientras se disfruta de un buen espectáculo jarocho y estar atento para cuando se entonan las melodías más características de la zona, por ejemplo, “La Bamba”, uno de los estandartes sonoros que no solo son endémicos de la región, sino que resalta a nivel internacional también por el zapateado rítmico que de sus bailadores que, además, portan las vestimentas tradicionales del golfo mexicano.
TOMA NOTA
¿Cómo llegar?
Desde Guadalajara, lo recomendable es la vía aérea. Desde la Perla Tapatía parten vuelos directos a la ciudad de Veracruz. Ya de ahí, habrá que abordar cualquier traslado de la central de autobuses, si es que la dirección de salida es desde el puerto, así que habrá que seguir por las carreteras 180 y 175, rumbo a la población de Alvarado. En carretera, desde Guadalajara serán aproximadamente 10 horas de camino.En avión hay aerolíneas como Aeroméxico que ofertan vuelos directos desde dos mil pesos por persona, aproximadamente.
Tlacotalpan es de esas localidades que permiten caminar con calma a través de sus modestos malecones y principales calles turísticas que reflejan el jolgorio colonial que aún se mantiene mediante su arquitectura barroca y neoclásica, así como el colorido de sus palapas al pie de la arena amarillenta al filo del Golfo de México.
Desde los primeros pasos, este punto presume de una armoniosa estampa adoquinada en su suelo que permite una estadía fresca a pesar de que el Sol esté en su mayor apogeo cenital. Tlacotalpan es ideal para aquellos paseantes que buscan tranquilidad, paseos culturales y un poco de fandango y danzón, pero también se ofrece una faceta dinámica para quienes prefieren los deportes acuáticos y netamente ecológicos, mediante calbalgatas, recorridos ciclistas y pesca profesional. Pero sí de fiesta se trata, también está la sección noctuna con clubs de baile, bares y cafés con diversos conceptos de música electrónica y uno que otro performance experimental.
Tlacotalpan es llamada como la Perla de Papaloapan, y en su andar diario el turista puede toparse con una clásica arquitectura mediante sus múltiples portales distribuidas en los principales accesos de la localidad, además de enormes columnas y arcos que dibujan al municipio con una atmósfera bohemia, principalmente, cuando el ocaso del día da la bienvenida a la Luna.
Aunque este sitio es considerado como uno de los más representativos del territorio veracruzano y sus tradiciones caribeñas encarnan el patriotismo mexicano, lo cierto es que Tlacotalpan ofrece una amplia gama mestiza ante la gran influencia española que también se distingue en la comida.
Con el itinerario listo
En Tlacoltapan es casi una obligación emprender un paseo en lancha en el Río Papaloapan, que para quienes gustan de fotografiar todo, esta experiencia será un epicentro de belleza natural y fauna endémica de la región, en especial, si lo que se busca es congelar en la memoria verdozos y azulados richuelos y juego a la vida silvestre que despunta por hermosos ejemplares de de cocodrilo, largatijas y aves de largo vuelo como las blancas garzas.
Si el tiempo es corto, un recorrido breve por el Centro Histórico será la solución. En el corazón de la localidad se puede visitar la Plaza Zaragoza que está resguardada por aceras decoradas de mármol y un quinteto de jardines, ideales para disfrutar de los actos musicales de son jarocho. También están el Templo de la Candelaria que es sede máxima de la celebración más importante de Tlacotalpan, además de ser acogedora de la Casa de la Cultura Agustín Lara y el atractivo templo de San Cristóbal, que cuenta con un peculiar reloj inglés que data 1886.
Es justamente el Centro Histórico de Tlacotalpan uno de los lugares a descubrir hasta en su último rincón, no por nada la UNESCO decidió declarar a esta zona como Patrimonio Cultural de la Humanidad a finales de la década del noventa.
Si de arte se trata, aquí mismo se levanta la Plaza Hidalgo, uno de los mejores sitios para enclavarse en la cultura local. A escasos metros cuenta con el Museo Salvador Ferrando, que comparte al público lienzos del distinguido artista que le da nombre, así como una seríe de obras creadas por el talento regional, además de antiguas piezas que relatan como era la vida cotidiana de los antiguos habitantes.
Inmediato se localiza la Plaza de Doña Martha, el punto exacto en donde se fundó Tlacotalpan, según recuerdan las leyendas y crónicas de la ciudad, a mediados del siglo XVI; es aquí otro espacio de vital importancia para dar marcha, cada año, al encuentro de jaraneros y decimeros con motivo de iniciar las verbenas populares en honor al día de la Candelaria, a finales de enero.
Para las compras, los camellones artesanales están más que dispuestos a presumir del talento rupestre y manual de los parroquianos. Importante es el conocer la Casa Artesanal “Rafaela Murillo”, en donde se ofertan modernos artículos de decoración y colección pero con la esencia tradicional del espíritu pesquero, por ejemplo, mecedoras de madera, la ropa tejida y de encaje.
Pescados para llevar
Ir a Tlacotalpan y no comer un clásico pescado asado a la brasas, es como no haber conocer el alma del municipio. Para consentir al paladar, los restaurantes de primer nivel y las fondas populares son las expertas en deleitar con lo mejor de los platillos ribereños. Por ejemplo, el caldo de mariscos, acompañados por un arroz a la tumbada y el mondongo. Para los gustosos del dulce fresco, ogligación es el degustar las tradicionales naranjas rellenas de coco.
No hay nada mejor que saciar al apetito mientras se disfruta de un buen espectáculo jarocho y estar atento para cuando se entonan las melodías más características de la zona, por ejemplo, “La Bamba”, uno de los estandartes sonoros que no solo son endémicos de la región, sino que resalta a nivel internacional también por el zapateado rítmico que de sus bailadores que, además, portan las vestimentas tradicionales del golfo mexicano.
TOMA NOTA
¿Cómo llegar?
Desde Guadalajara, lo recomendable es la vía aérea. Desde la Perla Tapatía parten vuelos directos a la ciudad de Veracruz. Ya de ahí, habrá que abordar cualquier traslado de la central de autobuses, si es que la dirección de salida es desde el puerto, así que habrá que seguir por las carreteras 180 y 175, rumbo a la población de Alvarado. En carretera, desde Guadalajara serán aproximadamente 10 horas de camino.En avión hay aerolíneas como Aeroméxico que ofertan vuelos directos desde dos mil pesos por persona, aproximadamente.