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Sevilla, eternamente bella

En algún momento fue capital de un imperio, ahora recupera su esplendor gracias a la cultura

GUADALAJARA, JALISCO (11/OCT/2015).- La ciudad española de Sevilla es la capital de la provincia homónima, situada al Sur del país y cercana al océano Atlántico, con el que conecta gracias al río Guadalquivir. La urbe  es también la capital de la región autónoma de Andalucía.

Esta ciudad histórica posee grandes atractivos turísticos, mismos que la han colocado en el tercer puesto en cuando a flujo de turistas locales e internacionales, sólo después de las icónicas Madrid y Barcelona. Su belleza comienza con la arquitectura de antaño, es de señalar que su casco histórico es uno de los más extensos de todo el territorio español.

Sevilla cuenta con piezas arquitectónicas de valor histórico al grado de que han sido declaradas como patrimonio de la humanidad por la Unesco (su Catedral, el Alcázar y el Archivo de Indias).

La catedral lleva por nombre el de Santa María de la Sede de Sevilla, y es el recinto sacro de estilo gótico más grande del mundo. La construcción data de comienzos del siglo XIV, cuando se encomendó su edificación en el terreno en el que estuvo una antigua mezquita. De los tiempos moros sobrevive el alminar (conocido como la Giralda) además del Patio de los Naranjos. La Giralda es el campanario, cuya parte inferior es la original de la mezquita, sobre la cual se continuó la construcción ya con la estética de la catedral.

El Alcázar, cuyo título completo es Real Alcázar de Sevilla, es un conjunto de palacios amurallados. Su origen se remonta hasta la alta Edad Media, y los trabajos paulatinos dan muestra de cómo los estilos se superponen, pues ostenta detalles del islam, pero también de la arquitectura mudéjar y gótica, e incluso del barroco y del renacimiento. El Alcázar es un complejo arquitectónico con herencia milenaria, digno de recorrerse tomando el tiempo necesario para demorarnos frente a todo su esplendor: desde la famosa Puerta de León, pasando por los palacios y sus salones, que han sido testigos de la historia de España y su evolución.

En cuanto al Archivo de Indias, su historia se vincula directamente con nuestro continente. El espacio fue designado para salvaguardar todos los documentos referentes a España más allá de la península ibérica. Se escogió Sevilla debido a la importancia de la ciudad por su puerto, al ser el lugar estratégico para la conectividad marítima. Como tal, el Archivo General de Indias se creó en 1785, con la intención de reunir en un solo lugar toda la información que se tenía. En total suman más de 43 mil legajos, con un acervo que supera los 80 millones de páginas escritas, sumados a miles de mapas. Para los investigadores de temas novohispanos, este lugar es como la Meca a la que hay que acudir.

La sede del lugar es la Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla, cuya construcción es de dos siglos anterior a su establecimiento como archivo. Su aspecto utiliza un común denominador en edificios sevillanos de la época: la mezcla entre ladrillo y piedra. Sus dos pisos rodean de manera cuadrangular al patio central. La escalera principal tiene detalles en mármol, en un trabajo realizado ya en el Siglo XVIII.

Imperdible

El turista que pase por Sevilla no debe perderse el Metropol Parasol de la Encarnación, una gran estructura de madera que sirve de acceso al mirador. Por su forma, también se le conoce como las Setas de la Encarnación, y no ha estado exenta de críticas y polémica.

Su construcción arrancó en 2005 y culminó en 2011, no sin antes elevar su costo. Comentamos que no deben perderse el lugar, porque está propenso a desaparecer, debido a las manifestaciones que exigen su demolición con base en las leyes de protección de patrimonio histórico. Debajo de las Setas hay ruinas históricas, que en parte conforman el Museo Antiquarium (parte del proyecto del Metropol Parasol). Debido a su etiqueta como destino turístico recurrente, la infraestructura de Sevilla ofrece recorridos que hacen lucir la ciudad en todo su esplendor. Para sentir que nos trasladamos a otra época, qué mejor que subirnos a los coches jalados por caballos (esos que en Guadalajara llamaríamos calandrias).

Para un trayecto más rápido y extenso, la opción de los autobuses será mejor. Para un tour más largo y distante podemos navegar por las aguas del Guadalquivir en embarcaciones destinadas a presentar los alrededores a sus visitantes.

El paladar también viaja con nosotros, y en Sevilla la carta es un pasaporte a nuevos sabores que conjugan la totalidad de la cocina andaluza.

Al ser la capital de la región, en Sevilla hallaremos el cruce de caminos de sus platillos, siempre relativos al entorno natural: pescados, aceitunas (las tapas las utilizan mucho), además de los embutidos de cerdo (los gustos sin empacho en probar novedades no deben evitar la fritanga de sangre). Un imperdible es el gazpacho andaluz.

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