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Se peina distinto

El Galant cambió de look, mostrando una faceta diferente por fuera, que se refleja por dentro

No es un anuncio de cosméticos, aunque así suene. Pero el Galant recibió todo un maquillaje exterior, o mejor dicho y conocido en la industria como upgrade, que nos muestra una cara más fresca desde finales del año pasado, cuando fue estrenado en México en esta nueva etapa.

El coche sigue siendo considerado por mucha gente, como un auto serio y elegante. Por supuesto que lo es, ya que el Galant siempre se ha caracterizado así. Ahora, más que antes, el auto muestra un frontal llamativo, con formas muy orientales recordando su origen. A lo largo del coche encontramos trazos bien definidos, que hasta en la parte posterior se nota, con elementos como el nuevo juego de calaveras que luce a tono. En nuestra opinión, la mejor vista del coche es desde atrás.

Dentro del auto tenemos diversos elementos interesantes. Lo primero que notamos al ingresar, es la altura en la que se encuentran ubicados los asientos. Mitsubishi se caracteriza por ubicar los sillones en una posición baja, la cual sorprende por su nivel de confort, haciendo que por momentos nos sintamos en un auto de características deportivas. Es decir, las piernas del conductor y pasajeros se encuentran más estiradas de lo normal. Igual sucede en la parte posterior, donde el espacio es perfecto para tres personas, pero lo ideal, como en otros autos, sería que dos personas se sienten a sus anchas.

Los asientos son cómodos, tapizados en tela. El resto del conjunto de elementos visuales que Mitsubishi puso en el tablero son atractivos, con algunos insertos similares a la madera y algunos de cromo. La palanca automática de cambios también se postra en una base cromada que la hace ver más elegante. En general, el auto es agradable, pensado para un cómodo traslado de la casa al trabajo y viceversa y que en medio del tráfico no habrá ninguna incomodidad.

El manejo del Galant es igual de sobrio que su diseño. No representa una enorme emoción el conducirlo como lo provocaría un auto deportivo, más bien, reiteramos esa comodidad que es la que reina en el auto. El volante tiene un agarre sólido, sin embargo sentimos que los giros no son su fuerte. La reacción se ve un tanto lenta en conducción “normal”, pero no se corre ningún riesgo de seguridad con esto. Obviamente el coche gira bien, pero si se requiere hacer un rebase inmediato, hay que hacer un giro con más esfuerzo para que la dirección responda como deseamos.

La suspensión del coche, independiente en ambos ejes, nos demostró un buen equilibrio en el andar. Sentimos que el Galant se mueve poco, tanto de forma lateral y frontal, es decir, el coche no se tambalea. Cuando estuvo en movimiento, al tomar una curva cerrada, la carrocería del auto no nos exigía una corrección en el camino, colaborando con una buena estabilidad.

Por otra parte, la potencia del auto nos parece la correcta para la ciudad. No es cansado manejar el Galant, en medio el intempestivo tráfico como el que ahora afecta nuestra ciudad, con avenidas llenas de autos y calles en reparación. El acelerar y frenar es la mejor medicina ante el estrés que se vive fuera el coche. La suavidad con la que se realiza esta operación es de destacar, ya que en diversos autos experimentamos un cansancio en las piernas debido al cambio de velocidades, cuando intentamos equilibrar la aceleración y el frenado al ritmo de los demás carros. Esto es una receta que afortunadamente en el segmento de sedanes medianos podemos disfrutar.

El Galant que tuvimos a prueba fue la versión intermedia llamada “ES Diamond Tela”, la cual tiene elementos que de entrada son atractivos. Ya viene equipado con radio CD y caja para seis discos, que reproduce archivos MP3; quemacocos; vidrios y seguros eléctricos; aire acondicionado; rines de aluminio de 17 pulgadas de diámetro y sistema de frenos antibloqueo (ABS). De la anterior “generación” del Galant, Mitsubishi rescata el eficiente motor de 2.4 litros, con 160 caballos de potencia, acoplado a una caja automática de cuatro velocidades, con modo manual, el cual puede resultar más divertido en el manejo, sobre todo al usarlo en carretera.

Para nosotros fue un placer el conducir el Galant, a pesar del tráfico y el estado inconveniente de las calles. Lo cierto es que estas desfavorables situaciones fueron una ventaja, ya que sentimos que con la nueva imagen que proyecta, el coche definitivamente no necesita andar rápido.

Texto y fotos: Mario Castillo

Ficha Técnica
Mitsubishi Galant 2009

Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.4 litros de desplazamiento; SOHC; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 160 cv @ 5,500 rpm / Torque: 157 libras-pie @ 4,000 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de cuatro velocidades (4+R), con modo manual.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de tipo Multilink de brazos bajos.
Frenos: De discos ventilados adelante y de discos sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS) y distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBD).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia variable.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,853 / 1,840 / 1,472
Distancia entre ejes: 2,750 mm
Peso: 2,125 kilogramos.
Tanque- 67 litros.
Cajuela- 387 litros.
Precio: 244,100 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración 0 a 100 km/h en 13.1 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en 40 metros
Cuarto de milla en 19.65 segundos a 122.7 km/h
Velocidad máxima observada: 170 km/h

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