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Rutinas, sin gritos ni jalones

Retomar el ritmo habitual de la familia, regresar a clases sin fricciones, ese es el ideal ¿es fácil alcanzarlo?

Las desveladas terminan, al igual que las tardes en el parque hasta que el sol se oculte por completo. Las vacaciones invernales han concluido y los juguetes tendrán que esperar hasta que la tarea escolar esté terminada.

Sin duda, el regreso a clases para muchas familias y sobre todo principalmente para las madres, es un sufrimiento interminable o un descanso bien merecido tras los más de 15 días en que sus hijos, corrieron y gritaron por toda la casa hasta cansarse.

Las rutinas matutinas vuelven,  despertar a buena hora para preparar el desayuno, bañarse y arreglarse  para ir al trabajo, hacer pagos y un sinfín de quehaceres en el hogar, pero el mayor reto es librar las interminables peleas y regaños que de lunes a viernes madres e hijos protagonizan ante las clásicas circunstancias que convierten a la escuela en el más horrendo y complicado mundo de cualquier niño.

Saber afrontar las presiones que la escuela trae consigo,  depende en su mayoría de la actitud y forma en que los padres las resuelven, pues las costumbres y malos hábitos dificultan la relación de esta con los hijos.

Uno de los principales problemas al regreso de clases es establecer otra vez la hora de dormir; generalmente, durante las vacaciones a los niños se les permite dormir más tarde, al igual que levantarse, por lo que al momento de despertar temprano se les dificulta de sobremanera despertar, lo que causa enojo y molestia en los padres, más si la escuela está lejos de casa.

Lamentablemente la televisión y la computadora son los distractores más comunes a la hora de ir a la cama. Un buen método para erradicar este problema, es que durante la semana previa al regreso, el niño se acueste a una determinada hora  aunque no logre dormirse durante ese lapso y de igual forma despertar en el horario en el que iría a clases.

También procura revisar que los uniformes estén limpios y en óptimo estado para ser utilizados al siguiente día, al igual que los útiles y materiales que el profesor requiera en las próximas clases.

Tache o palomita

Las bajas calificaciones no sólo son un déficit de atención, sino que son un reflejo del entorno en el que el niño se desenvuelve al momento de estudiar.

Hacer la tarea con distractores  - televisión, radio, computadora y celulares – puede detonar una serie de reacciones negativas en el niño,  ya que al encontrarse en un espacio ruidoso la importancia de la tarea se ve desplazada; generando una serie de gritos por parte de las personas encargadas de orientar al menor y el detectar un avance en el aprendizaje del día.

Como padres de familia, fíjense metas a corto plazo con sus hijos, si en el periodo pasado las calificaciones oscilan entre el seis y el siete, intenten mejorarlo por un ocho, no esperando que de la noche a la mañana el niño sea el mejor de la clase.

El rendimiento escolar va de la mano con el interés y  atención mostrada por los padres.

Un error frecuente es que cuando el niño no entiende la tarea, los padres optan por hacérsela, limitando que el menor logre hacer conclusiones para resolverla por su propia cuenta.

Deja que ellos intenten solucionarla con lo aprendido en clase, de no ser así, que tus explicaciones no se basen en regaños, busca la forma más divertida y sencilla e interactúa con ellos, puedes valerte de mil objetos para poner ejemplos reales y coherentes.

El hábito

¿Dejas todo a último momento? Comienza este periodo escolar con organización, la planeación constante de actividades y pendientes es fundamental para que los hijos crezcan con un ejemplo responsable y positivo, además de incrementar su rendimiento escolar.

Si el niño va por la mañana a la escuela, lo más factible es que llegando a casa descanse aproximadamente una hora, coma y continúe con la realización de la tarea, para que el resto de la tarde juegue, aprovechando el tiempo con actividades como tomar una pequeña siesta, asearse, ir en la tarde a clases, con esto el niño hará de mejor manera los deberes escolares por la mañana.

Fomentar hábitos de estudio te ahorrará tiempo, dinero y esfuerzo, ya que la formación escolar no sólo comprende de los profesores. Los padres deben mostrar un interés por los temas que se le complican.

Tips:
·    Durante el fin de semana repasa las lecciones vistas en clase y oriéntalos en las cosas que no comprendan del todo.
·    No exijas conocimientos que el niño no pueda ofrecer, todo se adapta a su edad y al grado que cursa
·    Al llegar de la escuela revisa que tu hijo cuente con todos los artículos necesarios para hacer la tarea, libros, lápices, cuadernos y demás herramientas.
·    Platica sobre sus temores y presiones que le provoquen incomodidades en la escuela y de la gente que lo rodea.

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