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Rugir de hermanos
Dodge conserva el estilo y añade tecnología a los renovados Charger y Challenger
GUADALAJARA, JALISCO (26/ABR/2014).- Un siglo es mucho tiempo. Cien años de experiencia que permiten echar mano de todo lo bueno a lo largo de la historia. Como parte de los festejos del centenario, este año, Dodge presentó los nuevos Charger y Challenger 2015 durante el Salón del Automóvil de Nueva York, la interpretación contemporánea de dos vehículos que impusieron respeto desde los años sesenta y setenta, respectivamente.
Una hendidura sobre las puertas delanteras que aporta mayor musculatura y sistemas ópticos que nos remiten al Dart, construyen la personalidad del que es considerado el único muscle car de cuatro puertas, en la definición de Dodge. Inspirado en el modelo de 1969, el Charger 2015 incluye nuevas formas exteriores. Entre ellas, el punto de enlace de la carrocería al pilar C es más bajo. Esto permite una caída del techo más pronunciada, lo que le da una apariencia tipo fastback.
Una de sus novedades es la transmisión de ocho velocidades disponible en toda la gama Charger. Sugiere mejor entrega de potencia y aprovechamiento de combustible.
Los cambios en el interior también saltan a la vista: volante de tres brazos, panel personalizable en los relojes del tablero y biseles tipo aluminio.
Challenger
El diseño del Challenger, de por sí admirado, ahora es más limpio y con más carácter. Se aprecia en la parrilla color negro mate y los faros redondos que iluminan su contorno. De perfil, destacan sus ruedas de 20 pulgadas; detrás, un spoiler más grande y luces tipo LED. El interior se basa en el Challenger 1971, un toque retro con una resolución moderna entre piel Nappa y Alcantara.
La historia es evolución y eso se nota más en el plano tecnológico. Tanto el nuevo Charger como el Challenger incorporan paquetes de seguridad con sistemas de advertencia de cambio y permanencia de carril, advertencia de colisión frontal y control de crucero adaptativo con frenado total. Incluyen además el sistema Uconnect con mensajes de texto por voz; navegación con despliegue en 3D y la posibilidad de hacer del auto un puerto Wi-Fi (disponible sólo en Estados Unidos). Las cerezas del pastel son los paquetes de audio, diseñados por firmas como Beats y
Harman Kardon, y una aplicación que permite encender el motor desde un teléfono inteligente (sólo en versiones con caja automática).
Tanto el Charger como el Challenger comparten su vocación deportiva, la misma plataforma y propulsores. Son los ajustes de ingeniería y la propuesta de cada uno, lo que les distingue.
Ambos conservan los motores destacados del Grupo Chrysler: V6 Pentastar de 3.6 litros (con 292 caballos para el Charger y 305 caballos para el Challenger), y V8 HEMI de 5.7 litros (con 370 y 372 caballos, respectivamente para cada modelo). Para Challenger, existen como opción el motor Scat Pack V8 392 HEMI de 6.4 litros con 470 caballos (SRT), una caja manual de seis marchas, frenos Brembo y un paquete para desempeño en pista. Los dos son tracción trasera y sólo el Charger ofrece tracción integral como alternativa.
La promesa de conducción de los dos autos tiene altas expectativas: demostrar en su manejo lo aprendido en 100 años de experiencias.
ALAN LOZOYA / NUEVA YORK
Una hendidura sobre las puertas delanteras que aporta mayor musculatura y sistemas ópticos que nos remiten al Dart, construyen la personalidad del que es considerado el único muscle car de cuatro puertas, en la definición de Dodge. Inspirado en el modelo de 1969, el Charger 2015 incluye nuevas formas exteriores. Entre ellas, el punto de enlace de la carrocería al pilar C es más bajo. Esto permite una caída del techo más pronunciada, lo que le da una apariencia tipo fastback.
Una de sus novedades es la transmisión de ocho velocidades disponible en toda la gama Charger. Sugiere mejor entrega de potencia y aprovechamiento de combustible.
Los cambios en el interior también saltan a la vista: volante de tres brazos, panel personalizable en los relojes del tablero y biseles tipo aluminio.
Challenger
El diseño del Challenger, de por sí admirado, ahora es más limpio y con más carácter. Se aprecia en la parrilla color negro mate y los faros redondos que iluminan su contorno. De perfil, destacan sus ruedas de 20 pulgadas; detrás, un spoiler más grande y luces tipo LED. El interior se basa en el Challenger 1971, un toque retro con una resolución moderna entre piel Nappa y Alcantara.
La historia es evolución y eso se nota más en el plano tecnológico. Tanto el nuevo Charger como el Challenger incorporan paquetes de seguridad con sistemas de advertencia de cambio y permanencia de carril, advertencia de colisión frontal y control de crucero adaptativo con frenado total. Incluyen además el sistema Uconnect con mensajes de texto por voz; navegación con despliegue en 3D y la posibilidad de hacer del auto un puerto Wi-Fi (disponible sólo en Estados Unidos). Las cerezas del pastel son los paquetes de audio, diseñados por firmas como Beats y
Harman Kardon, y una aplicación que permite encender el motor desde un teléfono inteligente (sólo en versiones con caja automática).
Tanto el Charger como el Challenger comparten su vocación deportiva, la misma plataforma y propulsores. Son los ajustes de ingeniería y la propuesta de cada uno, lo que les distingue.
Ambos conservan los motores destacados del Grupo Chrysler: V6 Pentastar de 3.6 litros (con 292 caballos para el Charger y 305 caballos para el Challenger), y V8 HEMI de 5.7 litros (con 370 y 372 caballos, respectivamente para cada modelo). Para Challenger, existen como opción el motor Scat Pack V8 392 HEMI de 6.4 litros con 470 caballos (SRT), una caja manual de seis marchas, frenos Brembo y un paquete para desempeño en pista. Los dos son tracción trasera y sólo el Charger ofrece tracción integral como alternativa.
La promesa de conducción de los dos autos tiene altas expectativas: demostrar en su manejo lo aprendido en 100 años de experiencias.
ALAN LOZOYA / NUEVA YORK