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Ríos sin drenajes
Jalisco es un lugar con hermosos y maravillosos bosques, de elevadas montañas y preciosas cañadas y valles
Jalisco es un lugar con hermosos y maravillosos bosques, de elevadas montañas y preciosas cañadas y valles; sus exquisitas playas encantan a cualquiera.
Pero todo ese escenario se ve manchado por los drenajes que desembocan en playas y ríos ¡Qué inconsciencia!
No habrá manera de que pongamos un alto definitivo a semejante agresión al medio ambiente y a nuestros atractivos turísticos.
Hace tan sólo 15 años el lago que se encuentra cerca de Mascota, era de aguas transparentes y cristalinas. Hoy en día, gracias a muchas causas, se encuentra contaminado, con lirio y sin su belleza natural.
Simplemente son vándalos que destruyen lo que la naturaleza nos regala, con mucha bondad.
Son pocos los arroyos y ríos que tenemos en el Estado, y por eso tenemos que cuidar que su vocación no se vea allanada por un tubo con desechos de cualquier tipo.
Hace poco, me comentaron unos turistas, que observaron en una de las barrancas que se encuentran frente al Estadio 3 de marzo, que existen varios tubos que salen de las cloacas de unos edificios y que desembocan directamente a la barranca.
Además de todo, refleja una habitual cultura de hacer las cosas sin respetar.
Total, no hay autoridad que lo impida, y si la hay probablemente no se haga nada.
Son esas las situaciones que debemos de ir modificando de nuestras viejas e inadecuadas costumbres.
Así como existe la desagradable presencia de drenajes en los arroyos, mares y cañadas, existe la contaminación visual, con tantos cables y postes por todos lados, que se han llegado a convertir en una verdadera plaga.
Tenemos que cuidar la salud de nuestro medio ambiente, es una inversión en nuestra cultura y en una disposición para hacer más presentable nuestro hogar.
Se quiere promover el Estado con eventos diversos, queremos arreglar el centro de la ciudad. Todo está muy bien, qué bueno; pero tenemos que tomar medidas también en cuanto a los tiraderos de basura, a los cableados y a los ya muchas veces citados drenajes.
Los turistas son muy observadores, tenemos que ser congruentes con todo el conjunto de obras para embellecer nuestra ciudad.
Los ríos también esperan su turno.
Pero todo ese escenario se ve manchado por los drenajes que desembocan en playas y ríos ¡Qué inconsciencia!
No habrá manera de que pongamos un alto definitivo a semejante agresión al medio ambiente y a nuestros atractivos turísticos.
Hace tan sólo 15 años el lago que se encuentra cerca de Mascota, era de aguas transparentes y cristalinas. Hoy en día, gracias a muchas causas, se encuentra contaminado, con lirio y sin su belleza natural.
Simplemente son vándalos que destruyen lo que la naturaleza nos regala, con mucha bondad.
Son pocos los arroyos y ríos que tenemos en el Estado, y por eso tenemos que cuidar que su vocación no se vea allanada por un tubo con desechos de cualquier tipo.
Hace poco, me comentaron unos turistas, que observaron en una de las barrancas que se encuentran frente al Estadio 3 de marzo, que existen varios tubos que salen de las cloacas de unos edificios y que desembocan directamente a la barranca.
Además de todo, refleja una habitual cultura de hacer las cosas sin respetar.
Total, no hay autoridad que lo impida, y si la hay probablemente no se haga nada.
Son esas las situaciones que debemos de ir modificando de nuestras viejas e inadecuadas costumbres.
Así como existe la desagradable presencia de drenajes en los arroyos, mares y cañadas, existe la contaminación visual, con tantos cables y postes por todos lados, que se han llegado a convertir en una verdadera plaga.
Tenemos que cuidar la salud de nuestro medio ambiente, es una inversión en nuestra cultura y en una disposición para hacer más presentable nuestro hogar.
Se quiere promover el Estado con eventos diversos, queremos arreglar el centro de la ciudad. Todo está muy bien, qué bueno; pero tenemos que tomar medidas también en cuanto a los tiraderos de basura, a los cableados y a los ya muchas veces citados drenajes.
Los turistas son muy observadores, tenemos que ser congruentes con todo el conjunto de obras para embellecer nuestra ciudad.
Los ríos también esperan su turno.