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Queti Clavijo, española universal
Entre sus alumnas, Aída Quintero se ganó primero su amistad; posteriormente el reconocimiento de sus capacidades
GUADALAJARA, JALISCO.- Habiendo recorrido el mundo con la majestuosidad de su arte, en el baile, el canto y sus insuperables coreografías, llegó a esta ciudad en donde encontró cariño y afectos de alumnas y alumnos que adoptaron su mística y aprendieron de ella sus esplendidas enseñanzas; jóvenes amantes del baile español y lo que esa cultura representa en nuestra sangre, se acercaron a ella y abrevaron gracia y talento que sabiamente pudo transmitirles.
Entre sus alumnas, Aída Quintero se ganó primero su amistad; posteriormente el reconocimiento de sus capacidades, hasta llegar a convertirse tal relación en una virtual adopción de madre e hija.
Fue así como al tener que retornar a su tierra natal, Queti Clavijo brindó su consentimiento para que Aída Quintero y sus extraordinarias alumnas formaran una prestigiada Academia que bajo su nombre y filosofía continuara formando a muchas generaciones que dieron vida año con año a las coreografías de la añorada maestra Clavijo, simultáneamente enriquecidas con las creaciones de Aída Quintero.
El cariño que nació entre ambas, Queti Clavijo y Aída Quintero llegó a tal grado que la comunicación personal fue íntima y profunda. El trato frecuente posibilitó que a la distancia la maestra Queti conociera al detalle el avance de su herencia.
La circunstancias de la vida y una salud quebrantada no permitieron cumplir el deseo de Queti Clavijo de estar presente en la ceremonia del matrimonio de su querida alumna o hija afectiva y en el homenaje que Aída y su alumnado prepararon en su honor.
La vitalidad y el cariño le dieron tiempo para que su entrañable Aída quedara en buenas manos. La noche del sábado en que la ceremonia matrimonial se llevaba a cabo, la maestra Queti dejó este mundo. Los familiares y alumnos por prudencia no le comunicaron la noticia a la heredera Aída Quintero para no interferir la felicidad de ese acontecimiento.
por: sergio zepeda castañeda
Entre sus alumnas, Aída Quintero se ganó primero su amistad; posteriormente el reconocimiento de sus capacidades, hasta llegar a convertirse tal relación en una virtual adopción de madre e hija.
Fue así como al tener que retornar a su tierra natal, Queti Clavijo brindó su consentimiento para que Aída Quintero y sus extraordinarias alumnas formaran una prestigiada Academia que bajo su nombre y filosofía continuara formando a muchas generaciones que dieron vida año con año a las coreografías de la añorada maestra Clavijo, simultáneamente enriquecidas con las creaciones de Aída Quintero.
El cariño que nació entre ambas, Queti Clavijo y Aída Quintero llegó a tal grado que la comunicación personal fue íntima y profunda. El trato frecuente posibilitó que a la distancia la maestra Queti conociera al detalle el avance de su herencia.
La circunstancias de la vida y una salud quebrantada no permitieron cumplir el deseo de Queti Clavijo de estar presente en la ceremonia del matrimonio de su querida alumna o hija afectiva y en el homenaje que Aída y su alumnado prepararon en su honor.
La vitalidad y el cariño le dieron tiempo para que su entrañable Aída quedara en buenas manos. La noche del sábado en que la ceremonia matrimonial se llevaba a cabo, la maestra Queti dejó este mundo. Los familiares y alumnos por prudencia no le comunicaron la noticia a la heredera Aída Quintero para no interferir la felicidad de ese acontecimiento.
por: sergio zepeda castañeda